
Córdoba: los mejores lugares para tomar el té
En los valles de las sierras mediterráneas se celebra la ceremonia del five o'clock tea con pastelería artesanal y algunos toques locales
1 minuto de lectura'

CÓRDOBA.- Como María Elena Walsh, la provincia invita a tomar al té. Cuando todavía el clima no acompaña para pasar las tardes en los ríos, una escapada a las sierras puede terminar con tortas y pastelería artesanales, en recetas de abuelas recreadas y tentadoras. Cada valle tiene al menos un lugar tradicional entre locales y visitantes.
En el rincón inglés de La Cumbre (Punilla, a 95 kilómetros de la ciudad de Córdoba), más que un sitio hay todo un circuito. El tour five o'clock tea es un camino de degustación del que participan distintos establecimientos que proponen desde blends importados hasta hierbas serranas, siempre acompañados con bandejas de dulces y salados.
El recorrido es una oportunidad para conocer la casona del hotel boutique Villa Art (Belgrano 602); una construcción de comienzos del 1900 que después de ser vivienda familiar se convirtió en un internado de mujeres, el St Mary. En un ambiente cálido -madera, ladrillos, hierro y antigüedades- se sirven té en hebras, tartas y tortas.
El local de Dani Chef (Caraffa y Belgrano) es menos atractivo desde el punto de vista arquitectónico, pero pasar por allí es una obligación. Sus toldos verdes y puertas de madera son una tradición desde hace años para los vecinos de La Cumbre que sin dudar recomiendan su repostería artesanal. Los fines de semana, por la tarde, es difícil conseguir mesa.
Hasta Calamuchita
La Cumbre y Villa Giardino están enlazadas por los ocho kilómetros del Camino de los Artesanos, una sucesión locales con trabajos en alpaca, cuero, lana, cerámica, metal, piedras, plata y madera. También licores, alfajores y dulces.
Para muchos, es la vía al paraíso. El Bosque, en un parque que hace honor al nombre, ya es parte de la historia de esta zona. La torta selva negra de Silvia Chiodi es un infaltable para quienes reinciden periódicamente. El menú de la anfitriona y sus hijos incluye también sándwiches que compiten con los dulces. Atiende la familia, siempre amable. Sábados y domingos, a pleno.
El valle de Calamuchita, marcado por la presencia centroeuropea, pinares y cabañas, tiene en Madre (San Martín 17, Villa General Belgrano) un exponente clásico. La historia comenzó con la madre de Diego, el dueño, que aprendió de Otilia, una alemana. A esa tradición Kim Wong, su nuera, le sumó su cultura inglesa y oriental.
Con blends de su propia marca, Saan, Wong elige si usar cuencos o vajilla inglesa en función de lo que pida el invitado. El struddel centroeuropeo hoy comparte preferencias con los scons y muffins ingleses.
Agua de Oro, en plenas Sierras Chicas, a 55 kilómetros de Córdoba, es un espacio de tranquilidad y ríos serenos. Desde hace una década San Leonardo (Lozano y Costanera) es un pequeño hotel remodelado con una importante colección de antigüedades y cocina gourmet.
De jueves a domingo, desde las 16, su chef se concentra en el servicio de té. Tarta de manzana, de ricota, torta de chocolate y un cheesecake al que los especialistas definen como imperdible se sirven en el que fue primero un hotel familiar, después una casa de retiro y luego quedó abandonado hasta ser reconstruido.
Tres kilómetros antes de Ascochinga (a 60 de la capital provincial), la estancia La Paz abre diariamente su puerta para la merienda. El casco de 1830 conserva tejados rojos, muros amarillos y sillones entre las arcadas para contemplar el parque diseñado por el paisajista Carlos Thays. Fue el refugio del presidente Julio Roca, que ofreció alojamiento a Domingo Sarmiento, Nicolás Avellaneda y Carlos Pellegrini.
Una torre de tres pisos con tortas, tartas, cupcakes, macarrones, profiteroles, pan de miel con especias, chutney, scones con queso crema y sándwiches de salmón es la propuesta del restaurante 1830 entre la laguna, la cancha de polo, los plátanos y las tipas.
La vista y la pastelería son el atractivo de El Parador El Cuadrado que está sobre el camino que une el departamento Colón con La Falda; en los últimos años su popularidad creció tanto para la hora de la merienda como para las picadas con cerveza, un poco más tarde. Mucha concurrencia de la zona a la que se agregan quienes llegan por recomendación o porque se tientan por sus galerías que dan a las montañas.
Silvina y Huberto
Pasando Río Ceballos y camino a Salsipuedes está villa Silvina donde el restaurante Mirá Silvina se convierte en las tardes de los fines de semana y feriados en una casa de té. Las mesas se arman en las galerías y la propuesta incluye opciones campestres (panes caseros, dulces artesanales), budines, tartas y tortas del día. La estrella es el pan casero.
Cruzando las sierras, al oeste de la provincia, en San Huberto (a cinco kilómetros de Nono) está la posibilidad de compartir recetas de familia de estilo europeo. Bernardo Von Hermann, dueño de Lonca Hue con su madre, cuenta que la casa de su bisabuelo fue remodelada hace 15 años para convertirla en un establecimiento de té.
"Recetas caseras, dulces, chutneys y diferentes blends que se pueden probar mirando un jardín frondoso y disfrutando la serenidad del paraje", describe su propuesta. A pocos metros está el hotel San Huberto, que vivió sus días de esplendor en los años cuarenta, cuando convocaba a alemanes, ingleses, franceses, austríacos y holandeses a su coto de caza y club hípico.
1- 2
Fórmula 1: Charles Leclerc voló con su Ferrari en el desierto de Bahréin y encara la temporada 2026 con optimismo
3Colapinto, tras los ensayos de la Fórmula 1 en Bahréin: “Hay cuatro equipos bastante por delante”
4Impsa: la primera empresa privatizada en la era Milei busca reactivar sus negocios en Venezuela



