
Costumbres nórdicas
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ROVANIEMI, Finlandia.- No es novedad que nuestros festejos navideños tienen mucho de nórdicos, ya que repiten hábitos naturales y hasta necesarios en esa remota región, como encender luces para contrarrestar el kaamos y comer frutas secas y otros platos ricos en calorías para paliar el intenso frío. Pero, ¿cómo se festeja la nochebuena en Escandinavia y, particularmente, en Finlandia o en Laponia?
Después del otoño y a poco de comenzar el invierno, que llega a temperaturas de hasta 40º bajo cero, la Navidad se convierte en un punto de inflexión y, aunque las luz no logra derrotar las tinieblas imperantes, se vislumbra más, y eso merece celebrarse. La Navidad no se limita a la nochebuena, comienza en octubre cuando varias asociaciones benéficas ponen manos a la obra para organizar quermeses. Estas veladas son consideradas como las primeras fiestas, llamadas pikkujoulu , la pequeña Navidad diaria. El ensayo de canciones alusivas o la preparación de platos típicos se suceden jornada tras jornada y con los años se convirtieron en una tradición ineludible. En esa época, los comercios comienzan a adornar sus locales y a encender sus ganas de festejar, mediante extensas guirnaldas de luces.
El primer domingo de adviento, los finlandeses inauguran oficialmente el tiempo de Navidad. Entonces, se suceden los conciertos en todas las ciudades.
La luz tiene un significado especial. Los centros urbanos, en su mayoría, se llenan de luces y compiten entre sí para intentar, curiosamente, no tapar el sol con un dedo, sino al revés, ya que pretenden algo así como avivarlo. Una de las ciudades que más se ha destacado en esta empresa es Pietarsaari, en la costa oeste de Finlandia. Hacia 1840, las velas encendían la calle Storgatan; hoy, sus grandes decoraciones de luces eléctricas se convierten en todo un símbolo.
Siempre con el mismo espíritu, fue un noble, el barón Klinckowström, que en 1829 introdujo el uso del árbol como emblema de las fiestas. En agradecimiento por haber podido conservar ocho pequeños árboles en el interior de su casa, fuera del intenso frío invernal, comenzó a adornarlos cada diciembre. El primer árbol de Navidad al aire libre adornado con luces eléctricas fue levantado en la plaza del mercado de Pietarsaari en 1905. Medio siglo después, Helsinki imitó esta costumbre y cada año hace lo mismo en la plaza del Senado."¿Hay un niño bueno aquí?" es la pregunta obligada que Papá Noel realiza antes de ingresar en cada hogar finlandés acompañado de niños vestidos de duendes rojos que lo acompañan en su viaje en trineo y cargando una canasta con regalos. La gran diferencia con los festejos de otros países es que Papá Noel llega a cada hogar de Finlandia en persona. A menudo es el papá, un vecino o pariente que viene a sumarse a los festejos, y son los mismos chicos los que se disfrazan de duendes y lo escoltan. Incluso hasta llegar a participar en la confección de sus regalos. En muchos hogares se conserva la costumbre de fabricar los presentes en lugar de comprarlos.






