Díganme que no soy la única
1 minuto de lectura'

A veces me ataca la fantasía de vivir sola un tiempo. Me gusta mucho la vida de pareja y ni hablar de tener mi familia, pero ¿saben una cosa? El poquísimo tiempo que tuve para estar sola (1 año y medio) no supe hacerlo. Era tal mi miedo de "quedarme sola", por siempre sola, que nunca terminé de disfrutar de esa condición pasajera.
Ojo, no hablo desde el desamor ni desde el hartazgo... sino que a veces, sólo a veces, me dan ganas de indagar en un estado que los pocos (o muchos) que le encontraron la vuelta, no paran de elogiarlo.
Desde ya que no concibo la crianza de mis niñas en solitario, no, no podría. Ni tendría ganas de que fuera así.
Pero no sé... no sé... Quizás tan sólo esté deseando volver a encontrarme a solas, conmigo misma, sin interferencias. Y no sólo digo estar físicamente sola, sino poder "crear" a partir de un estado mental más liberado también.
Sí, así como dentro de mí vive una nena vulnerable, también está la artista loca. Libre, impulsiva, contradictoria, amante de la creatividad pura y enemiga de cualquier norma.
Y hay días que esa parte de mí me dice: "Inés, no naciste para ser Susanita. Aunque ames a tu familia, aunque te desvivas por tus nenas. También necesitás de otras experiencias."
¡Por favor, díganme que no soy la única!
¿Cómo fueron o son sus experiencias de vivir solas?




