
Función sorpresa en México D.F.
Con aplausos en japonés por los jardines del Museo de Antropología
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El 18 de diciembre de 2007 viajé a México para visitar a unos amigos. El D.F. es una megalópolis con casi 80 millones de habitantes. Sin embargo, cuando se aproximan las Fiestas, la ciudad queda vacía y puede disfrutarse mucho más.
Así que pasé la Nochebuena en el D.F. y para fin de año viajé a Cuernavaca, un lugar maravilloso, en medio de las montañas del estado de Morelos, por la ruta hacia Acapulco.
Después de visitar México varias veces, puedo asegurar que lo que más me llama la atención de los mexicanos es que son mexicanos. Es decir, no son descendientes de los europeos, sino de los mayas y los aztecas, culturas que se ven en su rostro, su manera de vivir, su forma de ser. Y me maravilla su cordialidad y su gentileza.
Me gusta por supuesto la cultura de sus antepasados, y también los grandes artistas que dieron al siglo XX, como Diego Rivera, Frida Kahlo, Siqueiros, Orozco, Rufino Tamayo. El arte está muy presente en la vida cotidiana, en la calle, y la arquitectura tiene una ascendencia muy fuerte en las pirámides.
Apenas llegué al D.F. me instalé en Colonia Polanco, muy cerca del Museo de Antropología. Y ahí me pasó algo que tiene que ver con el actor: el museo tiene unas tres cuadras, y a los costados de la estructura de las cuatro salas hay jardines. Uno de estos jardines laterales da al Paseo de la Reforma, la avenida principal de la ciudad. Ahí encontré también la reproducción de unas ruinas. Como me gusta mucho Octavio Paz, en ese momento estaba releyendo La doble llama y algunos poemas del Nocturno de San Ildefonso , del libro Vuelta , se me ocurrió recitar unos versos en una ruina que estaba reproducida con forma de teatro: Todos hemos sido, el gran teatro del inmundo, jueces, verdugos, víctimas, testigos, todos hemos levantado falso testimonio contra los otros y contra nosotros mismos. Y lo más vil: fuimos el público que aplaude o bosteza en su butaca .
Lo dije con una actitud de homenaje a Octavio, no había nadie por ahí, nadie camina por esos jardines. Y de pronto empecé a escuchar unos aplausos; justo detrás mío, un grupo de turistas japoneses festejaban mis sentidos versos, y al darme vuelta hasta se dispararon unos flashes. No creo que me hayan entendido, pero me dio un calor impresionante.
El autor es actor. Actualmente se presenta en Luz de gas , los sábados, a las 22, y domingos, a las 21.30, en Actors Studio, Díaz Vélez 3842. Reservas: 4958-8268
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