
La Casa de Piedra recupera su esplendor
Quienes visiten el Casino Central se llevarán varias gratas sorpresas, ya que sus salas lucen completamente renovadas no sólo en el mobiliario sino también en su infraestructura
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MAR DEL PLATA.- En otros tiempos, el glamour también se advertía entre la concurrencia. Saco, corbata y zapatos brillosos era casi un uniforme para los hombres, que eran mayoría en torno de las mesas de juego. Pero las épocas cambian y no son pocos los que, en bermudas y todavía con arena a cuestas, no resisten la tentación y al salir de la playa hacen una pronta escala en la Casa de Piedra.
Una informalidad que choca cada vez más con la nueva imagen que estrena el Casino Central. Los 15.000 a 20.000 apostadores que durante la temporada alta pasan a diario por sus salas se sorprenderán al ver las novedades que este verano exhibe el histórico monumento, en el que el Instituto Provincial de Lotería y Casinos invirtió casi ocho millones de pesos en su remodelación.
Dinero que se destinó al recambio de todas las alfombras, que ahora lucen en un verde intenso que lleva impreso el logo del organismo bonaerense; en iluminación, con lámparas de bajo consumo pero de mayor intensidad, varias de ellas destinadas a una colosal araña de techo que cuelga sobre el hall principal, en el primer piso.
Los cambios se extienden a las mesas de juego, tapizadas a nuevo, y la habilitación de nuevas barras de expendio de bebidas y la inminente inauguración de dos restaurantes. Uno de ellos promete una carta de platos y de vinos de máxima categoría y, como adicional, el acceso a las terrazas del tradicional edificio, que habían permanecido vedadas al público durante varios años.
Para quienes gustan de jugar fuerte, volverán a habilitar las salas especiales, con apuestas mínimas más altas y pozos más contundentes que en el resto del complejo.
La posibilidad de conocer esta joya de la arquitectura, que fue realizada por Alejandro Bustillo e inaugurada en 1938, no exige, al menos por ahora, obligación de apuesta y ni siquiera el pago de una entrada. El acceso es gratuito y sólo se requiere ser mayor de 18 años.
Apenas unas pocas monedas que van de aquí por allá, en la cartera o los bolsillos, pueden ser suficientes para probar suerte en la tradicional casa. La apuesta mínima en las mesas de ruleta es de dos pesos, y se eleva a cinco pesos de viernes a domingo. En la sala especial, el piso para las apuestas es de 10 pesos.






