Raúl Barboza. "No voy a tomar una gaseosa por estar de vacaciones"
Algo para declarar
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-Como residente en París desde 1987, ¿cuáles son sus tres lugares favoritos en la ciudad?
-En principio, el Barrio Latino donde vivo, un barrio muy generoso, repleto de restaurantes y lugares para escuchar música, donde tengo muchos amigos. También Belleville, un barrio modesto donde viví mis primeros siete años allá, que congrega comunidades de todos los países. También me gusta ir a Montparnasse, donde hay muchos cines, muchas pizzerías, artistas callejeros. Fue uno de los primeros lugares que conocimos con mi mujer al llegar a París.
-¿Algún restaurante para recomendar?
-Hay uno al que nos gusta ir con mi señora, se llama El Sur. Queda cerquita del Barrio Latino, sobre el Boulevard Saint-Germain. Ahí preparan unas empanadas exquisitas. El dueño es argentino y su socio, con el que nos vemos todos los días, se llama Oscar y es un gran tipo. También se puede escuchar música.
-¿Algún museo que haya descubierto por fuera del circuito más convencional?
-Hemos visitado el Museo del Hombre, muy cerquita de la Torre Eiffel, y también el Museo de la Marina. También me gustó mucho el Museo de Ciencias Naturales.
-¿Qué es lo que más extraña de la Argentina?
-En realidad no extraño la Argentina. Me fui sin que nadie me eche, pero me llevé el árbol, con su raíz y todos los pájaros que llevo conmigo, en mi música y adonde vaya. También tengo el mate, hago mis asados..., y tengo los recuerdos.
-¿Qué lugares de Buenos Aires le gusta recorrer cuando regresa?
-Cuando vengo a Buenos Aires paro en mi pequeño departamento en el Centro. Esa es mi base para luego salir a recorrer el país con mi música. Entre Ríos, Corrientes, Misiones, la Patagonia y cualquier provincia que podamos visitar en dos meses y medio. A Buenos Aires no tengo mucho tiempo de recorrerla, a veces estoy apenas dos días.
-¿Algún restaurante porteño al que le gusta volver?
-Me gusta ir a comer a un restaurante que se llama El Español, creo, sobre la calle Junín, casi llegando a Rivadavia, un lugar muy hermoso y con una excelente atención. También voy seguido a La Parrillita, sobre Talcahuano, casi esquina Corrientes. Como de parado un churrasquito con un vino en la barra.
-¿Tiene algún lugar preferido para salir de vacaciones?
-En realidad, casi nunca me tomo vacaciones. La única vez que salimos de vacaciones con mi señora fuimos tres días a Venecia. No puedo estar sin hacer nada.
-¿Qué diferencias encuentra entre el público francés y el argentino?
-Cuando el músico logra que su música llega al espíritu de quien está escuchando, el público se para y aplaude con respeto y cariño en cualquier parte del mundo. Esté donde esté eso siempre me pasó, dicho con toda humildad.
-¿Un día de vacaciones perfecto?
-Como hago todos los días, me levantaría y tomaría unos mates. ¡No me voy a tomar una gaseosa porque estoy de vacaciones! Y al mediodía, ya que sigo de vacaciones, hago lo que no puedo hacer en mi casa. Me prendo un fuego y me tiro un asadito a la parrilla, un pedazo de corazón, una marucha. Mientras me voy tomando un vinito y así, en compañía de mis seres queridos, toco un rato el acordeón para ellos. Por la noche haremos alguna otra comidita, una sopa con lo que no se comió al mediodía, para no llenar el estómago y tener una fluidez para dormir.-¿Algún encuentro memorable durante un viaje?
-Un día me encontré en un ruedo de toros, al sur de Francia, con Cesaria Evora. Ella iba a cantar allí y nosotros iríamos como sus teloneros en la primera parte. Hacía muchísimo calor. Me senté debajo de un lugar buscando algo de fresco y de repente la veo venir caminando solita, lentamente, hacia donde yo estaba. Llevaba un vestido largo y estaba descalza. Se acercó, yo me puse de pie para saludar a la dama. Luego Cesaria me preguntó si hablaba portugués. Le respondí que sí y, siempre en portugués, me preguntó si era indio. Le respondí que era mestizo y que tenía los rasgos de mis ancestros guaraníes en la cara. "Ahhhhhh", me dijo ella. Luego se sentó a mi lado y estuvimos así, sentados, durante una hora, sin decirnos palabra. Cesaria también es india y los indios no hablan si no tienen nada más importante que el silencio para compartir.
Para más datos: Raúl Barboza es un destacado acordeonista de chamamé y música litoraleña. Se presenta todos los jueves de enero y febrero, a las 21, en Café Vinilo, Gorriti 3780. Localidades, 200 pesos.





