Rincones de lectura para apasionarse
A solas con tu libro, en tu lugar especial, sucede algo mágico: podés dialogar en silencio con el escritor o sus personajes. Nos visitan Virginia Woolf y Mario Vargas Llosa, mientras lectoras amigas nos muestran sus rincones y nos cuentan qué están leyendo
1 minuto de lectura'


¿Te pasa que cuando te ponés a leer durante horas, de repente te empieza a molestar alguna parte del cuerpo y recién ahí te das cuenta de que estuviste todo ese tiempo casi sin moverte?¿Sos capaz de abstraerte tanto que te olvidás de comer, tomar algo o ni escuchás que suena el teléfono?
Si alguna vez te ocurrió algo así, seguro sabés de qué estamos hablando. En un lugar queda tu cuerpo, un poco olvidado, mientras el alma se va de viaje por los universos literarios que el autor escribió y que cada lector completa al hacer propia la aventura.
Así que, no está de más pensar cuando nos disponemos a la lectura que deberíamos prepararnos como hacemos para practicar cualquier otra actividad física: ropa confortable y entornos adecuados.
Es cierto que hay gente que puede leer en cualquier lado. En el subte, el tren, el colectivo, el asiento de atrás del auto, en la cama, en el piso, en el banco de una plaza, incluso, hay fanáticos que leen mientras caminan – lo he hecho y puedo asegurar que es altamente desaconsejable bajo peligro de tropezones y encuentros cercanos poco amables-.
A mí me gusta la cocina, cuando todos duermen, a veces me levanto temprano y me preparo unos mates, en el silencio de la mañana, mientras todavía el cielo está oscuro, puedo leer tranquila. Me siento como me gusta, estiro las piernas sobre una silla, hago pequeñas pausas para cebarme un mate, ponerle miel, dar vuelta la hoja.
Pero sin dudas, el lugar ideal para disfrutar a pleno del hábito es un rincón de lectura que te haga sentir bien y en el que puedas pasarte un buen tiempo a gusto, sin interrupciones.
Dicen los arquitectos que un espacio apropiado para leer requiere al menos tres elementos:
-Luz adecuada, mejor si es natural
-Una mesa de apoyo
-Una butaca confortable
No parece complicado. Le sumamos una manta calentita para estos días fríos que se vienen y ya es un lujo absoluto.
Ustedes dirán, todo muy lindo, che. Pero me vendieron esto como un Club de Lectura, ¿Qué leemos hoy, eh?
De acuerdo. ¿Se acuerdan del tema que emergió al comentar cuatro escritoras que te hablan al oído , acerca de las expresiones "literatura femenina", "literatura para mujeres". Habíamos hablado de si es una clasificación válida, si es deseable, si es una discusión en todo caso interesante, vigente. Me inclino a pensar que es un tema superado, pero como siempre aparece y de todos los intercambios aprendemos, no viene mal traer a la discusión a Virginia Woolf.
Un tema que con mucha picardía, expone en su ensayo La habitación propia, que se hizo famoso porque en él afirmaba que una mujer que quisiera dedicarse a ser escritora necesitaba dinero y un cuarto para ella sola. La sentencia resultó provocadora para la sociedad inglesa de principios del siglo veinte, y todavía nos resuena porque, en todo caso, ese cuarto propio se puede interpretar como metáfora de un espacio interno, personal, que muchas mujeres -y también muchos hombres en estos días- anhelamos y todavía no sabemos cómo conquistar. Pueden bajarlo gratis acá
Y ya que estamos con Virginia Woolf, ¿Leyeron La señora Dalloway? Es su segunda novela, publicada el 14 de mayo 1925 (¡se acaban de cumplir 89 años!) y según dice Mario Vargas Llosa, en su prólogo a la edición de 1990 de Editorial Lumen, "fue la primera de las tres grandes novelas –las otras son Al Faro y Las Olas- con que Virginia Woolf revolucionaría el arte narrativo de su tiempo, creando un lenguaje capaz de fingir persuasivamente la subjetividad humana, los meandros y ritmos escurridizos de la conciencia. Su hazaña no es menor que las similares de Proust y de Joyce a las que complementa y enriquece con un matiz particular: el de la sensibilidad femenina. Sé lo discutible que puede ser el adjetivo ‘femenina’ aplicado a una obra literario y acepto que en innumerables casos resulta arbitrario utilizarlo. Pero en libros como La princesse de Clèves o autoras como Colette o Virginia Woolf, me parece insustituible."

Toda la novela transcurre a lo largo de una sola jornada. Comienza a la mañana mientras Clarissa Dalloway una mujer de la alta alcurnia londinense, casada con un diputado conservador y madre de una hija adolescente, comienza a dirigir los preparativos para una fiesta que ofrecerá esa misma noche en su mansión. Termina cuando los invitados se despiden. Pasan tantas cosas que no te da respiro, encuentros, desencuentros, amor, deseo, depresión hasta un suicidio –no es spoiler, está dicho en la contratapa-, personajes dramáticos que contrastan con otros de vidas convencionales y previsibles, lujo, banalidad, ocio, guerra y crueldad. Acá les dejo un link para descargar el pdf de una versión de La señora Dalloway.
En cuanto a Vargas Llosa (Nobel en 2010), les cuento que en estos días estoy leyendo sus memorias, El pez en el agua, editado en la colección Biblioteca Breve de Seix Barral (1993), donde entrelaza los recuerdos de su infancia con sus abuelos en Bolivia, el abandono y regreso doce años después de su padre, la vuelta a Perú y el miedo que sentía frente a ese padre autoritario, el colegio católico, los amigos, su idea platónica del amor en aquel entonces, con su vida pública, la parte más conocida, el escritor, el político, el hombre de mundo. Por ahora, lo que me sugiere esta lectura es que cada vida es una historia que merece ser contada.

Las lectoras nos cuentan qué y cómo leen
Vero Boix (abogada, redactora, 40)
Mi momento de lectura empieza con los pies descalzos rozando el pasto. Apoyo una bandeja con té, pan integral y mermelada sobre una mesita y me siento en uno de los sillones del deck, en el jardín de mi casa suburbana. Si es verano aprovecho la sombra de los árboles y en invierno el calor del sol. Las palabras se conjugan con cada sorbo de té. Los bocados de pan le dan textura a las frases.
Acabo de terminar Una muchacha muy bella de Julián Lopez (Eterna Cadencia) que me dejó temblando. Las palabras, las frases, las anécdotas se meten adentro del cuerpo y lo tiñen de cada sensación que tiene ese nene, ese hombre silencioso, que es el protagonista de la historia.
Agostina Datilo (comunicadora social, 29)
No tengo un rincón de lectura preferido, pero si una posición: acostada. Es decir, que prefiero siempre la cama o el sillón. No me gusta leer con la cabeza erguida. Me encanta leer en la playa, en el pasto. Cuando leo sentada me pongo impaciente; y no lo puedo disfrutar. Acabo de terminar de leer un libro muy conmovedor: Dios es cuervo de Pablo Cesar Calvo (Sudamericana), que es un relato lleno de emociones y pequeñas historias de la fascinante y trágica historia de San Lorenzo. La diferencia con otros libros es que hace hincapié en el fanatismo del Papa Francisco por ese club que fundó el Padre Lorenzo Massa, cuya historia está marcada por los milagros, las tragedias y atravesada siempre por la fe. Es un libro fascinante para hinchas de San Lorenzo, pero también un hermoso relato para amantes del fútbol y de la literatura.
¿Ustedes que cuentan? Recuerden que si tienen propuestas o preguntas para la sección pueden enviarlas a clubdelecturaohlala@gmail.com





