Sexo: explotá tu zona erógena debajo del escote
Encontrá en esta parte de tu cuerpo el punto que te permite conectarte con tu energía emocional.
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Son épocas de prendas sueltas y piel más descubierta, pero muchas veces a ellas las seguimos comprimiendo, encauzándolas en corpiños armados, o incluso tapándolas. Y, sobre todo, tendemos a creer que son del otro: de nuestro bebé, de nuestra pareja o nuestro amante de turno. Pero nuestras tetas tienen múltiples y grandiosos propósitos. Es hora de conectarnos más con ellas.
UNA OBSERVACIÓN A CONCIENCIA
Tomate ahora diez segundos y mirá la maravilla que hay en tu pecho. Sin juzgar si son 75, 80 o 90, si están firmes o si son simétricas. Solo contemplalas. Respirá profundamente, recorré los diferentes momentos de tu vida desde que empezaron a crecer. ¿Cómo recordás esos cambios en la adolescencia? ¿Los disfrutaste o te generaron malestar? ¿Trataste de ocultarlas o más bien buscaste que se notaran? ¿Qué recordás de tu primer corpiño? ¿Qué papel desempeñaron y desempeñan hoy en tu vida sexual? ¿Cómo participan en tus juegos eróticos? ¿Cómo viviste sus cambios? Ahora, con esta conciencia, lo podés ver: tus tetas son parte de tu hermosura.
liberación energética
Cada uno de tus pechos simboliza algo. De tu lado izquierdo se encuentra lo emocional, la energía femenina y sus vínculos, sobre todo con la madre, las hermanas y las abuelas. Del lado derecho, lo masculino y los vínculos con tu padre, tus hermanos y tus abuelos. Pero además, son como radares: centros energéticos receptores y dadores de energía emocional. Por eso son tan sensibles y delicados; porque están permanentemente recibiendo lo que se dice y lo que no se dice.
Además, están dentro del campo electromagnético del chakra cardíaco. Cuando recibís un impacto emocional, quienes lo acusan son ellos. Aquellos que estudian la bioenergía dicen que ante un fuerte shock o experiencias como el divorcio, si no hacés el duelo consciente, conectándote con el dolor, tu cuerpo en pocos meses puede enfermar. Los especialistas aseguran que un chakra cardíaco balanceado se da siendo honesta con vos misma, reconociendo tus emociones. Y en ese sentido, tus lolas sirven para orientarte. Vas a sentir pinchazos, dolores acumulados en cada una y hasta a lo mejor puedas comprender el origen de algún quiste. No tengas miedo, porque esas dolencias te van a ayudar a empoderarte con la sabiduría del corazón.
conquista corporal

La relación que tengas con tus tetas será la que traslades a la cama con tu pareja, porque si vos no las integrás, o incluso tenés sexo con la ropa puesta, es difícil que la otra persona las registre. Por eso, el primer paso es que te amigues con ellas. ¿Algunas ideas?
-Bautizalas: con el nombre más tonto, o uno más místico. Algo que te sirva para referirte a ellas. Nombrarlas te adueña.
-Recordalas cada mañana: por ejemplo, cuando te estés secando el pelo, dales un toque de aire caliente.
-Vestilas cómodas: usá telas amigables, como algodón y seda. Comprate lencería que te haga sentir sensual y cómoda a la vez. ¡Y no duermas jamás con el corpiño puesto!
-Soltalas: de vez en cuando (un domingo de brunch o una tarde de Netflix), dale un respiro al corpiño. Vas a ver que no se van a ningún lado.
-Masajealas: con aceite de almendras o coco mezclado con algún aceite esencial (el de lavanda es relajante e hidratante).
Metelas en la cama
Ahora, trasladá esto a tu sexualidad. Desde el punto de vista fisiológico, la gran cantidad de terminaciones nerviosas de los senos los vuelve una zona poco explorada, identificando no solo los pezones, sino también otras partes, como el hueco debajo de las lolas, que es ¡hipersensible al tacto!
El taoísmo asegura que en nuestro pecho se encuentra el centro del disfrute sexual. Por eso, para que una mujer se abra a su acto sexual, a su placer, la estimulación debe empezar por las mamas, no por el clítoris. Eso abre tu amor. Se incentiva la respuesta amorosa. Al activar tu corazón durante el acto sexual, te abrís a su vulnerabilidad y obtenés el poder de transformarlo en un profundo intercambio amoroso. Está claro: nuestras tetas son sabias. Por algo tienen la piel más delicada de nuestro cuerpo, por algo se activan antes de ovular, por algo son capaces de alimentar. Es tiempo de reconectarnos con su sabiduría.
Ahora, volvé a bajar la vista a tu pecho. Intentá que tu mente no juzgue ni critique. En cambio, practicá una mirada compasiva que respete y ame tu cuerpo como algo divino y tus tetas como su parte más preciosa.
Expertas consultadas: Viviana Tobi , Psicoterapeuta y sexóloga, y Ana Ottone, Terapeuta transpersonal.
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