Villa Traful, naturaleza en estado puro
Hay de todo, desde un bosque sumergido hasta lagos escondidos y secretos; también se puede visitar cuevas antiquísimas
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VILLA TRAFUL, Neuquén.- A 100 kilómetros de Bariloche y a 65 de Villa La Angostura, en el Parque Nacional Nahuel Huapi, el viajero enamorado de la Patagonia encontrará un lugar donde renovar su pasión.
Es que Villa Traful habrá de confirmar una vez más esa identidad característica del bosque andino, donde la combinación de vegetación, lago y montaña da como resultado un escenario en el que la naturaleza luce tan perfecta que quita la respiración.
La ruta 65, el camino que lleva hasta la Villa, es de ripio, pero se puede transitar todo el año. A medida que se transita, la vegetación se vuelve más frondosa: es que en Villa Traful llueve cuatro veces más por año que en Bariloche, y esa humedad es una fiesta para cohíues, retamas, notros, ñires, lengas, cipreses, radales, el michay y los álamos, que protegen de los vientos.
Para ir desde Bariloche hay que recorrer 65 kilómetros por la ex ruta 237 y actual 40, y entonces es inevitable pasar por El Anfiteatro, que ofrece una vista espectacular del serpenteante río Limay y El Bosque Encantado, donde la erosión sobre las montañas las han hecho adoptar las formas más curiosas.
Cuando se llega a Confluencia, punto de unión entre los ríos Limay y Traful, se toma la ruta 65 y se recorren los 35 kilómetros que faltan para Villa Traful. En el camino hay varios sitios de interés arqueológico: por ejemplo, una cueva de unos 30 metros de superficie que guarda pruebas de vida humana de más de 10.000 años, y la estancia La Primavera, 5000 hectáreas propiedad del magnate periodístico norteamericano Ted Turner, que es un apasionado de la pesca con mosca.
¿Por qué un señor tan rico debería trasladarse tan lejos de casa para dar rienda suelta a su más favorito hobby? Por varias razones: en Estados Unidos casi no quedan salmones y nada mejor que el Traful para hallarlos. En esa misma ruta, y frente a las tierras de Turner, hay otra estancia, de argentinos en este caso, donde se puede disfrutar del turismo de estancia.
Todos los caminos...
La otra vía de llegada a Villa Traful es venir desde Villa La Angostura o San Martín de los Andes. En ambos casos, para tomar la 65 a la altura de Portezuelo hay que recorrer 40 kilómetros por la Ruta de los Siete Lagos (ruta 234), donde cada espejo de agua, a menudo escondido entre las montañas y un cielo celeste y diáfano, sorprende y maravilla.
El lago Traful, con una superficie de 70 kilómetros cuadrados, es de origen glacial, muy profundo (unos 250 metros) y con aguas muy frías que, sin embargo, en pleno verano admiten que algunos corajudos tomen baños. Está a 700 metros sobre el nivel del mar.
La pesca es una de las actividades más representativas y existen varias opciones: el trolling, embarcado, que arrastra las presas; el clásico spining, y la pesca con mosca, el pez se devuelve al agua, en la que el auténtico protagonista es el salmón encerrado, también llamado salmón del Traful, introducido hace años desde Estados Unidos y adaptado de manera espectacular a este lugar. Como se trata de una especie escasa y de alto valor deportivo, existen disposiciones muy estrictas para su pesca.
La mayor pieza fue cobrada en aguas del lago Traful en la década del 60 por una aficionada norteamericana, Nelly Blatt, y pesó más de 13 kilos. A diferencia de otros salmónidos, el del Traful ataca con combatividad toda clase de señuelos artificiales, y por eso la pesca con mosca es tan famosa. La temporada comienza en noviembre y se extiende hasta abril.
Además del salmón encerrado, el lago es generoso con sus truchas marrones, arco iris y fontinalis. Dora González, responsable de la oficina de turismo local, explica que los pescadores habituales suelen traer sus propias embarcaciones, pero que es posible también contratar excursiones (a unos $ 60 por persona, por día), y alquilar además los elementos necesarios para la aventura. "La pesca y las actividades deportivas lacustres son de bajo impacto, para no alterar el equilibrio ecológico", aclara la funcionaria. Además de pesca, se puede hacer windsurf, kayak y canotaje.
El buceo también tiene sus páginas. Un lugar especial para ese deporte es el Bosque Sumergido, frente mismo del centro de la pequeña villa. Se trata de un bosque hundido a unos 30 metros de profundidad en 1960, luego de un terremoto, que hizo deslizar la ladera de un cerro que cayó bajo el agua. Hay poblaciones de árboles muy nutridos, pero el agua es muy fría y está a gran profundidad.
Se puede llegar buceando o bien verlo desde arriba, en embarcaciones, porque el agua es muy clara (el costo del paseo sin buceo oscila entre $ 60 y 70 por persona; con buceo lo duplica como mínimo, y aparte hay que abonar el equipo).
Más adelante, y siempre navegando, es posible llegar a las grutas naturales del lago Traful, donde rodeada de flores silvestres sobresale la imagen de la Virgen Stella Maris, patrona de los pescadores.
Un lugar natural
Villa Traful es un lugar ideal para los amantes de la vida en la naturaleza, que no demanden gran variedad de servicios ni lujos: hay pocos restaurantes, ningún pub, alguna confitería de construcción muy sencilla, con vista al lago, cabañas y campings (algunos con dormies) y este verano se espera la reapertura de la primera hostería tres estrellas del lugar: la Marina de Alto Traful, que promete ofrecer servicios de un nivel desconocido hasta ahora en la villa.
La capacidad hotelera es de 240 plazas, incluyendo los campings, "pero en temporada se puede triplicar. Hay tres y se montan únicamente para el período de verano", explica la responsable de turismo.
Otra de las actividades que se impone en Villa Traful es el avistamiento de aves. Reunidos en grupos y con la guía de algún experto, se sale tempranísimo en la mañana para encontrar una variedad de especies difícil de hallar en muchos otros lugares del planeta.
La observación del vuelo del cóndor, que mide tres metros entre los extremos de sus alas extendidas, es posiblemente la experiencia más impactante. Desde la entrada a Cuyín Manzano es posible ver las condoreras, en lugares altos e inaccesibles.
Otro atractivo son los sitios de interés arqueológico. Una excelente opción es visitar las lagunas Las Mellizas, que combina lancha y cabalgata y permite cruzar el lago Traful y recorrer un bellísimo bosque de cipreses y radales rodeados de cursos de aguas de mil tonalidades, encontrarse con la Cueva Traful I, que tiene expresiones de arte tehuelche de unos 600 años de antigüedad.
Desde Confluencia, cuatro kilómetros antes de llegar, la ruta 65 hace una curva brusca que obliga a aminorar la marcha. Unos metros más adelante está el Mirador del Traful, por el que se llega bajando 50 escalones de rústica madera y que, limitado por una baranda de troncos, despeja la vista hacia un enorme acantilado sobre el lago. Allí, imponentes, se dibujan el cerro Traful, de 2000 metros de altura, donde es posible hacer trekking, igual que en los cerros Negro, Blanco y Auca Mahuida, que en mapuche significa Corral de la Yegua.
Otro lugar bellísimo para visitar, que insume seis kilómetros de ida y vuelta y al que se puede llegar caminando, aunque es preciso disponer de buen estado físico, es el Mirador Lemu Cura, al que se llega por la ruta 65 en dirección a los Siete Lagos, a los dos kilómetros y luego de atravesar un guardaganado, se recorre un frondoso bosque de cipreses. Mientras se asciende hasta los 1045 metros de altura es posible tener una vista maravillosa del lago y el río Traful.
Turismo de estancia a full
Por la ruta 65, a mitad de camino entre Confluencia y Villa Traful, se encuentra la estancia del Río Minero, que pertenece a una familia con varias generaciones en el lugar -don Abel Lalo Lagos asegura que sus tatarabuelos ya estaban allí en 1877-, y que posee la friolera de 32.000 hectáreas, a un precio de medio millón de pesos cada una (imagínese la fortuna).
Los Lagos proponen aventuras para toda la familia: cabalgatas y safaris fotográficos de varios días de duración, trekking, deportes acuáticos, alojamiento en una cabaña construida exactamente a metros del río Minero y el aprendizaje de todas las tareas que es necesario conocer para vivir en una estancia: desde ordeñar las vacas hasta hacer el pan.
La atención es provista por los integrantes de la numerosa familia Lagos, gente muy sencilla y amable, que conoce su tierra a la perfección. Más informes: www.riominero.com.ar
Sin celulares ni alojamiento de lujo
Como esas muchachas jóvenes y bonitas que piensan que todo les será tolerado, en cierto sentido Villa Traful también abusa de su belleza. Los lugareños, unas 400 almas descendientes de europeos y de criollos, no siempre muestran la cordialidad y calidez que podría esperarse de un lugar que aspira a ser un importante centro de atracción turística.
La pequeña aldea no tiene antenas para celulares, tan sólo un cajero automático que promete funcionar el próximo verano, hay contados teléfonos públicos en los que el tono de llamada debe esperarse, igual que la comunicación -todo es vía satélite, lento y caro-, la posibilidad de acceso a Internet está limitada por horarios y centrada en un par de lugares: el servicio, también por satélite, es de bajísima velocidad y hay que pagarlo $ 5 la hora.
Y por si esto fuera poco, no hay alojamientos para huéspedes exigentes ni tampoco restaurantes de cocina de autor o de platos regionales de alto nivel. No conviene visitar la villa si se han dejado importantes cuestiones pendientes: algunos hoteleros se niegan a recibir mensajes telefónicos y su trato, por cierto, dista de ser el mejor.
La única estación de servicio, donde funciona también un locutorio, cumple un estricto horario, que no se informa en ningún cartel, y en ciertos momentos del día, de 13 a 15 y luego de las 21:30, es imposible hablar por teléfono o cargar combustible.
Estos inconvenientes, claro, son olvidados frente a la belleza del lago, los picos nevados, la vegetación y el canto de los pájaros.
Datos útiles
Cómo llegar
Villa Traful está a 1550 kilómetros de Buenos Aires, 400 de Neuquén, 100 de San Martín de los Andes y 102 de Bariloche. A sólo 82 kilómetros está el paso Internacional Cardenal Samoré, por donde es posible ingresar en Chile.
En avión $ 400
Aerolíneas Argentinas y Lan hasta Bariloche ($ 400)
Varias empresas realizan un viaje diario en micro desde Bariloche, Villa La Angostura o San Martín de los Andes a Villa Traful. El costo oscila entre $ 12 y 19.
Algunos extranjeros llegan en mountain bikes equipadas con portaequipajes. Hace falta el vehículo, pero es imprescindible también el entrenamiento suficiente.
Precios y servicios
Campings organizados: con baños, agua caliente, duchas, proveeduría, luz, teléfono, $ 10 por persona. Campings agrestes o libres (baños, agua caliente y duchas, sin luz ni teléfono): $ 4 a 5 por persona
Alojamientos
Dormies: en campings, un ambiente con baño, kitchenette y heladera para dos personas: 120 por día, para diciembre; 130, para enero y febrero, para 4 personas; 140 por día, en diciembre; 160, en enero y febrero.
Cabañas: living, dos habitaciones, cocina independiente, TV por cable, con desayuno para cuatro personas, $ 160 por día, para diciembre; cuatro personas $ 180 por día, para enero y febrero, para dos a tres personas; $ 110 por día, en diciembre par dos a tres personas; $ 130 por día, para enero y febrero.
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