Aldaco: "Yo no soy inocente"
El ex director del Nación sorprendió a la prensa con esa confesión, tras negarse a declarar ante el juez Bagnasco
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Alfredo Aldaco, ex director del Banco Nación imputado en el escándalo con IBM, se negó ayer a responder a la indagatoria del juez federal Adolfo Bagnasco, pero instantes después de finalizado el interrogatorio enfrentó a la prensa con una sorprendente confesión pública: "No soy inocente", dijo.
Aldaco, diplomático de carrera cuyo bajo perfil lo llevó a ser una cara prácticamente desconocida, trabajó en la Cancillería cuando Domingo Cavallo era su titular, durante la primera presidencia de Menem. Cuando aquél pasó a Economía lo nombró director del Nación, que presidía Aldo Dadone -otro hombre de confianza del ex ministro-, también imputado en la causa.
Procesado por defraudación al Estado, Aldaco se convirtió ayer en el primer sospechoso en ser interrogado por cohecho. Hace dos meses, Bagnasco obtuvo en Suiza la prueba de que el ex funcionario es titular allí de dos cuentas bancarias donde está depositada parte de las coimas pagadas a través de la empresa CCR.
Aldaco, que llegó a Tribunales en un Mercedes Benz, sólo compareció ante el juez durante media hora y se avino a devolver el dinero. Su confesión posterior a la prensa de que no es inocente fue interpretada como una estrategia para condicionar las declaraciones de los próximos imputados.
Hoy comparecerá Genaro Contartese, otro ex director del banco, y después lo harán los ex ejecutivos de IBM.
Aldaco admitió no ser inocente
Alfredo Aldaco, ex director del Banco Nación, se negó a ser indagado por cohecho por el juez federal Adolfo Bagnasco, pero minutos después de finalizada la audiencia, al retirarse del edificio de Tribunales, cuando los periodistas le preguntaron si era inocente, bajó la cabeza y dijo: "No, no soy inocente". Después, siguió su camino.
¿Es Aldaco un hombre anímicamente "quebrado" o pretende enviar un mensaje a los demás imputados, que durante dos semanas desfilarán ante los tribunales porteños?
Quizás hay un poco de ambas cosas y Aldaco está dispuesto a perder, pero no a hundirse solo.
¿Una estrategia?
Aldaco es una de las dos personas que hasta ahora estuvieron detenidas por este escándalo. Permaneció un mes en la cárcel de Villa Devoto, más tiempo del que estuvo Ricardo Martorana, ex presidente de IBM. Y no la pasó bien.
Además, las pruebas contra el ex director del Banco Nación parecen contundentes.
Hace un mes, el juez Bagnasco, durante su viaje a Suiza, pudo obtener la prueba irrefutable de que Aldaco es titular de dos cuentas bancarias, una junto con su esposa, Susana Deseo, y la otra, con Jorge Alladio, en las que hay depositados 2.882.612 dólares.
Su dinero pasó por las cuentas Putter 976.210, Gatteway 976.213, Duquesa 976.214, Flexi 976.208, todas del Banque Privée Edmond Rothschild y, supuestamente, de la cuenta 718.412 del UBS de Zurich.
Ese dinero, según pudo comprobar la Justicia, llegó desde Buenos Aires y es el mismo que envió CCR, la empresa a la que IBM habría contratado para encubrir el pago de coimas y a la que le abonó sin causa alguna 21 millones de dólares. Incluso, se encontraron las claves de las sucesivas transferencias bancarias, que demuestran que se trata del mismo dinero.
Para aventar cualquier duda, según una fuente bancaria consultada por La Nación , varios contadores y abogados del Banco Central de la República Argentina ya llegaron a la conclusión de que el dinero girado por CCR a través del Banco General de Negocios es el que está en las cuentas de Suiza y de Luxemburgo.
Aldaco, que había llegado al tribunal en un Mercedes-Benz, si bien no estaba dispuesto a declarar, pretendió dar al magistrado una señal de acercamiento: minutos antes de decir que se amparaba en su derecho constitucional de callarse, le entregó a Bagnasco, en presencia de su abogado Mario Minces, un escrito en el que dejó constancia de que presta su conformidad para que todo el dinero hallado en las cuentas suizas y el que pudiera encontrarse en otras del extranjero y en la Argentina sea transferido a una cuenta bancaria en esta ciudad, para ponerlo a disposición del juzgado federal.
"Ello no importa reconocer ni asumir responsabilidad penal alguna y mantengo mi expresa negativa de haber participado" en el hecho, dice expresamente el escrito.
Pero cuando se retiró de los Tribunales, se contradijo. Más allá de que pueda estar anímicamente deteriorado, ¿no habrá querido enviar un mensaje a Genaro Contartese, a Gustavo Soriani, a Martorana y a los demás imputados y condicionar sus declaraciones en el sentido de que lo eximen con dichos de cualquier responsabilidad o se perjudican todos juntos?
Es muy probable que el juezBagnasco pida a las radios y canales de televisión las grabaciones con la imagen de Aldaco y sus inesperados dichos.
Se supo que el juez también ordenó un peritaje sobre la letra de Juan Carlos Cattáneo, ex segundo de Kohan en la Secretaría General de la Presidencia, para cotejar una declaración del banquero Carlos Rohm.
Currículum
* En la Cancillería: entre 1989 y 1990 Alfredo Aldaco, diplomático de carrera, trabajó junto a Juan Schiaretti, dirigente peronista que se desempeñó como subsecretario del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto durante la gestión de Domingo Cavallo.
- En 1991: cuando Cavallo fue designado ministro de Economía, nombró a Aldaco director del Banco Nación, presidido por Aldo Dadone.
- Hace dos meses: el juez Adolfo Bagnasco descubrió en Suiza que Aldaco tiene dos cuentas bancarias.
Más dinero
La justicia de Luxemburgo informó al juez Adolfo Bagnasco sobre un hecho muy extraño al que, por ahora, nadie le encuentra explicación y del que, por cierto, nadie se empeña en hablar.
Una vez que los 4,4 millones de dólares que habían llegado a la cuenta de un banco de ese ducado regresaron a Suiza y a Luxemburgo, esa caja no se cerró.
Curiosamente, la cuenta, que está a nombre de una sociedad panameña, siguió recibiendo durante 1994 y 1995 fuertes depósitos que suman varios millones de dólares. ¿A quién pertenece ese dinero?, es la pregunta que se hace la Justicia.





