
Alfredo Vítolo (h.)
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El sepelio
Ferviente apasionado de la vida y de las ideas, el doctor Alfredo Vítolo (h.) falleció el domingo último luego de una larga enfermedad.
Vítolo, de 68 años, había nacido en Mendoza en 1938 y su padre, Alfredo Vítolo, ministro del Interior de Arturo Frondizi, le inculcó la pasión por la política.
Vítolo (h.), un hombre de excelente oratoria y buen humor, se destacó en todos los campos de la vida: el familiar, donde tuvo un feliz matrimonio con Cristina Yadarola, hija de un ex diputado radical, que le dio cuatro hijos; el profesional y el político.
Ex alumno de los Hermanos Maristas, se graduó en la Universidad Nacional de Córdoba en 1957 y allí mismo, en la facultad, comenzó su actividad en la vida pública fundando la Agrupación Reformista Universitaria.
En forma simultánea se fue convirtiendo en un profesional exitoso. Pero falleció sin dejar tras de sí una gran fortuna.
"Enalteció la política con su conducta y, como corresponde a todo político de ley, entregó sus mayores energías a la lucha y a la defensa de sus ideales", dijo uno de sus mejores amigos, el abogado Emilio Weinschelbaum, que despidió sus restos en el cementerio parque Jardín de Paz, en Pilar.
Así, mientras enriquecía al país con sus aportes, él se empobrecía. Descuidaba su actividad profesional. En un país donde los ejemplos son escasos, Vítolo signó su actividad partidaria con el idealismo y una acertada visión constitucional, que supo conjugar con la práctica política.
Por eso, escribió numerosos libros, entre ellos, Amnistías políticas argentinas , La crisis argentina , El presidencialismo y la necesidad de su atenuación , Régimen presidencialista y parlamentario , Estado de Sitio y otros títulos igualmente relevantes cuya simple enunciación da una noción acabada de la centralidad de sus preocupaciones para construir un país mejor.
Radical de cuna, su designio familiar lo llevó a formar parte de las filas de la Unión Cívica Radical Intransigente. Más tarde, fundó el partido desarrollista Acción Transformadora, pero finalmente regresó al radicalismo y, en 1985, el entonces presidente Raúl Alfonsín lo designó miembro del Consejo para la Consolidación de la Democracia, función que desempeñó durante cuatro años y donde pudo explayar su vocación por los asuntos institucionales.
En 1989, integró la Confederación Federalista Independiente, en apoyo de la candidatura a jefe de Estado del entonces gobernador de Córdoba Eduardo Angeloz y, en una época donde los comicios presidenciales eran indirectos, fue designado elector por el distrito Capital Federal. En 1996 fue nombrado miembro del Consejo Asesor del gobierno porteño y, tres años más tarde, asesor de la Presidencia de la Auditoría General de la Nación (AGN).
Cuando Fernando de la Rúa llegó a la presidencia de la Nación, designó a Vítolo como representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura, donde se destacó nuevamente por su oratoria, su inteligencia y su prudencia, algo que será muy extrañado por todos quienes lo conocieron.




