Cafiero se distanció del Gobierno
El ministro, que viajó a Salta a dialogar con los piqueteros, desacreditó varios argumentos oficiales
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GENERAL MOSCONI.- La irrupción de Juan Pablo Cafiero en el conflicto acercó, por la propia presencia de un ministro de la Nación, una esperanza de paz social en este lugar.
Aunque en el seno del Gobierno puede desatarse más de un roce por los encuentros mantenidos por el único frepasista del gabinete con los líderes de los piqueteros, como José "Pepino" Fernández y Oscar "Piquete" Ruiz, dos hombres con pedido de captura y a los que desde el Ministerio del Interior apuntan como cabecillas de una organización delictiva.
Durante una entrevista con medios gráficos nacionales, Cafiero avanzará en el distanciamiento con otros ministros y con la línea seguida por el propio Gobierno al comentar: "Yo nunca creí mucho en el tema de los infiltrados, porque es algo que se usa para desviar la atención y que busca inhabilitar la legitimidad del reclamo social".
También razonó el ministro de Desarrollo Social que si otros funcionarios hablan con banqueros y calificadoras de riesgo, él tiene derecho a encontrarse con aquellos que encabezan la lucha popular. Y diría: "Unos quieren construir la autoridad con represión: yo pienso que la autoridad se reconstruye con valores".
La voz más fuerte que hoy tiene el Frepaso en el Gobierno contesta.
-Se dijo en el Gobierno que no se iba a dialogar con los piqueteros. ¿No es una contradicción que usted viniese a conversar con ellos?
-Yo vengo como ministro de Desarrollo Social, estoy cumpliendo mis funciones y hablo con las personas que yo creo que son importantes para sostener un diálogo para mejorar el funcionamiento de mi ministerio, en el que se quiere reconstruir una autoridad social en la Argentina. Yo no puedo estar hablando con los banqueros ni con las calificadoras de riesgo porque ésa no es mi función. Tengo que hablar con la gente que tiene dificultades sociales y los dirigentes que las expresan se manifiestan de diferentes maneras. Y yo no puedo ser selectivo y discriminar a aquellos que se manifiestan de una manera diferente. Este es un gobierno muy amplio, algunos hablan con los bancos y con las grandes empresas; yo no estoy en desacuerdo, pero permítanme a mí hablar con los que están al frente de la lucha social en la Argentina.
-El Gobierno no tiene su misma visión sobre lo ocurrido en Mosconi, sobre los piqueteros, porque se habló de sedición, de grupos armados...
-Bueno, es que todo el mundo quiere construir su autoridad. Unos la quieren construir con la represión. Yo pienso que la autoridad se reconstruye con valores. Puede haber visiones cruzadas, no lo dudo, para atender este tipo de conflictividad, pero yo no puedo pensar con la cabeza del gobernador o con la cabeza de otro funcionario, yo tengo que pensar con la cabeza del ministro de Desarrollo Social, que tiene la responsabilidad de atender la situación de pobreza que se vive en la Argentina, la situación de exclusión. Y lo hago a partir de esa responsabilidad que el Presidente me ha delegado. Lo que hago es cumplir en términos democráticos con mi función.
-Durante esta visita, ¿pudo notar la presencia de activistas infiltrados tal como se hizo referencia en el Gobierno?
-Yo hablé con la gente de la comunidad, porque acá, en Mosconi, no hay Estado (el municipio esta intervenido desde los incidentes de noviembre último) y quien pueda decir quién es o no de acá. Yo nunca creí mucho el tema de los infiltrados, no acá solo, sino durante toda mi vida, porque es algo que se usa para desviar la atención y que busca inhabilitar la legitimidad de un reclamo social. El tema de los infiltrados es un detalle, una anécdota. Lo que importa es saber si el reclamo es justo o no. En este caso es muy justo, porque es consecuencia de la privatización sin red de YPF, es consecuencia de la irritativa y desigual distribución de la riqueza, visible en Mosconi, donde empresas petroleras que publican balances en los medios de comunicación se muestran afanosas de haber ganado miles de millones de dólares y viven al lado de comunidades hiperempobrecidas, con empresas que además provocan daños impresionantes al medio ambiente, que arrojan sus desechos a los arroyos que contaminan las comunidades aborígenes y ponen en riesgo a las familias. Mosconi es un símbolo de un país sin conexión social.
-Es la tercera vez que el Gobierno llega a esta zona después de otros tantos incidentes piqueteros. ¿Siente que la gente del lugar continúa creyendo en ustedes?
-La credibilidad es un tema de hechos y no de declaraciones. Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar, ya lo dijo Perón, y en materia de trabajo social es el código más noble para expresarnos
-¿Tuvo algún contacto con De la Rúa para explicarle la situación que encontró en Mosconi?
-No. Lo voy hacer en la próxima reunión del gabinete nacional, porque el doctor De la Rúa ha encomendado a Enrique Martínez (secretario de la Pequeña y Mediana Empresa), lo cual me parece una excelente decisión, la tarea de reunirse desde el lunes con los sectores sociales y empresarios de la zona para buscar un horizonte productivo.
-¿Qué impresión se lleva de Pepino Fernández?
-Pepino Fernández aparece como un hombre con características de liderazgo popular y de mucha comprensión de los problemas locales y del país. Me llevé esa impresión, la de una suerte de liderazgo sin aparato. En la Argentina hay fenómenos de liderazgos que surgen de las luchas populares, que quizá para muchos no surgen claros de entrada y después van ganando mucho espacio y consenso. Noté que es muy respetado en la comunidad.
-En momentos en los que se debate sobre los límites de la protesta, en esta plaza usted le pidió a la gente que no baje el reclamo...
-Pero sí pedí un cambio en la metodología de la protesta. Eso fue entendido y acordado así. Porque una cosa es la protesta y otra el método. Si la protesta es legítima, nadie tiene derecho a callarla. Con respecto al método de la protesta, tenemos derecho a pedir que se respeten los derechos de todos, de los que participan o no de la protesta. Es un punto de equilibrio que hay que buscar. Y eso mismo lo dijeron ellos de entrada. Los piqueteros me dijeron: "Nosotros no estamos más con este tipo de metodología; no queremos ser empujados a esta situación". Ellos me dijeron: "Nosotros no somos portadores de violencia", y desmintieron que tuviesen armas o algún elemento bélico. Eso es lo que declaran.
Yo anoche (por anteanoche) les dije que la protesta está bien si hay debajo una causa que la haga legítima y que nadie tiene derecho en un Estado democrático a decirle a otro que no puede peticionar por un derecho ausente.
El método creo que hoy produce una fractura en la sociedad y a veces genera una situación de lucha de pobres contra pobres; eso está muy bien comprendido en Mosconi, por eso creo que hay una revisión del método para no volver a generar situaciones hacia dentro de la comunidad que la debiliten o que no le permitan tener unidad. Anoche encontramos los puntos básicos para que la comunidad trabaje junta, los que estuvieron o no en el piquete.
Laguna
- Justo Laguna, obispo de Morón, afirmó que no recuerda en toda la historia de su vida haber vivido "una situación de tal problemática social" y dijo estar "muy impresionado por la aparición de la violencia de nuevo". "No voy a analizar si la Gendarmería se defendió o no; creo que todo lo que lleva al enfrentamiento y no al diálogo es esencialmente malo y nos recuerda épocas definitivamente pasadas", dijo.





