Cómo es la única mujer del gabinete

LA NACION inicia hoy una serie de notas para que los lectores conozcan en profundidad a figuras del nuevo gobierno que no habían tenido una gran exposición pública. Las notas se publicarán los miércoles y sábados
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22 de junio de 2003  

De chica jugaba en Río Gallegos con su hermano a los cowboys, al circo, lo acompañaba cuando jugaba fútbol o basquetbol, y a los dos les encantaba irse de campamento. Ahora, él es presidente de la Nación y ella, ministra de Desarrollo Social. No le gusta que se hable de ella, sino de su gestión, igual que a su hermano. Es la única mujer en el Gabinete. Llega a su despacho del ministerio a las 8 y se queda hasta más de las 22. Asegura que jamás mostraría a sus hijos en una revista de la farándula y dice que todavía no tuvo tiempo para ir a buscar su ropa a Santa Cruz para instalarse los próximos cuatro años en Buenos Aires.

Va a la Casa Rosada sólo cuando la convocan ("que es muy seguido", aclara a LA NACION). El único objeto personal que adorna su amplia oficina es un escudo bordado a mano de la provincia de Santa Cruz, que le regalaron sus amigos. Pero promete, sin pudor, que pronto imprimirá a su despacho su toque personal, porque adora la decoración.

El parecido de su rostro con su hermano, el Presidente, es notable, y cuando uno habla con Alicia Kirchner reconoce en ella muchos de los gestos del jefe del Estado, incluida la risa y los movimientos incesantes de las manos. Los que conocen bien a ambos coinciden en que Alicia Kirchner tiene un carácter "dulce" al lado del de Néstor. Pero comparten un estilo de gestionar: la determinación en las decisiones y la manía por mostrarse lejos del protocolo, el ya famoso "estilo K".

Apenas llegó el 26 de mayo último a su despacho del enorme edificio donde funciona el ministerio, recorrió los diez pisos que ocupa la cartera. Nadie la conocía. Y ella entraba en cada oficina y preguntaba: "¿Quién está dispuesto a sumarse a este proyecto?" La mayoría de los empleados se quedaba casi sin palabras.

Nélida "Chichi" Doga, la ex ministra de Desarrollo Social, fue una funcionaria casi ausente, y la que en verdad manejaba todo, Hilda González de Duhalde, trabajaba sólo en la Casa Rosada.

Un funcionario que trabajó con la esposa de Duhalde y ahora lo hace con Alicia Kirchner dijo a LA NACION que ambas se parecen en dos cosas: experiencia y conocimiento en el área social, y un carácter bien definido.

El Presidente tiene otra hermana, María Cristina, que es doce años menor que él, nunca participó en política y es farmacéutica en Río Gallegos.

Alicia y Néstor se llevan tres años y esa pequeña diferencia de edad los hizo compinches de chicos y amigos de grandes, aunque ella asegura que cuando discute con su hermano lo hace, en realidad, como lo haría cualquier funcionario.

Militaron juntos en el peronismo cuando eran jóvenes, pero fue ella la que llegó primero a la función pública, como subsecretaria de Acción Social; su hermano, unos meses después, ocupó la presidencia de la Caja de Previsión Social, hasta julio de 1984. Ella dejó el cargo.

Promesa

"Uno creía, cuando era más joven, que sólo bastaba que el gobierno fuera peronista. Después me di cuenta de que hay que estar comprometido con el proyecto y me prometí que nunca más iba a trabajar con alguien con cuyas ideas no comulgara", reflexiona ahora.

Desde 1987, cuando su hermano asumió la intendencia de Río Gallegos, ella integró su gabinete y lo mismo ocurrió cuando Kirchner ganó la gobernación, en 1991, y cuando logró la reelección, en 1995, hasta que llegó a la presidencia, y el 25 de mayo último Alicia Kirchner juró en el Salón Blanco como ministra.

Ella misma se ríe ante LA NACION cuando descubre que en los últimos 16 años trabajó sólo con su hermano.

Alicia Kirchner es una de las personas de confianza del Presidente y el lazo sanguíneo es apenas una de las razones por las que maneja los dos millones de planes sociales y administra los 315 millones de pesos que representan.

Su capacitación académica en el área social (es docente, licenciada en Servicio Social y doctora en Trabajo Social de la Universidad del Museo Social Argentino) y haber sido durante la gestión de su hermano en Santa Cruz ministra de Acción Social fueron determinantes para que se convirtiera en ministra de Desarrollo Social.

Detesta que la llamen "la hermana del Presidente" y no integra el círculo íntimo que participó y presenció cada una de las medidas que tomó Kirchner durante el primer mes en el poder.

En ese grupo están la primera dama, Cristina Fernández; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el secretario legal y técnico, Carlos Zanini, y el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. Tampoco tiene una influencia determinante en su hermano, pese al lazo familiar.

Del gabinete, con quienes mejor se lleva es con Alberto Fernández y con Julio De Vido, dos de los hombres que mejor interpretan el pensamiento presidencial, pero forjó una buena relación con Aníbal Fernández (duhaldista y ministro del Interior) y con Ginés González García (ministro de Salud), a quien conoce desde hace años.

Alicia Kirchner disfruta con la gestión igual que su hermano.

La única vez que tuvo ganas de medirse como dirigente política en algún cargo electivo fue en 1995, cuando se postuló como intendente de Río Gallegos y perdió. "En ese momento entendí que por algo no se dio, y me dije: "Dios dirá". Yo tomo de la vida lo que la vida me da", dice a LA NACION.

Desde ese momento nunca más se postuló a nada y hoy sólo afirma que le gustan los cargos ejecutivos, igual que a su hermano. Nunca quiso ser candidata a legisladora.

En Santa Cruz cuentan que, en épocas electorales, hasta llegó poner estufas con sus manos. Ella lo desmiente, pero afirma que nunca se le "cayó un anillo" (que en realidad no usa) para preparar la leche o lo que sea. El "estilo K" que impuso el Presidente es muy parecido en su hermana.

Durante las primeras semanas en el Ministerio de Desarrollo Social, Alicia Kirchner no dio entrevistas periodísticas y se dedicó a su gestión.

Usó parte del "estilo K", fue a distinto lugares sin cámaras y sin avisar. El "factor sorpresa" le encanta y dice que es la mejor manera de ver cómo andan las cosas.

Tiene pensado subir el perfil de su gestión cuando "tenga algo para decir". Por ahora, asegura que está organizando el ministerio.

Igual que su hermano, es una obsesiva por conocer todo de su área y, como aquél, "estudia": conoce cada uno de los planes sociales que existen y ya dio instrucciones para instrumentar un sistema con el fin de que cada plan se adecue a las características de la zona donde se implementa. "Voy a trabajar sobre la base de la demanda. A nosotros no nos van a gestionar los programas, sino la gente", asegura.

Se queja por la burocracia y cuida hasta el más mínimo detalle.

El viernes último, poco antes de las 22, fue a hablar con los empleados que están en la recepción del ministerio y les dijo: "A ustedes no les cuesta nada atender bien a la gente. Piensen que vienen angustiados, y ofreciéndoles un café pueden ayudar". La miraron desconcertados.

"Yo no me voy a quedar atrapada en el escritorio porque te termina atrapando y te alejás de la realidad", afirma a LA NACION.

Trajo de Santa Cruz a seis colaboradores y a otros diez que trabajan ad honórem. Dejó en su cargo al hombre de máxima confianza de Hilda Duhalde, Fernando Gray, que es su secretario de Comunicación Social. Piensa que en tres meses tendrá dominada el área y terminado su plan para redifinir los planes que dejó Duhalde.

Mientras tanto, seguirá con el "estilo K": bajo perfil, visitas sorpresa, siempre controlando todo y muy lejos del protocolo.

Ficha personal: Alicia Kirchner

  • Familia
  • Alicia Margarita Kirchner es separada y tiene dos hijas, ambas abogadas; una vive en Buenos Aires (con la que la ministra comparte por ahora el departamento) y otra se quedó en la provincia de Santa Cruz.

  • Estudios
  • Es docente, licenciada en Servicio Social (egresada de la Universidad del Comahue, en Neuquén) y doctora en Trabajo Social (estudió en la Universidad del Museo Social Argentino).

  • Cómo es
  • Sus hobbies son la pintura y la decoración.

    No le gusta cocinar, pero lo hace cuando no le queda otra alternativa.

    No vive pendiente de su imagen, pero admite que le gusta la ropa.

    Es muy creyente.

    Se define como una mujer decidida.

  • Qué lee
  • El último libro que leyó fue "El derrumbe, conversaciones entre Néstor Kirchner y Torcuato Di Tella" (es decir, entre su hermano y el actual secretario de Cultura).

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