
Cómo se protege a los presidentes en EE.UU.
Un grupo especial de 5000 agentes
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WASHINGTON (De nuestro corresponsal).- Cada vez que el presidente George W. Bush sale de la Casa Blanca en automóvil, el Servicio Secreto paraliza el tránsito durante media hora para liberar el paso de una interminable caravana de motocicletas, patrulleros, camionetas con agentes especiales armados como para una guerra, un camión de comunicaciones, autobombas y una ambulancia.
En los techos de la Casa Blanca hay francotiradores todo el tiempo y cuando el presidente va a salir en helicóptero desde sus jardines, se amplían las restricciones para caminar por el perímetro enrejado de la sede gubernamental. Y desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, dos helicópteros artillados acompañan siempre al que transporta al presidente.
El Servicio Secreto es el organismo responsable de la seguridad del jefe de Estado de los Estados Unidos desde 1901, cuando fue asesinado el presidente William McKinley, el tercer mandatario muerto en un período de 36 años. En ese momento se asignaron dos agentes a la custodia de la Casa Blanca.
Más de 5000 agentes
Hoy, el Servicio Secreto ya no forma parte del Tesoro como había sido desde su creación, en 1965. Depende, desde el atentado del 11 de septiembre de 2001, del Departamento de Seguridad Interna. Tiene 5000 agentes distribuidos en todo el país y comparte un presupuesto de 24.000 millones de dólares que ese departamento tiene asignado para garantizar la seguridad, custodiar la frontera y la costa.
Cuando el presidente va a participar en un acto, aunque sea en el lugar más protegido, quien toma el control de la seguridad es el Servicio Secreto. En la Convención Nacional Republicana, por ejemplo, en Nueva York, que fue custodiada por 35.000 agentes de la Guardia Nacional y la policía de la ciudad, la última palabra siempre la tuvo el Servicio Secreto.
Ese organismo es el responsable de la seguridad del presidente y el vicepresidente, sus respectivas esposas e hijos; de los ex presidentes durante 10 años después de dejar el poder (Bill Clinton será el último ex presidente que reciba custodia de por vida). Los hijos de los ex presidentes reciben custodia hasta los 16 años.
El Servicio Secreto también se encarga de la custodia de los mandatarios que pisan suelo norteamericano. Y el presidente Néstor Kirchner tuvo oportunidad de observar cómo se comporta el Servicio Secreto, durante su última visita a Nueva York.
Testigos del viaje recuerdan que Kirchner y algunos integrantes de su comitiva visitaron una librería en el corazón de Manhattan que tenía dos entradas. Al ingresar, varios efectivos del Servicio Secreto se quedaron apostados en la puerta. Desacostumbrado a una seguridad tan estricta, Kirchner decidió salir del comercio por la otra puerta. Grande fue su sorpresa cuando se encontró con varios efectivos apostados también en la salida alternativa.
Windsurf con Kerry
Desde el asesinato del precandidato presidencial demócrata Robert Kennedy, en 1968, todos los candidatos presidenciales han quedado en manos del Servicio Secreto por lo menos desde 120 días antes de las elecciones.
Fue notable el cambio que operó en todos los movimientos del senador John Kerry a partir de marzo de este año, luego de convertirse en el virtual candidato presidencial demócrata tras triunfar en las primarias simultáneas del supermartes. Cuando Kerry va a practicar windsurf, por ejemplo, a su lado hay, en otra tabla, un agente del Servicio Secreto.
En todos los actos de campaña en los que está el presidente Bush hay detectores de metales y equipos de rayos X para revisar todos los bolsos.
Y cuando el mandatario se acerca al público, un gesto habitual en la campaña, no hay nadie que lo toque si él no tiende la mano o se agacha para levantar a un bebé. Siempre detrás de él hay varios agentes especiales rodeándolo y asegurando que nadie se acerque por el costado o intente abrazarlo.
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