Corrupción y Justicia, eje de los reclamos de la gente en la calle
Los carteles y voces de la protesta también se opusieron a la re-reelección de la Presidenta; quejas por la inseguridad
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Mario Galasso estaba parado sin moverse, solo frente al Obelisco, con cara seria y un enorme cartel escrito con marcador negro. "La Cámara de Casación tiene un objetivo: que el Gobierno termine de robarse la plata de los jubilados", decía el cartel que sostenía el jubilado de 69 años. "¡Me vine desde Claypole porque la Presidenta me paga a mí 1700 pesos y los de La Cámpora ganan 15.000 o 20.000!", dijo, pasadas las 19.30. Como pidiendo permiso aseguró que no iría a la Plaza de Mayo, "porque después no llego a tomar el colectivo".
El de Galasso era sólo uno entre los centenares de carteles que se multiplicaron en Plaza de Mayo con un tema repetido: la ácida crítica a la corrupción gubernamental. A diferencia del 8-N, en el que la inseguridad, la inflación y el no a la re-reelección fueron los principales ejes del reclamo, la bronca por los recientes hechos de corrupción que salpican al Gobierno fueron el motor casi excluyente de la manifestación denominada 18-A, convocada en principio para protestar contra la democratización de la Justicia que propone la presidenta Cristina Kirchner.
La inseguridad, las jubilaciones y, por supuesto, el reclamo de una Justicia independiente fueron otros de los reclamos que pudieron oírse en una plaza que mezcló improvisadas muestras de descontento con proclamas de partidos y organizaciones políticas.
"Estamos enojados con todos, ojalá alguien se salvara, pero no es así", decía Elizabeth, de San Martín. Sostenía un cartel con la leyenda: "Cristina, Moreno, Garré, Fernández, Boudou: corruptos". A su lado, el jubilado Héctor se quejaba de su sueldo y hasta arriesgaba que "Cristina mandó a cerrar Tecnópolis y se inundó mi casa" en el conurbano bonaerense. Héctor sostenía un sugestivo cartel: "[Jorge] Lanata te re-bancamos", en relación directa con la investigación sobre presunto lavado de fondos que involucran al empresario K Lázaro Báez.
La corrupción fue eje de incontables carteles, aunque el tono fue menos agresivo que en manifestaciones anteriores. "Devuelvan la plata que robaron" y "la corrupción mata" fueron algunas de las consignas. "La Korrupción mata, por Once y por La Plata", decía el cartel sostenido por una joven de jeans ajustados que intentaba salir en las cámaras del canal kirchnerista 360 tevé.
Menos espontáneos, políticos y organizaciones llevaron estudiadas consignas a la Plaza de Mayo. "Oposición unida", "Justicia independiente" y "Unidos en Libertad" podían leerse en los globos blancos con letras azules sostenidos por jóvenes con remeras de la organización Ser Fiscal.
Raúl Castells, del MIJD, repetía su reclamo por el 82 por ciento móvil a los jubilados y se abrazaba con el rabino y dirigente de Pro Sergio Bergman, mientras repetía: "Queremos libertad de verdad". El camión de las 62 Organizaciones, de Gerónimo Venegas, también tenía carteles con reclamos de recomposición hacia los jubilados. Había, allí, reclamos subidos de tono y el grito de "chorra" repetido una y mil veces. Nadie parecía prestarles demasiada atención. Un grupo de adolescentes sostenía cartones con leyendas vinculadas a la Justicia. "No a la re-re" y la palabra "Korrupción" con una banda roja cruzada eran algunas de sus consignas.
Los chicos y chicas que las sostenían se sumaron a la caravana que encabezaba Hermes Binner, a quien acompañaba la primera plana del Frente Amplio Progresista (FAP). Binner, al igual que el resto de los políticos, recibió tibios aplausos, al igual que Elisa Carrió, a quien acompañaba un muñeco que simbolizaba a la Justicia y el pedido de "un fiscal para mi independencia".
Sin prestarles atención a los políticos, un joven sostenía un collage con los rostros de la Presidenta y su gabinete: "Ke se vayan todos", rezaba el cartel. "Roban y siguen robando", agregó el joven ante la consulta de LA NACION. Otro cartel, cercano a los jóvenes socialistas, era concluyente. "El Gobierno busca lavadores de euros. Pagamos por kilo. Presentarse en La Rosadita o la Rosada", rezaba el sugestivo e improvisado afiche, referencia específica a las declaraciones del financista Leonardo Fariña en el programa Periodismo para todos .
El papa Francisco también participó en las consignas contra el Gobierno. "Pancho rezá por ella. No tenemos miedo", decía una pancarta sostenida por una mujer enfundada en ropa roja.
Además de los carteles, los cánticos también sirvieron para expresar sentimientos. "Olelé, Olalá, si éste no es el pueblo, el pueblo dónde está", gritó la multitud pasadas las 20.30, en un viejo latiguillo que se repitió hasta el fin de la manifestación. "Hay que gritar fuerte, que se escuche hasta Perú", se rió un hombre de unos 40 años al compás de las cacerolas y el ondear de las banderas argentinas, que se vendían a diez pesos. Después, el Himno Nacional reemplazaría otros cánticos.
La mayoría de los políticos prefirieron no llevar carteles y mezclarse entre la gente. "Lamentablemente los políticos vamos detrás de los reclamos de la gente y no adelante, como debería ser", se resignó el ex embajador Diego Guelar en medio de la multitud con bronca.
El impacto en la prensa mundial
Medios de prensa de distintos países, especialmente los de la región, destacaron ayer en sus portadas de edición digital la masiva marcha contra el Gobierno. El diario madrileño El Mundo tituló: "Una marea de indignados inunda el centro de Buenos Aires". A su vez, el diario ABC, también de Madrid, destacó que la convocatoria es "un grito de protesta contra el modo de gobernar de Cristina Fernández de Kirchner. Por su parte, el diario uruguayo El País en el título señaló: "Comenzaron las manifestaciones contra el gobierno kirchnerista". En la prensa brasileña, el diario O Globo resaltó que "decenas de miles de argentinos" salieron a las calles "contra la presidente argentina".
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