
Cuadernos de las coimas: una testigo describió reuniones de empresarios con uno de los presuntos recaudadores
La exsecretaria de Roberto Baratta, funcionario de confianza de Julio De Vido, relató que su antiguo jefe mantenía encuentros en el ministerio con distintos dueños de compañías; entre ellos, algunos de los acusados en esta causa
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Una testigo en el juicio del caso de los cuadernos de las coimas aseguró que eran “habituales” dentro del Ministerio de Planificación los encuentros entre empresarios de la obra pública y el jefe para el que ella trabajaba, el exfuncionario kirchnerista Roberto Baratta, mano derecha de Julio De Vido y acusado de haber sido uno de los recaudadores en el presunto circuito de sobornos.
Quien lo sostuvo fue Florencia Rizzo Patrón, exsecretaria de Baratta, que trabajó en el ministerio entre 2008 y 2015. Hoy, ante el Tribunal Oral Federal N° 7, identificó entre los empresarios que concurrían al despacho del exfuncionario a Juan Carlos de Goycoechea, exdirectivo de Isolux Corsán; Carlos Wagner, empresario de Esuco y expresidente de la Cámara Argentina de la Construcción; y Gerardo Ferreyra, de Electroingeniería.
Los tres están acusados en el juicio por el presunto pago de coimas y dos de ellos, De Goycoechea y Wagner, integran el grupo de los arrepentidos.
“Se hacían en el despacho del licenciado Baratta”, recordó sobre los encuentros. “A puertas cerradas y si no teníamos el permiso de él [Baratta], tampoco podíamos ingresar”, dijo.
Rizzo Patrón también afirmó que entre los empresarios que participaron de aquellas reuniones estaban Franco Macri y Sebastián Eskenazi, que no están acusados en el juicio.
Baratta fue subsecretario de Coordinación y Control de Gestión del ministerio que dirigía De Vido.
Los secretarios
El testimonio de la mujer fue solicitado por la defensa del también exsecretario de Baratta Nelson Lazarte, que estuvo presente hoy en la Sala AMIA, donde se lleva adelante el proceso.
Para la acusación, Lazarte fue una pieza clave en el engranaje operativo. Entre otras cuestiones, habría sido uno de los encargados de coordinar los encuentros con los empresarios para el pago de sobornos.
“Nelson no podía decidir nada”, dijo Rizzo Patrón sobre su excompañero. La mujer negó irregularidades y afirmó nunca haber visto a Lazarte con bolsos ni dinero en el ministerio.
La audiencia siguió con otro testimonio pedido por Lazarte, Oscar Crispín Díaz Fernández, un amigo del barrio donde ambos se criaron, conocido popularmente como Villa La Rana.
El testigo relató que Lazarte había logrado comprarse una casa y “salir” del barrio. “Una casa normal. No es tan grande”, dijo.
También contó que Lazarte ingresó a la función pública después de entregarle una carta en mano a Néstor Kirchner, en la que le pedía trabajo, durante una recorrida que el expresidente realizó por el barrio en 2008.
“Ahí empezó a trabajar como cadete —aseguró—. La estaba pasando mal, estaba sin trabajo, era una época jodida.”
En el expediente, Lazarte aparece señalado por las confesiones de arrepentidos, peritajes y entrecruzamientos de llamadas. También lo complican datos en los escritos del chofer Oscar Centeno. Entre ellos, que un Fiat Siena registrado a su nombre fue comprado por orden de Baratta para que fuera utilizado los miércoles para la presunta recaudación de sobornos.
Durante su indagatoria, en marzo de este año, Lazarte dijo que atravesaba una situación “muy injusta”, que no había participado de ninguna asociación ilícita y que trabajaba “muy duro” todos los días. “Sigo viviendo en el mismo barrio de siempre”, afirmó.




