De policía corrupto a jubilado sin memoria
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Rodolfo Almirón nació en Puerto Bermejo, Chaco, el 17 de febrero de 1936. Oficial de la Policía Federal, fue procesado por incumplimiento de sus deberes y se lo investigó por la sospecha de que integraba una banda dedicada al contrabando, el tráfico de drogas y la trata de blancas. En 1970 fue expulsado de la fuerza, pero sorprendentemente, y con la ayuda del poderoso José López Rega, en 1973 logró ser reincorporado y ascendido. Desde entonces, su suerte cambió.
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La vida de Almirón parece correr paralela a la de José Ramón Morales y Edwin Farquasohn, policías investigados, igual que él, que luego integraron la Triple A. Tanto Almirón como Morales fueron mencionados por varios testigos como conductores de los operativos de la organización creada por López Rega.
Nadie conoce con exactitud cuántas víctimas se cobró la Triple A, como tampoco a cuántas de ellas ultimó Almirón, pero se lo investiga por varias muertes emblemáticas.
Una de ellas es la del llamado "sacerdote de los pobres", Carlos Mugica, asesinado el 11 de mayo de 1974 en una parroquia de Mataderos después de celebrar misa.
También se sospecha que asesinó a al abogado y profesor de orientación marxista Silvio Frondizi, y a su yerno, Luis Mendiburu, que lo defendió cuando intentaban secuestrarlo.
Almirón también pudo haber participado en la muerte del jefe policial Julio Troxler, al que Rodolfo Walsh hizo famoso en su libro "Operación Masacre": Troxler era uno de los sobrevivientes de los fusilamientos de José León Suárez que el libro reconstruye.
En febrero de 1975, Almirón llegó a España junto con López Rega, que había sido designado embajador plenipotenciario en Europa.
Desde entonces, el ex policía trabajó a lo largo de tres décadas, siempre en España. La más llamativa de sus tareas fue cuando se convirtió en custodio del ex presidente del gobierno regional de Galicia Manuel Fraga Iribarne, hasta 1983. En este año pasó a la gastronomía y estuvo en varios restaurantes. El último fue una taberna en Madrid, y allí se jubiló.
Pero su suerte volvió a cambiar el 17 de diciembre de 2006, cuando el diario español El Mundo lo descubrió en Torrent, Valencia. Ahí vivía junto con su mujer, Ana María Gil, una rosarina y ex azafata de Iberia, recuperándose de una embolia cerebral, que, según él, dañó su memoria.



