
¿Dónde termina la pelea Menem vs.Cavallo?
En la embestida más dura contra el primer mandatario, Cavallo lo acusó de "tener cola de paja" y de falto de coraje; el enojo vino después de que no pudo irrumpir en un programa de TV donde Menem concedía una entrevista.
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En el más duro ataque lanzado contra el presidente Carlos Menem, el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, acusó ayer al primer mandatario de "tener cola de paja", de no ser un "hombre valiente" y de no actuar con "sinceridad".
De esta manera, Cavallo abrió un nuevo capítulo de acusaciones contra el Gobierno, al comentar su fallida irrupción en la entrevista que Menem estaba concediendo el jueves a la noche al periodista Mariano Grondona por canal 9.
"Cuando una persona no actúa con sinceridad, cuando tiene cola de paja, no tiene coraje, entonces no puede mirar a los que sí actúan con sinceridad", disparó el ex ministro.
"La otra noche hubiera esperado que estando yo en el estudio como tantas veces como cuando Menem estaba haciendo un reportaje -continuó-, él, si era un hombre valiente tendría que haber dicho: "Mingo, ¿cómo estás?` y me tendría que haber saludado".
Casi sin respirar en sus declaraciones a Radio Mitre, Cavallo añadió que "me encontré con un Presidente que no se animó a girar la cabeza y con unos ayudantes que estaban tan espantados como si hubieran visto al diablo".
Un lugar para Yabrán
Además, en una nueva embestida contra Alfredo Yabrán, Cavallo aconsejó al juez federal Jorge Urso que, en lugar de mandarle a su casa una asistente social, la envíe a la del empresario telepostal ya que "bien valdría una clara identificación de la persona para saber si es él, si usa los nombres correctos y convendría estudiar muy bien su medio ambiente".
El ex funcionario advirtió que ningún magistrado logró hasta ahora que el hombre de negocios se presente a declarar "porque no saben donde vive y no tienen a donde enviarle la citación judicial".
Por otra parte, Cavallo acusó al magistrado de "encubrimiento" por no poner en marcha las acciones judiciales que corresponden, pese a sus denuncias sobre "hechos muy graves" vinculados con Yabrán.
La vinculación judicial de Cavallo con el empresario telepostal es através de la causa que este le inició por calumnas e injurias.
Justamente por esa causa, Urso dispuso anteayer que una asistente social cumpliera con el trámite de elaborar un informe sobre el estilo de vida de Cavallo y algunas características de su personalidad, hecho que exasperó al ex funcionario del gobierno nacional.
"El mío es el medio ambiente que es conocido por todos los argentinos -dijo Cavallo en declaraciones a Radio América-.No creo que de alguna persona se conozcan todos los aspectos de su vida, hasta sus declaraciones impositivas, como la de Domingo Cavallo".
Cavallo, sin frenos
Por elevación: el ex ministro de Economía no tiene límites cuando acusa a los funcionarios del Gobierno. Pero, en realidad, sus ataque están destinados al Presidente, cuya estrategia es el silencio.
Cavallo parece no tener límites. El Gobierno calla y dice que es el turno de la Justicia. Ambos términos encierran el enfrentamiento que, al margen de los eufemismos, es entre el presidente Carlos Menem y su ex ministro de Economía, Domingo Cavallo.
La pelea hace presumir un futuro del que nadie saldrá indemne y que, principalmente, puede concluir por deteriorar las instituciones.
En los reductos del justicialismo o de la gente de Cavallo se hacen conjeturas acerca de qué les deparará el futuro en esta desenfrenada carrera, convertida en una mezcla de cuestiones políticas y personales.
Cada vez que Cavallo arremete contra uno de los funcionarios, en realidad lo está haciendo contra Menem. En cada ocasión en que un funcionario de Cavallo es procesado Y en esa ofensiva se acercan a la confrontación directa.
El comienzo
Aún hoy, entre el justicialismo, se habla y discute, casi como un puro ejercicio intelectual, cual fue el punto de partida de la pelea que colocó a Menem y Cavallo, sobre una pista de hielo, peligrosamente resbaladiza, en la que ambos tratan de hacer equilibrio.
En esos ámbitos de la vida política que forman una imaginaria platea se asegura que Cavallo se fue del Gobierno con un acuerdo, por lo menos, de palabra: Cavallo iba a guardar silencio; como contrapartida, no habría acoso judicial para él ni para sus inmediatos colaboradores.
Cavallo, aseguran sus allegados, consideró roto ese acuerdo cuando desde el Gobierno partió la frase famosa: "al final de este escándalo van a ir presos más técnico que políticos". Por entonces, ya el caso IBM-Banco Nación había comenzado.
A partir de allí no hubo freno posible y hasta se habló de que "Cavallo rompió los códigos", según un funcionario de Menem. ¿Cuáles? ¿A qué códigos se refieren en el Gobierno? Un profundo silencio acompaña las preguntas.
En el ir y venir de declaraciones o acusaciones de Cavallo -que no se sabe, a veces, si son del día, de ayer, de hace una horas o de la semana pasada- aparecen contradicciones. Defendió a Aldo Dadone en su gestión en el Banco de la Nación, calificándola de "intachable".
Con el tiempo terminó acusando a los hermanos Aldo y Mario Dadone y a Contartese, también ex funcionario del Banco de la Nación.
El perjuicio que ocasiona
Conocido, más o menos, el origen de la pelea entre Menem y Cavallo, la cuestión radica en que todos parecen saber como empezó, pero nadie aventura cual será el final.
Puede haber, sin embargo, cierto margen para la certeza con respecto a los efectos de la pelea entre el Gobierno y Cavallo.
A medida que más avanzan en ese enfrentamiento, las instituciones sienten las consecuencias de una pelea en la que se cuestiona al Poder Judicial, al Legislativo y desde la posición de Cavallo, inclusive el Poder Legislativo.
Las acusaciones de Cavallo y el acoso judicial del Gobierno al ex ministro tienen alcances que van más allá de los personajes.
Influyen sobre las instituciones de un modo tal que afectan a Menem, a Casvallo o a Kohan, pero mucho más, contribuyen a deteriorar la institución presidencial, judicial o legislativa.
En parte, porque tanto Menem como Cavallo se colocan por encima de las instituciones. y en su extenso combate practican un arriesgado lujo: deteriorar las instituciones, quitarle credibilidad al sistema.
Así, por razones políticas, utilizan arbitrariamente gran parte del aparato estatal , particularmente la Justicia, para propósitos políticos.
El peligro de ese deterioro de las instituciones, lo ve más claramente Menem que Cavallo; sin embargo, no es totalmente inocente del vértigo y la dureza del ex ministro.
¿Qué camino seguirá esta pelea convertida casi en leyenda? Es impredecible. En buena medida porque hoy parece existir una suma de problemas humanos y problemas políticos.
Hasta aquí, las reacciones humanas arrasaron con la cuestión puramente políticas. Menem prefiere mantenerse dentro del terreno político. Allí se mueve con más comodidad y puede calcular mejor el rumbo de los acontecimientos.
Nada, sin embargo, hace presumir que el conflicto tenga una solución rápida y, menos aún, fácil por ausencia en ambas partes de allegados con esa tremenda lucidez que da el mirar un poco más allá de las pasiones y la coyuntura.
El huracán Mingo amenaza a todos
A la larga, pierden todos. Menem, Cavallo, los jueces, los políticos y, lo que es peor, la credibilidad global en el país.
Esa es la respuesta más realista al principal interrogante que ha despertado el huracán Mingo, que no es otro que el siguiente: ¿dónde termina todo esto?
La semana fue impresionante en episodios de gran espectacularidad. Arrancó con el pedido de detención de Gustavo Parino -en ese momento ausente del país- y la nerviosa espera en Ezeiza con el propio Cavallo en defensa de su amigo personal.
Siguió con una manifestación burdamente organizada por un sector del peronismo frente a la casa del ex ministro, quien bajó a enfrentarse en tono emocional con los manifestantes por encargo.
Se prolongó con duras acusaciones de Cavallo al titular de la Cámara de Diputados, Alberto Pierri, como responsable de organizar esa manifestación y respuestas no menos agresivas de Pierri.
Por último, Cavallo protagonizó el insólito episodio -que no tuvo éxito por pocos metros- de irrumpir en el set de Canal 9 donde se desarrollaba el programa Hora Clave de Mariano Grondona para tratar de replicar al propio Presidente Carlos Menem, entrevistado en ese momento por Grondona.
Si la política es un teatro, en este caso bien podemos hablar del género del vaudeville. Pero con la peligrosa sensación de que los vaudevilles políticos siempre terminan costándole al público en general, y que el precio es mucho más alto que el de una entrada a un teatro.
Cuatro hipótesis ¿Qué lleva a Cavallo a actuar de la manera en que lo hace?
Si bien nadie -ni un psicólogo- puede explicar totalmente los misterios de las actitudes humanas, al menos sí se pueden esbozar cuatro hipótesis sobre sus actitudes en términos políticos. Y a partir de allí imaginar las posibles consecuencias.
- Cavallo actúa como reflejo de un temperamento incontrolable. Es difícil imaginar que un hombre de su experiencia en la política pueda descontrolarse, pero bien puede sera ésa una característica esencial de su personalidad. En tal caso, sus resultados políticos de largo plazo se verán comprometidos. El sentido común del ciudadano medio suele desconfiar del descontrol.
- Cavallo actúa de ese modo con la estrategia deliberada de convertirse en el gran opositor, para quien la denuncia grave es el arma preferida. Es un instrumento importante. Sobre todo porque, en gran medida, sus denuncias sugieren realmente que pasan cosas graves en el país: dudosos procederes de algunos jueces, riesgos de monopolios en actividades económicas claves, corrupción en general.
Pero hay un matiz importante: ese estilo de alta confrontación, ya dirigido directamente contra el propio Presidente, puede ser muy útil para obtener los miles de votos necesarios para ser diputado. En cambio, puede ser un freno para aspirar a los millones de votos que se necesitan para llegar a Presidente.
- También puede ser que Cavallo actúe vengativamente por sentirse injustamente desalojado del poder luego de haber sido el hombre clave del Gobierno por muchos años. En tal caso, sin embargo, estaría desconociendo que la legitimidad del voto la tiene Menem, y nadie más en el Poder Ejecutivo. Y quien desconoce la legitimidad del voto, se clausura, de algún modo, la posibilidad de llega5r al poder por esa misma vía.
- La última hipótesis, quizá la más sólida, es que Cavallo se sienta impulsado a actuar con la pasión del misionero, la de quien cree llevar adelante una causa justa y no se detiene ante enfrentamientos personales que sólo le parecen anécdotas menores en su camino. En este aspecto, Cavallo tiene puntos a su favor. La ciudadanía, por naturaleza, tiende a simpatizar con las causas justas y puede percibir que muchas de las cosas que dice Cavallo se identifican con creencias justificadas.
Pero ni Menem puede sentirse cómodo por las limitaciones políticas de Cavallo ni éste puede confiarse en un gran apoyo de imagen pública como el que tenía en sus mejores épocas.
Una recorrida por las estadísticas de imagen pública más recientes indican que ni Menem ni Cavallo pueden descansar muy tranquilos.
Tanto las encuestas de Gallup, del Centro de Estudios para la Nueva Mayoría o del Estudio Graciela Romer coinciden en evidenciar que Cavallo continúa teniendo una mejor imagen pública que Menem pero sobre índices muy bajos. En torno del 25 por ciento para Cavallo y del 20 por ciento, o aún menos para Menem hace apenas un mes.
Sin embargo, el dato más preocupante para ambos es que la tendencia es declinante. Así lo sugiere la encuesta más reciente, la del Centro de Estudios para la Nueva Mayoría, que dirige Rosendo Fraga, que le otorga a Cavallo sólo un 16 por ciento de aprobación a su actuación y un 14 por ciento a Menem.
Las encuestas comparativas mes a mes de Gallup marcan una tendencia en baja para Cavallo y simétricamente en alza para Menem. En octubre, los números eran los siguientes: 25 por ciento de imagen positiva para Cavallo, 16 por ciento para Menem. En noviembre, en cambio, Cavallo había bajado a 22 y Menem había subido a 19.
Para Graciela Romer, por su parte, los datos estadísticos más recientes dicen que Cavallo tenía a fines de noviembre una aprobación del 25 por ciento contra un 20 por ciento de Menem.
Pero, además, una semana tormentosa como la que pasó puede hacer oscilar bruscamente el barómetro de la popularidad. Se estima que, frente a la opinión pública, Cavallo subió bruscamente en imagen el día que tuvo que enfrentar una manifestación organizada frente a su casa pero bajó al día siguiente con el episodio en Canal 9.
Menem, entre tanto, recoge beneficios por la serenidad de su comportamiento. Ese fue. probablemente, su mejor mérito en la entrevista televisiva con Grondona del jueves último.
¿Qué interpretan, en términos cualitativos, los buscadores de datos cuantitativos?
Rosendo Fraga no duda: "Ambos, Menem y Cavallo, pierden políticamente. Y la gran beneficiaria es la oposición.".
Pero agrega algo como para inquietar al Gobierno: "Aunque el estilo de Cavallo lo limita para construir algo político, sus actitudes tienen una gran capacidad de daño sobre Menem. Con sus denuncias, Cavallo instala en la opinión pública flancos indiscutiblemente vulnerables del Gobierno".
¿Es el estilo de Cavallo tan limitativo para hacer política? Fraga cree que sí. "Fue el mejor ministro de Economía de este siglo, mejor aún que Federico Pinedo en los años 30; pero la política es otra cosa. Y él quiere ingresar en un terreno donde Menem es más ducho ".
Graciela Romer, por su parte, esgrime la teoría del boomerang. "La realidad se impondrá sobre Cavallo. Con su estilo genera un boomerang peligroso que es el de quedarse sin amigos. Y la política es como el andinismo: para escalar las grandes cumbres hace falta apoyarse entre varios. Escalar solo es muy riesgoso".
La figura del andinismo es tan gráfica como la del huracán en aguas tropicales. Pero cabe agregar una comparación: aunque Cavallo suba solo, el riesgo que sufre Menem es que si su ex ministro cae desordenadamente, arrastra inevitablemente a su gobierno en el revolcón.
Y todo eso, justo cuando está por comenzar un año electoral.
El ex ministro tiene mayor credibilidad entre las personas
A favor: la mayoría de la gente consultada en la calle manifestó su respaldo para el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, y su descontento con el presidente Carlos Menem.
El debate Menem - Cavallo adquirió temperatura alta en el transcurso de la última semana. Por tal motivo, La Nación realizó una consulta callejera para establecer a quién le cree más la gente (los consultados se mostraron proclives a opinar pero prefirieron dar su nombre de pila unicamente), y cómo cree que terminará el enfrentamiento.
Según las respuestas recogidas, Domingo Cavallo tiene mayor credibilidad ya que 19 personas lo respaldaron en sus denuncias, 13 no confían ni en el ex ministro ni en Menem y apenas 3 avalan al presidente.
Entre otras, se destacaron las siguientes opiniones: Martín (35) le cree absolutamente a Domingo Cavallo: "Hace rato que viene denunciando la corrupción estatal. Él desenmascaró la justicia y destapó el escándalo de la servilleta de Corach. Pero, a pesar de todo, el presidente tiene el poder y seguirá fortalecido".
La opinión de Juan Pablo Valle (21) coincidió: "Es mentira que el ex funcionario recién ahora está querellando a la corrupción en el poder. Cuando era ministro, estuvo en el Congreso denunciando las mafias y todos se le rieron. Yo le creo a Cavallo y no a Menem".
Escépticos nunca faltan
Algunos fueron totalmente escépticos. Juan Carlos Regazzini (39) comentó que "tanto el Presidente como Cavallo son unos mentirosos". Sobre éste último dijo: "Aún se guarda muchas cosas".
Ester (51) tampoco confía en ellos y se pregunta: "¿Por qué Cavallo habla ahora y antes se callaba?". Con respecto al presidente Menem, apuntó: "Él afirma que hay trabajo, justicia. ¿No se referirá a otro país?".
Víctor Suárez (46) apostó al economista "porque sus reclamos contra la corrupción son justos y nadie lo escucha. Igualmente, Menem saldrá mejor parado de las denuncias porque tiene mucho oficio político". Para Emilio Marrón (77) es una cuestión de poder: "Uno quiere mantenerlo y el otro recuperarlo. Cavallo sentirá el impacto de los juicios en su contra y esto favorecerá al oficialismo".
"Le creo a Cavallo porque Menem le debe todo lo que es", gritó Carlos Bonillo(50) a la pasada. Detrás venía Clara (55), en total desacuerdo: "Yo le creo al Presidente porque Cavallo hace conventillo para ser diputado el año próximo".
A su turno, Fernando Quiroga (74) empleó términos un tanto duros: "Cavallo está menos prostituído que el Presidente. Los técnicos son más puros que los políticos, por eso le creo".
No se quedó atrás Arturo Uraga (70) quién manifestó: "Menem es el capo de la mafia política. Cavallo nunca formó parte de la misma porque durante su gestión, sólo quería terminar con el plan económico".
Roberto Morell (71) y Rubén (36) coincidieron en que Cavallo es un hombre honesto y que es más creíble que Carlos Menem "porque su conducta siempre fue correcta", dijo el veterano.
Osvaldo (69) respaldó al Presidente: "Cavallo acusa sin pruebas. Era socio de una empresa y se quedó sin el pan y sin la torta".
Para Fernando Sosa Valle (19) "Cavallo, como Beliz, quiere recuperar terreno con denuncias que no hicieron antes".
Luego de mirar el cielo y de reirse a carcajadas, Federico (64) expresó: "El Dúo Dinámico destrozó la clase media y baja. Uno estableció la pseudodemocracia del decreto. El otro la convertibilidad para ricos. ¿Por qué confiar en alguno de ellos?".



