
Dura respuesta de la Cancillería a Londres por el episodio del Irízar
Sostuvo que se navegó cerca de las Malvinas en zona "económica exclusiva argentina"
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Trece días después de haber recibido una protesta formal de Gran Bretaña, la Argentina respondió ayer los cuestionamientos ingleses respecto de las actividades del rompehielos Almirante Irízar, de la Armada, en un área cercana a las islas Malvinas que el Reino Unido denomina "zona económica exclusiva".
Con una Cancillería prácticamente desierta, el último día laborable previo a los feriados de Semana Santa estuvo signado por las respuestas a reclamos diplomáticos: en el caso de Chile por la crisis energética (sobre lo que se informa en la sección Economía & Negocios) y las quejas del Reino Unido por el episodio con el Irízar.
No hubo sorpresas en las explicaciones que la Argentina envió ayer al Foreign Office. Es más: los términos de la nota reproducen de modo casi textual las declaraciones que uno de los encargados del tema Malvinas hizo a LA NACION tras el primer pedido de clarificación de Londres, que el embajador Federico Mirré transmitió entonces, de modo verbal, al Reino Unido.
Ante la "insatisfacción" inglesa, llegó la protesta formal (el 25 del mes pasado), y entonces la administración Kirchner debió contestar del mismo modo.
En su nota de ayer, el gobierno argentino confirmó, entre otras cosas, que el rompehielos Irízar "efectuó tareas vinculadas con la seguridad de la navegación y la identificación de embarcaciones pesqueras, teniendo en cuenta que en la presente temporada de pesca resulta necesario extremar las medidas de conservación del recurso calamar Illex".
En otro de los párrafos se reiteró la "plena disposición a reanudar las negociaciones de soberanía", el compromiso con los entendimientos provisionales alcanzados y la voluntad de continuar aplicando los mecanismos de cooperación bajo fórmula de soberanía con relación a la conservación de los recursos pesqueros en el Atlántico Sur. Como en cada documento referido al tema, se reafirman los derechos de soberanía argentinos sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
Una de las pocas variaciones introducidas -si no la única- fue la manera en que el comunicado oficial del Palacio San Martín se refirió a "las actividades realizadas por el rompehielos Irízar, de la Armada Argentina, en la zona económica exclusiva argentina, los días 15 y 16 de marzo pasado". Para Gran Bretaña, se trata de la zona económica exclusiva a su cargo, delimitación que estableció de modo unilateral en 1994 con un claro fin comercial, según la visión del Palacio San Martín: embolsar las suculentas cifras que las embarcaciones deben pagar a cambio de las licencias de pesca que las habilitan para trabajar allí. Esa demarcación reemplazó a la más amplia zona de exclusión que Gran Bretaña fijó apenas concluida la guerra de 1982.
La controversia surgió luego de que la nave argentina y el helicóptero que la acompañaba ingresaron el 15 y el 16 del mes pasado, durante 24 horas, en esa zona -diez millas según la versión local, 100 millas de acuerdo con datos de los británicos- y ejercieron poder de policía al pedir a varios pesqueros que se identificaran e informaran qué hacían.
La relación entre la administración de Kirchner y el gobierno británico se tensó a fines del año pasado, cuando la Argentina decidió no autorizar más vuelos charter a las Malvinas hasta tanto se discuta la instrumentación de un servicio aéreo operado por una aerolínea de bandera nacional, con salida desde territorio continental argentino. El hecho provocó el viaje a Buenos Aires del secretario de Estado para Asuntos Exteriores, Bill Rammell. Pero hasta ahora las gestiones fueron infructuosas: Gran Bretaña primero y la Argentina después rechazaron sucesivas propuestas.
A pesar de que nuestro país respondió la protesta formal inglesa por el episodio con el Irízar, se genera, al menos, una duda: ¿resultará ahora satisfactoria una contestación por escrito hecha en los mismos términos que la explicación verbal que antes fue insuficiente? Los ingleses dicen que sólo bastaría con un punto: que no se repitan episodios de este tipo.



