
El atril como eje central de la comunicación presidencial
Los especialistas coinciden en que Kirchner busca la acumulación de poder
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El Presidente y el atril. El atril y el Presidente. No son el uno sin el otro en esta historia, la del vínculo entre un mandatario y un mueble de madera de unos 90 centímetros de alto que se transformó en el eje de la política de comunicación de un gobierno, el de Néstor Kirchner.
El jefe del Estado y esa añeja tarima de la Casa Rosada se han vuelto inseparables en los tres años que lleva la actual gestión, a tal punto que, incluso, la hizo trasladar el último viernes al escenario de Gualeguaychú, donde planteó, junto a 19 gobernadores, la posición argentina frente a las papeleras de Fray Bentos.
Ocurre que desde allí, desde ese pequeño altar devenido trinchera, Kirchner clasifica a los actores de la política, diferencia amigos de enemigos, dirige los lineamientos de la política exterior cuando critica a presidentes o funcionarios de otros países, negocia con el empresariado y anuncia las decisiones más trascendentes de su administración.
Y, sobre todo, lanza sus más enérgicos cuestionamientos contra quienes identifica como sus opositores. En cambio, en los 36 meses que lleva al frente del Gobierno, no ha dado ninguna conferencia de prensa.
Los interrogantes que se imponen, entonces, son por qué el Presidente ha elegido este método de comunicación, cuáles son sus significados y qué objetivos persigue cuando, como él mismo suele decir, le habla directamente a usted, señor lector, radioescucha o televidente.
Tres especialistas en el análisis del discurso político explicaron a LA NACION este fenómeno. Se trata del decano de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad del Salvador (USAL), Gustavo Martínez Pandiani; el analista político y director de la consultora Nueva Mayoría, Rosendo Fraga, y el titular de la cátedra de Sociología de la Comunicación de la Universidad Austral, Luciano Elizalde.
Aunque cada uno con sus matices, todos coinciden en señalar que el principal propósito presidencial con este método comunicacional es construir un vínculo de cercanía con la ciudadanía y acumular poder mediante la postulación de enemigos.
Diálogo directo
Martínez Pandiani asegura que "Kirchner dice querer establecer un diálogo directo con el pueblo, pero él sabe que eso es una utopía".
"Existe en verdad el típico diálogo mediatizado que antes se hacía en un estudio de televisión, con el Presidente como invitado: Kirchner cambió la escenografía, pues habla por los medios desde el atril", dice.
Con él coincide Elizalde. "Busca un contacto más directo con la ciudadanía, que emule lo que antes eran los discursos masivos en público", interpreta. "Lo hace para tener el control del mensaje, que éste llegue sin análisis ni explicaciones de terceros, sin contradicciones ni cuestionamientos", explica.
Martínez Pandiani se vale del libro "El Príncipe", de Nicolás Maquiavelo, para explicar el fenómeno por el cual Kirchner designa a amigos y enemigos desde el atril. "Maquiavelo hablaba de la lógica del enemigo. Ese es el eje estratégico del discurso presidencial, que, eligiendo enemigos, quiere reforzar su poder", sostiene.
Por su parte, Fraga interpreta que la lógica discursiva del atril no merecería mayores análisis si existieran las conferencias de prensa. "El Presidente evita las conferencias de prensa para no tener que enfrentar contradicciones, preguntas y críticas", considera.



