
El día en que Kirchner amagó con la renuncia de Cristina
Lo propuso por la mañana para generar un "operativo clamor" que no prosperó
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"Cristina renuncia." Furioso con el vicepresidente Julio Cobos, a quien mil veces llamó "traidor", y con la idea de provocar lo más parecido a un 17 de Octubre propio, Néstor Kirchner sorprendió así, en la mañana de ayer, a algunos de los dirigentes que invitó a Olivos y a otros a quienes eligió consultar telefónicamente sobre el futuro del espacio político que conduce. Lo confirmaron a LA NACION dos funcionarios, tres legisladores y un intendente del conurbano.
Kirchner habló con dirigentes sociales, ministros y, lógicamente, con la presidenta Cristina Kirchner. Ante todos mencionó la hipótesis de la renuncia. Cuando no habló él, sus interlocutores fueron el secretario general, Oscar Parrilli, y el coordinador de Asuntos Políticos de la Unidad Presidente, Juan Carlos Mazzón.
Como resultado, Kirchner encontró poca aceptación: los más combativos -los piqueteros, sobre todo- le respondieron que contara con ellos, pero el líder de la CGT, Hugo Moyano, y algunos caciques del conurbano, como Hugo Curto (Tres de Febrero) y Mario Ishii (José C. Paz), lo rechazaron. Ninguno de los consultados supo discernir si la renuncia fue realmente evaluada o si sólo resultó un amago para provocar un operativo clamor.
La cuestión es que, por convicción o por conveniencia, el peronismo le mostró el límite a Kirchner. No conviene tensar cuando hay tanta dinámica interna, le explicaron.
No escapa a los líderes sindicales la presión opositora del gastronómico Luis Barrionuevo. Tampoco a los dueños del aparato bonaerense el revuelo que generó la aparición de Eduardo Duhalde con José Manuel de la Sota o sus conversaciones con Mario Das Neves, José Luis Gioja y varios más. Duhalde también habla con el peronismo disidente de la provincia y ellos lo saben.
Muy claro tenían ayer los peronistas cercanos a Kirchner, además, que el rechazo a las retenciones oficialistas no nació con Julio Cobos, sino con peronistas como Reutemann, Romero, Marín y Urquía, y que los gobernadores Daniel Scioli, José Alperovich, Sergio Urribarri y Jorge Capitanich reclamaron públicamente aceptar la decisión del Parlamento sin consulta previa con la Casa Rosada.
Así, frente al rechazo, hacia el mediodía se desmembró la organización de un operativo de apoyo al Gobierno y comenzó a diseñarse la reconstrucción política.
La presidenta Cristina Kirchner llamó a varios gobernadores e intendentes. Les preguntó por la derrota parlamentaria, el chirlo que soportó el Gobierno y el futuro. Antes que todo eso, les aclaró que no existía ninguna posibilidad de que renunciara.
La dirigencia peronista había mantenido conversaciones telefónicas durante toda la mañana. Todos con todos, en permanente deliberación.
Hubo acuerdo en los conceptos que luego le transmitieron, por separado, a la Presidenta: había que escuchar el reclamo de la calle y aprender a reconducir la política oficial después del golpazo. Porque así interpretaron la derrota: para la mayoría, fue un cachetazo que hizo tambalear el futuro -y no el presente; aquí también hubo coincidencia- del proyecto.
Cristina Kirchner escuchó mucho y escuchará más hoy, pues citó a Olivos a todos los diputados y senadores que votaron a favor del proyecto oficialista.
El futuro, ¿con Cobos?
Probablemente allí escuche la prolongación de algunos debates no definidos ayer. Uno: si el kirchnerismo debería continuar con o sin Julio Cobos, con o sin el radicalismo aliado, con o sin la Concertación. Una respuesta negativa implicaría encerrarse exclusivamente en el peronismo.
Por la mañana, según los consultados, ambos Kirchner parecían decididos a exigir la renuncia del vicepresidente. Todos los peronistas consultados ayer por LA NACION consideraron, como el matrimonio presidencial, que Cobos era "un traidor". Pero algunos le sugirieron a Néstor Kirchner que leyera la súbita buena aceptación del vicepresidente en la sociedad. "Usala a favor", le dijeron.
Otro tema repetido en Olivos fue el cambio de gabinete. No hubo definiciones. "Sólo sirve si la Presidenta da impulso a políticas de Estado, si a la economía le agrega un plan y no se queda sólo con la intervención del Banco Central. Si no, el Gobierno se va a ir quedando solo; el progresismo, al menos, no lo va a acompañar", confió un funcionario.
Son horas de debate y preocupación en el seno del proyecto kirchnerista.
Claves de una jornada dramática
- El vicepresidente Cobos anunció temprano que no iba a renunciar tras su rechazo en el Senado al plan oficial de retenciones móviles.
- En Olivos, Néstor Kirchner llegó a sugerir a su esposa, antes del mediodía, que abandonara la presidencia, ante lo que consideró un intento golpista.
- La Presidenta mandó desmentir durante la tarde que fuera a dejar el poder. n Se esperaba un anuncio de la Presidenta. Pero sólo dio un discurso en el Chaco, en el que expresó su malestar con Cobos y con los peronistas disidentes.
- El Gobierno no dio señales de qué hará con las retenciones, más allá de las versiones sobre una posible derogación de la resolución ministerial rechazada en el Senado.
- Cobos llegó anoche a Mendoza y fue recibido por una manifestación de apoyo.
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