El Gobierno redefine su esquema de alianzas estratégicas

Avanza en acuerdos comerciales, nucleares y energéticos con Rusia y China para formar un eje contrapuesto a EE.UU.
Avanza en acuerdos comerciales, nucleares y energéticos con Rusia y China para formar un eje contrapuesto a EE.UU.
Martín Dinatale
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27 de septiembre de 2014  

La escalada beligerante de Cristina Kirchner contra Estados Unidos en la ONU y su embestida contra las grandes potencias que no la apoyaron en la lucha contra los fondos buitre operaron en forma simultánea a un plan de profundización de la alianza estratégica que se fijó la Argentina con China y Rusia.

En las últimas semanas, el Gobierno avanzó en varios frentes para reforzar acuerdos comerciales, nucleares, energéticos y de defensa con Pekín y Moscú, en una abierta confrontación con el poder geopolítico de Estados Unidos, Israel y sus aliados europeos. En este esquema que se trazó la Presidenta también encajó un nuevo acercamiento con Irán por la causa AMIA.

"Después del voto en la ONU, donde 124 países nos apoyaron para redefinir una nueva regulación para fijar la reestructuración de deudas soberanas y 11 naciones con Estados Unidos a la cabeza votaron en contra, quedó en claro que la Argentina profundizará sus lazos con China, Rusia y aquellos países emergentes que nos acompañaron", expresó a LA NACION una fuente calificada de la Cancillería. Esto quedó expuesto en los discursos que dio Cristina Kirchner en la Asamblea General y en el Consejo de Seguridad de la ONU.

La cristalización de este plan se pudo ver reflejada en datos y gestos concretos de las nuevas alianzas estratégicas de la Argentina.

La relación con Pekín pasa por su mejor momento, hasta tal punto que ya se fijó para fines de noviembre un viaje de Cristina Kirchner a China para retribuir la vista que le hizo en julio el presidente Xi Jinping. Será un viaje clave para afianzar esa "alianza estratégica integral" que selló Pekín con Buenos Aires.

El ministro de Planificación, Julio De Vido, cerró en estos días buena parte de esa agenda que tendrá Cristina Kirchner en China cuando se reunió en Viena con el vicepresidente de China National Nuclear Corp (CNNC), Lu Hiaxang, empresa que participará de la construcción de Atucha III. El gigante asiático aportará US$ 2000 millones para financiar la primera etapa de esta obra de energía nuclear. No es el único proyecto que avanza entre la Argentina y China. También Pekín envió en los últimos días US$ 350 millones para el proyecto de ampliación del ferrocarril Belgrano Cargas. La semana que viene aprobará el Senado el tratado internacional para la instalación de una estación espacial de China en Neuquén y ya está en marcha el esquema de Swaps, que le garantizará al Gobierno dinero fresco para sostener la obra pública en marcha.

"China es el único país que hoy nos puede garantizar fondos líquidos y garantía de proyectos a largo plazo", comentó a LA NACION un funcionario de Planificación.

El otro socio estratégico de la Argentina que irrita a Estados Unidos y a la Unión Europea es Rusia. El Ministerio de Agricultura aceleró la semana pasada acuerdos con Moscú para la venta de alimentos que Rusia debe comprar a la Argentina, para reemplazar los US$ 18.000 millones en lácteos y carnes que no les comparará a la Unión Europea y Estados Unidos por las sanciones que éstos le aplicaron a raíz de la intervención militar rusa en Ucrania.

La venta de lácteos y carnes argentinas a Moscú le valió un llamado de atención de la Unión Europea a la Argentina. La tensión de Cristina Kirchner con los países europeos se potenció con el voto contrario o la abstención de varios de éstos en la ONU. Las quejas de Jorge Capitanich y Timerman contra Alemania por su posición "probuitre" fue apenas la punta de un iceberg. Ayer, desde Bruselas, la Comisión Europea emitió un documento como para calmar los beligerantes ánimos. Según reveló a LA NACION un diplomático desde el Parlamento Europeo, el texto que se firmó avala la preocupación argentina por los fondos buitre. Pero aclaró que el ámbito para debatir el tema de una nueva norma que regule las deudas soberanas no debe ser la ONU como quiere la Argentina.

Rusia se dispone a profundizar la alianza que Vladimir Putin y Cristina Kirchner se plantearon en Buenos Aires, en julio pasado. Así, está en marcha la idea del Gobierno de sumar a la gigante estatal Rozatom al proyecto nuclear de Atucha V, compartir con los rusos la construcción de una represa en Chiuido, Neuquén, y está en carpeta una compra del Ministerio de Defensa de helicópteros de Moscú.

El apoyo pleno que le dio Rusia a la Argentina en la ONU por la cruzada contra los fondos buitre no será gratuito. "Sabemos que era crucial apoyar a la Argentina en este momento y lo hicimos porque somos socios y amigos", dijo a LA NACION un diplomático ruso el día del discurso de Cristina Kirchner en la ONU.

A su vez, Rusia es un actor clave para la Argentina en el Consejo de Seguridad para seguir apoyando allí el reclamo por la soberanía de las islas Malvinas.

Los nuevos países amigos

China

Cristina Kirchner viajará en noviembre a Pekín y se reunirá con Xi Jinping. Una empresa de ese país participará de la construcción de Atucha III

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Rusia

Se aceleraron acuerdos para la compra de lácteos y carnes, que reemplazarán las operaciones que Putin realizaba con Europa y Estados Unidos antes de la crisis de Ucrania

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Irán

La Presidenta ensayó un nuevo acercamiento con el régimen de Rohanni, al defender el memorándum de entendimiento por la causa AMIA.

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