"El presidente es el único que elige a sus ministros"

Dijo que nadie lo condicionará; su relación con Duhalde
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11 de mayo de 2003  

A Néstor Kirchner ya no lo fastidia responder sobre la crítica preferida que le dedica su rival y enemigo, Carlos Menem. "No me conocen", advierte, como forma tajante de descartar que si el domingo que viene se cumplen los pronósticos y gana el ballottage vaya a liderar un gobierno débil, manejado en las sombras por Eduardo Duhalde.

"Yo no voy a aceptar condicionamientos de nadie", afirma durante una entrevista con LA NACION, después de la gira por Brasil y por Chile, que le permitió cosechar el respaldo de los presidentes Luiz Inacio Lula da Silva y Ricardo Lagos. Agrega que eso corre también para el armado de su eventual gabinete: "El único que elige a sus ministros es el presidente", enfatiza.

No es un mensaje para Duhalde, aclara enseguida: "Nadie me conoce mejor que él. Ha sido muy generoso y ahora está pensando en asumir otro papel".

Se lo nota más sereno que durante la primera parte de la campaña, cuando luchaba por garantizarse el lugar en la segunda vuelta. Ahora se siente triunfador, pero no se atreve a decirlo. Como obsesivo de las cábalas (usa siempre la misma campera los días de elección, sube último a los aviones), repite una y otra vez que "primero hay que votar".

Tampoco quiere torear a Menem más de la cuenta. Considera que "es imposible" que el ex presidente abandone la candidatura, pero remarca que no tendrá "calidad ni autoridad moral" para conducir la oposición ni para influir en el PJ si se cumplen los pronósticos de las encuestas.

Sobre el gobierno que imagina encabezar explica que sería "amplio y de consenso", con "firmeza" en la toma de decisiones. Promete fomentar "una recuperación gradual" de la economía y las instituciones. "Se acabó la época de los anuncios sensacionalistas", indica.

-¿Qué va a cambiar en la Argentina a partir del 25 de mayo si usted llega al poder?

-Primero nos tiene que votar la gente. Vamos a recuperar la normalidad institucional. El gobierno de Duhalde fue de emergencia, originado por la crisis del 20 de diciembre. El solo hecho de volver a tener un gobierno elegido por el voto da otra potencialidad para gobernar y para tomar decisiones y permite tomar rumbos estratégicos duraderos.

-¿Habrá también un cambio de estilo o de rumbo respecto del gobierno de Duhalde?

-Bueno, somos distintos, pero coincidimos en la visión de la política social, en la necesidad de fomentar un modelo de producción y trabajo... Yo tal vez soy más detallista, me gusta involucrarme en forma obsesiva en la administración.

-¿Qué influencia va a tener Duhalde? Sus rivales dicen que él tendrá el poder real si usted es presidente.

-No me conocen. Quienes me conocen, y el primero que me conoce es el doctor Duhalde, saben que siempre ejercí mis responsabilidades con coraje. Uno nunca llega solo a gobernar. Es obvio que si no me hubiera apoyado el peronismo de Buenos Aires no hubiera llegado hasta aquí, pero también se podría reconocer la capacidad que tuve para sumar apoyos y conseguir consensos. Debería verse de esa manera. Yo me dediqué a construir un espacio que significa una alternativa real al menemismo.

-¿En el armado del gabinete tampoco influirá Duhalde?

-No. No voy a aceptar condicionamientos de nadie. El gabinete lo elige el presidente y yo voy a ejercer esa facultad. Además, sé que Duhalde jamás me pediría una cosa así.

-¿Cómo va a ser ese gabinete?

-Eficiente, con gente que trabaje más de lo que hable. Va a ser amplio, con representación de fuerzas que coincidan con nuestra propuesta.

-¿Ya lo tiene in péctore, como dice Menem?

-Por supuesto que tengo los nombres, pero no los sabe nadie.

-¿No va a dar ningún nombre?

-Mire, sólo nombré a Roberto Lavagna para que quede bien claro cuál es el rumbo que ofrecemos. Estuve a punto de anunciar el resto del gabinete antes, pero cuando se transformó en una estrategia de campaña del doctor Menem me pareció que era someter a desgastes innecesarios a las personas que deben llevar esas tareas.

-La continuidad de Lavagna podría ser una de las claves de su gestión, ¿no significa un condicionamiento para usted o para los planes que piensa aplicar?

-El ministro Lavagna es un hombre muy serio y si no estuviera comprometido con la idea que proponemos no hubiera hecho campaña.

-¿Coinciden en la forma de recuperar el empleo?

-Por supuesto. Vamos a apostar a un plan de obras con fuerte participación pública. Pensamos que se pueden crear unos 600.000 puestos en un plazo no muy largo. También tenemos una visión similar en la posición política ante el mundo y en la forma en que debemos revitalizar el sistema bancario y potenciar la recaudación.

-Muchas encuestas mostraron que usted podría ganar porque la gente votaría masivamente contra Menem y no en favor de un proyecto, ¿le preocupa eso?

-No es tan así. Gran parte de esas encuestas marcan que la gente elige por las virtudes de nuestra propuesta. Los más convencidos nos votaron en la primera vuelta y es natural que ahora suceda así, la gente debe optar entre dos estilos y dos rumbos. Si se dio en Francia, ¿no se va a dar en la Argentina?

-¿Quiere decir que Menem es como Le Pen?

-No, no. Se puede dar la característica de esa elección, tal vez, pero Menem es un hombre que no llega ni por asomo a las características ideológicas de Le Pen.

-¿Lo imagina como jefe de la oposición?

-Al doctor Menem le va a faltar autoridad moral y calidad para encabezar una oposición.

-¿Procurará jubilarlo, entonces?

-La gente tiene que decidir. Yo quiero que haya oposición constructiva. Puede ser López Murphy o Carrió. Oposiciones que puedan aportar algo. O sectores de la izquierda argentina que tienen legitimidad, aunque uno no comparta sus posiciones.

-¿Qué pasa si Menem desiste de competir en el ballottage?

-Yo no creo que pueda pasar eso. Hay gente dentro de este espacio político que analiza esa posibilidad. Si él abandonara, yo me pondría rápidamente en marcha para avanzar en el esquema de la gobernabilidad. Es una cuestión que no depende de mí.

-¿Quién va a conducir el PJ si usted es gobierno?

-El peronismo va a tener que definir claramente qué identidad va a tener. El partido tiene pendiente un fuerte debate después de haber acogido a sectores que defendieron un modelo de concentración económica. Vamos a trabajar por un PJ que recupere su capacidad frentista, que sea un movimiento racional y progresista. Que renueve sus métodos y su gente.

-¿Quiere ser el jefe de ese PJ?

-No. Hay que estar a la altura de la historia. Los argentinos no quieren un presidente que esté dedicado a la lucha política de su partido. El mayor favor que le puede hacer el presidente a los argentinos es gobernar.

-La fragmentación en el Congreso podría complicar al futuro presidente. ¿El suyo sería un gobierno con mucho Congreso o poco Congreso?

-Cuando necesitemos el Congreso iremos y daremos el debate. Habrá que buscar el consenso necesario.

-¿Va a impulsar la renovación de la Corte Suprema?

-Yo apoyé el juicio político que encabezó el doctor Sergio Acevedo en la Cámara de Diputados. Creo que todos los temas deben ser resueltos en el marco de la independencia natural, dentro de la pirámide del ordenamiento jurídico.

-¿Y en el caso concreto de esta Corte, acusada de contar con una mayoría menemista?

-Esta Corte en particular si tiene temas por responder tendrá que hacerlo. Pero no es sólo la Corte, fíjese lo que ocurre en el Congreso. Yo también quise que se expulsara a Luis Barrionuevo del Senado.

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