El titular de la Sedronar denunció irregularidades graves en el organismo

El cura Molina dijo que se encontró con un "panorama crítico" cuando asumió y acusó a sus antecesores de realizar gastos y contrataciones sospechosas
Lucila Barreiro
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15 de enero de 2014  

El titular de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), Juan Carlos Molina , buscó enfrentar las denuncias sobre una virtual paralización del organismo con fuertes denuncias y acusaciones a sus antecesores, a quienes responsabilizó por la "crítica" situación administrativa.

Molina, un sacerdote especialista en asistencia de consumidores y hombre de confianza de la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, admitió que en la Sedronar existieron "irregularidades" que la presidenta Cristina Kirchner le indicó que denunciara ante la Sindicatura General de la Nación (Sigen). De este modo pareció avalar los cuestionamientos que habían formulado la Iglesia Católica y la Corte Suprema, antes de su asunción.

LA NACION reveló el domingo pasado que desde la asunción de Molina, hace más de un mes, el organismo está virtualmente paralizado, afectado por el despido de funcionarios administrativos y su reemplazo por gente de la agrupación Kolina y de la fundación que orienta el sacerdote, sin experiencia en el tema adicciones.

En una entrevista que brindó a la agencia oficial Télam, Molina denunció que encontró "paralizado" el Registro Nacional de Precursores Químicos (Renpre), dijo que hubo directores de áreas "designados de forma anómala" con sueldos de hasta 27.000 pesos, contrataciones irregulares por 800.000 pesos, incluidas facturas por gastos de 90.000 pesos en almuerzos en la zona del microcentro, y adquisición de equipos que "nadie sabe dónde están".

Si bien el sacerdote no aludió a ninguno de sus antecesores más inmediatos, pareció referirse a Rafael Bielsa, y a su sucesor por seis meses, Julio Postiglioni. Fuentes cercanas a Bielsa rechazaron las denuncias por esos gastos, dijeron que el ex secretario nunca pagó ese dinero en comida. "Ni siquiera 9000 pesos", señalaron. Postiglioni, en tanto, no quiso responder.

El sacerdote se quejó de que encontró el Registro de Precursores Químicos "virtualmente paralizado" con más de 1500 expedientes "frenados", para empresas del mercado interno y ligadas a operaciones de comercio exterior, y que a su vez "no se cumplió con ninguna meta" referida a fiscalizaciones y auditorías.

Pero en el entorno de Bielsa recordaron que fue el ex canciller el que intervino administrativamente en febrero de 2012 el Registro y que realizó una denuncia penal que se tramita en el juzgado federal de María Servini de Cubría. Indicaron las fuentes que se rescindió el contrato con la empresa que mantenía el software porque "no era técnicamente adecuada para el trabajo".

Según pudo saber LA NACION, el Renpre se encontraba a cargo de Federico Laborda, quién fue desplazado por Molina, pero no lo despidió, sino que lo reubicó en otra dirección dentro del organismo. "Tan mal no estuvo en la gestión de Bielsa, entonces", dijeron cerca del ex canciller.

Molina salió al cruce ante las críticas que recibió por despedir a funcionarios. Expresó que "los equipos técnicos que tanto se ensalzan ahora tenían a la secretaría paralizada", pero no especificó quiénes estarán a cargo de las diferentes áreas ni los perfiles de los nuevos.

Sin nombramientos oficiales, por el momento sólo se sabe que los nuevos integrantes provienen del entorno kirchnerista. Además, agregó que "desde 2011 se dejaron de enviar solicitudes a jueces federales y fiscales para que informen a la secretaría sobre las causas judiciales por violación de la ley de estupefacientes", puntualizó el secretario, motivo por el cual se dejó de recibir y procesar información en ese aspecto.

Otro punto crítico es la falta de actualización de la lista de estupefacientes desde el año 2010, que, según Molina, dejó al país expuesto al tráfico de nuevas sustancias que no figuran en registros oficiales.

Colaboradores de Bielsa indicaron que el expediente para la actualización del listado de sustancias prohibidas estaba "extraviado e inactivo" y que lo recuperaron. Indicaron que estaba a la firma cuando Bielsa dejó el cargo.

Por otra parte, Molina definió la Sedronar como "una secretaría política, no técnica, porque crea derechos, y los derechos son políticos, no técnicos". En este sentido afirmó que "la prevención no es de equipos técnicos, es de equipos humanos".

Molina se quejó de que nada se sabe de la adquisición de un horno para quemar drogas. "Figura en la memoria 2012 y nadie sabe dónde está", dijo. Sin embargo, cerca de Bielsa dijeron que el horno no fue comprado porque nunca se asignó una partida para hacerlo. Por eso dijeron a "Molina que deje de buscarlo, porque no lo va a encontrar".

LA NACION intentó comunicarse con Molina para ampliar estas denuncias, pero no estaba disponible porque, según sus colaboradores, se encuentra de viaje en una actividad oficial.

Del editor: qué significa.

Es inusual para el kirchnerismo que un funcionario recién asumido critique a sus antecesores. Habrá que ver si Molina tiene la venia presidencial

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