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En la policía prefieren la continuidad del ministro

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29 de marzo de 2000  

LA PLATA.- Con un "muerto el rey, viva el rey", un alto jefe policial graficó ayer la incidencia que el presunto descabezamiento de Aldo Rico planteará en la marcha de la multitudinaria fuerza de seguridad bonaerense.

Esa voz uniformada pertenece al equipo íntimo del superintendente Ramón Orestes Verón. No se identificó pero, sin titubeos, se enroló en la "larga lista" de los que no quieren que el ex jefe carapintada sea dejado cesante o deba abandonar el Ministerio de Seguridad por sus propios medios.

A juicio de ese comisario en actividad, en estos meses de gestión, Rico "ayudó a recomponer la fuerza y a imbuirla del respeto por la ley, pese a lo que se haya dicho y se diga en contrario".

Omitió pronunciarse sobre los últimos errores o excesos verborrágicos de Rico, pero deslizó una definición al menos cuestionable: "Tiene un gran carisma. Lo manifiesta puertas para adentro, pero con ustedes (los periodistas) no sé que le pasa, porque termina por pintarse la cara. Es una lástima, porque es un tipazo", opinó.

Más allá de las virtudes con que engalanó a Rico, el vocero reconoció que el delicado encontronazo planteado con el polémico ministro no ha acarreado actualmente deliberaciones internas ni fermentado un estado de convulsión en los variados escalones jerárquicos de la institución.

Según dijo, el trabajo se lleva adelante, con un espíritu de camaradería, en la que, "sin duda, gravitó la prédica constante del funcionario por irse".

Otra fuente igualmente responsable reconoció que, durante el encuentro que mantuvo ayer con jefes departamentales, Rico recogió aplausos y muestras de solidaridad luego de su vibrante alegato contra legisladores y supuestas corporaciones de prensa, como las definió.

Otras opiniones

Opiniones de otro tenor se recogieron en las departamentales del Conurbano Noroeste y de Paraná Sur, con asiento en San Nicolás.

En la primera, el secretario, y en la segunda, su segundo jefe, el comisario inspector Alejandro Barreiros, coincidieron en que el futuro del ministro pasa por el gobernador Carlos Ruckauf. "Nosotros, venga Jorge Casanovas ( actual ministro de Justicia) o cualquier otro, deberemos funcionar y seguir trabajando porque somos una fuerza sujeta a los dictados y vaivenes del poder político", dijo.

Rico también cosechó elogios aislados por "poner la fuerza de pie", entre oficiales de baja graduación, suboficiales y tropa, con asiento en departamentales de Seguridad o de Investigaciones de Morón, La Matanza, Lanús o Junín, Centro Este, Conurbano Sur o Río de la Plata Sur.

Para un oficial de mediana jerarquía, cuya departamental abarca la jurisdicción de San Miguel, "Rico ha sido un producto político de la zona". El comisario Miguel Raviscioni, uno de los líderes del movimiento policial de Los Sin Gorra, descalificó la designación de Rico desde el comienzo y sostuvo que, aún hoy, tres líneas, dos de ellas orientadas por ex comisarios como Oscar Rossi y Mario "Chorizo" Rodríguez, gravitan en la conducción policial que depende del ministro de Seguridad.

Tanto Raviscioni, cesanteado por León Arslanian en mayo de 1998 -al que enrostró varios cargos-, como un antiguo ex oficial jefe volcado a la actividad privada, el platense Julio Gómez Sánchez, y otros más, desligaron al comisario Verón de la suerte que pende sobre Rico.

Sugestivamente, varios observadores de la realidad policial trasuntaron más inquietud por la suerte del superintendente-jefe policial futuro y por otros jefes policiales que por el destino del ex cabecilla carapintada.

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