En medio de la tensión con Bullrich, Adorni se apoya en Karina Milei y sigue en el Gobierno, pero con poder recortado
El jefe de Gabinete se refugia en el poder de la secretaria general de la Presidencia; perdió la vocería y a uno de sus funcionarios leales; plantazos y escasos apoyos públicos
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En medio de los chispazos con Patricia Bullrich, la influyente jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza (LLA), Manuel Adorni busco recostarse en el poder interno de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, que volvió a darle su apoyo para que siga en el Gobierno, aunque el ministro coordinador tendrá una capacidad de maniobra recortada, en el área de la comunicación.
Adorni, que anoche llegó a contradecir a Bullrich por la suspensión de su visita al Senado prevista para el 2 de julio, se había reunido horas antes en tres tandas con los miembros del bloque libertario. En esos encuentros cobró notoriedad el faltazo de la exministra de Seguridad, pero el jefe de Gabinete mantuvo inalterable acompañamiento de Karina Milei.
Ante versiones que corrían con fuerza en la Casa Rosada sobre otro posible recorte de su poder que apuntara a que su firma no estuviera más en determinadas decisiones del Gobierno, la desmentida fue categórica por distintas fuentes oficiales. “Es fake” y “ninguna posibilidad”, fueron dos de las respuestas coincidentes que hicieron llegar a LA NACION desde distintas terminales de LLA.

La secretaria general de Presidencia, junto al presidente Javier Milei, mantienen su respaldo irrestricto a Adorni en medio de la investigación penal por presunto enriquecimiento ilícito. Por fuera de ellos no cosecha apoyos públicos. Lejos de las fotos que tuvo en las primeras semanas del escándalo que protagoniza, el funcionario lleva tiempo sin recibir espaldarazos de funcionarios o miembros del propio Gabinete que dirige.
La última gran demostración fue el pasado 29 de abril, en la presentación de Adorni en la Cámara de Diputados, cuando desde los distintos palcos lo acompañaron ministros y dirigentes, además de los hermanos Milei. El jefe de Gabinete dijo entonces que sus declaraciones juradas estaban en orden y no había ningún ocultamiento. Algo que él mismo desmentiría en diálogo con LN+ semanas más tarde, cuando aseguró que tenía unos U$S 500.000 que no había consignado previamente.
“Manuel está ratificado”, repiten casi como un mantra en Balcarce 50. En especial desde el viernes, cuando él mismo anunció la llegada de Adrián Ravier, el elegido del mandatario para el cargo de la vocería, que Adorni ocupó desde el 10 de diciembre de 2023 y luego sostuvo a la par de su designación en la Jefatura de Gabinete.

La designación de Ravier, que anoche se sentó en la primera fila junto al propio jefe de Gabinete en la Fundación Faro, fue la admisión en los hechos de la “obstaculización” que la figura de Adorni significa en materia comunicacional para la gestión libertaria. Algo que en privado -en las distintas terminales del Gobierno- reconocían desde hace tiempo.
Faltazo estridente
En contraposición a la presencia de la secretaria general de Presidencia, quien no asistió a ninguno de esos encuentros fue Patricia Bullrich, líder del bloque violeta en la Cámara alta y la única dirigente del oficialismo que hizo públicas las críticas contra Adorni que la mayoría masculla en privado, pero no se atreve a hacer en público.
“Tiene muy complicada la reunión de labor parlamentaria”, fue la razón que dieron a LA NACION cerca de Bullrich, que desde hace semanas viene objetando la continuidad de Adorni en su puesto, pero a la vez encabeza las negociaciones para dilatar -y en el mejor de los casos, diluir- el pedido de interpelación impulsado por la oposición kirchnerista en la Cámara alta.

El recorte de tareas para Adorni al dejar de tener la vocería a su cargo es leído de diferentes maneras al interior del gobierno. Por un lado están quienes ven en ese cambio una “oxigenación” luego de más de tres meses en los que quedó imposibilitado de seguir ejerciendo su rol. Y que también vino “complicando” o, directamente, “imposibilitando” la comunicación del Gobierno.
Por otro lado, hay quienes creen que pese a esa “vuelta de página”, el cambio “no será suficiente”. No son pocos los que ven no sin estupor los comentarios que se acumulan en cada posteo de Adorni, “sea cual sea el tema”. Allí hay pedidos de renuncia, de que “no se lleve la gestión puesta” y “que de un paso al costado”. Quienes han hecho “doble click” en cada uno de ellos ve con preocupación que la mayoría de esos comentarios son de votantes propios.
En la Casa Rosada buscan transmitir que no hay grietas, ni diferencias respecto del ministro coordinador, pero ese relato choca con la admisión que hay desde otras terminales. En las últimas horas, Adorni también perdió a uno de sus mayores leales, el hasta ahora secretario de Comunicación y Prensa, Javier Lanari, quien llegó con él a la administración pública en diciembre del 2023 y dejó el puesto en las últimas horas.

Según pudo saber LA NACION, la salida de Lanari fue una decisión personal, pero también entendiendo que podía ser una “oxigenación” o un “recambio” para la gestión de Adorni. En la Casa Rosada explicaban que cuando Lanari lo habló con la secretaria general de Presidencia, esta estuvo de acuerdo en que podía ayudar a un cambio de aire en estos momentos.
En contraposición a esos desprendimientos que tuvo el ecosistema del ministro coordinador, en distintas terminales consultadas por este medio descartaban que pudieran haber más cambios en su futuro. En ese sentido daban por tierra la posible eliminación de la firma de Adorni de la Jefatura de Gabinete.
“Es fake”, aseguraban. En esa línea otros apuntaban a las fotos que “logró” Adorni en una jornada en la que la Cámara de Diputados le dio una buena noticia, con la falta de quórum para la sesión que podía avanzar con la búsqueda de la interpelación en su contra. Aunque todo volvió a embarullarse por la noche, cuando se registró el cruce de opiniones con Bullrich.





