
Habitantes de una villa faenan vacas de un camión que volcó
La policía local permitió el acto después de consultar a los dueños del cargamento
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ROSARIO.- Un grupo de habitantes de un asentamiento precario de la zona sur de esta ciudad mató y faenó el ganado que transportaba un camión jaula, que volcó accidentalmente anteayer en el acceso a la autopista que une Rosario con Buenos Aires.
Ante la mirada de los efectivos policiales que custodiaban el lugar, los cortes de carne vacuna fueron repartidos entre los vecinos a fin de que pudieran ser aprovechados como alimento.
Alrededor de las 15.15, el camión jaula Mercedes-Benz con semirremolque perteneciente a la empresa de transportes El Lucero que circulaba por la avenida de Circunvalación rompió la caja de velocidades y, luego de realizar una brusca maniobra, cayó sobre la banquina. El vehículo quedó volcado de lado con los animales -22 vacas- apilados en su interior.
A los pocos minutos arribó al lugar en un patrullero una dotación de la subcomisaría 19a., que alertó al Servicio Integrado de Emergencias para que enviara una ambulancia para atender al conductor del rodado. El chofer, identificado como Ricardo Allegra, de 22 años, fue trasladado de inmediato al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez.
Mientras, el camión, que trasladaba ganado desde Córdoba para ser faenado en el frigorífico Swift, comenzó a ser rodeado por un puñado de personas, en su mayoría habitantes de la villa de emergencia La Granada, que se acercó para ver qué había pasado. Al comprobar que el vehículo accidentado transportaba vacas, la curiosidad pasó a un segundo plano y, en forma pacífica, reclamaron que se les entregaran los animales.
Extrema necesidad
"Esta es una zona donde hay mucha pobreza, donde la mayoría de la gente no tiene empleo y trata de ir paliando la situación con los planes de ayuda social del gobierno", comentó a LA NACION el comisario Adrián Scardilli.
Con el correr de los minutos a los habitantes de la villa La Granada se les sumaron vecinos de los barrios Municipal y Las Flores y, a media tarde, había reunidas en el lugar unas 400 personas. La policía dispuso que se desplegara un amplio operativo de seguridad para proteger el camión.
El clima de tensión fue en aumento y los primeros tímidos pedidos fueron sucedidos por reclamos de viva voz de los vecinos.
El titular de la empresa que transportaba el ganado, Eduardo Jesús Leiva, se acercó al lugar para verificar el estado de los animales, para lo que convocó al personal especializado del frigorífico Swift para que le diera su opinión. El veredicto fue contundente: las vacas no eran aptas para ser faenadas en la planta.
"Cuando vio que los animales no se podían salvar ni vender, el propietario de la empresa de transportes accedió a que las vacas fueran entregadas a los vecinos", continuó con el relato Scardilli, y advirtió: "No fue un saqueo, ni hubo incidentes ni detenidos, sólo un grupo de vecinos que empujados por la necesidad vinieron a pedir si podían llevarse las vacas. Sin la autorización del dueño no se hubiera permitido que esto pasara".
A cielo abierto
Una dotación de bomberos se encargó entonces de cortar los barrotes metálicos de la jaula del camión.
Una vez que estuvo abierta la gente se abalanzó sobre el rodado para sacar los animales y, cuchillo en mano, uno a uno los fueron sacrificando y faenando en el lugar. Los trozos de carne fueron repartidos entre los vecinos que se los llevaron, cargándolos al hombro, a los caseríos cercanos.
Hombres, mujeres y niños trabajaron afanosamente en la faena de los animales. Una vez que se hacían de un corte, bañados en sangre, se alejaban con paso presuroso en dirección a sus casas. Varias vacas, luego de ser sacrificadas, fueron laboriosamente cargadas en carros tirados por caballos. Hubo corridas, empujones, insultos y amenazas, pero el apuro por hacerse de un pedazo de carne desalentó todo intento de agresión.
"Se dejó que la gente se llevara la carne y se cuidó que no se produjeran disturbios", aclaró el comisario.




