
Habrá alianza entre la UCR y el Frepaso
Lo admitieron anoche, en una cumbre opositora, Alfonsín, De la Rúa, Terragno, Alvarez, Fernández Meijide y Caputo; es un impacto político.
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En una decisión política que marca un punto de inflexión en la campaña electoral, los dos principales partidos de oposición, la UCR y el Frepaso, decidieron constituir una alianza de largo alcance.
Aun si no se concretase un acuerdo estrictamente electoral en torno de las listas, ya se descontaba anoche, en los dos partidos, la constitución de un frente parlamentario para actuar en común no sólo ante los comicios de 1997 sino con miras a los de 1999. Luego de una jornada de intensos contactos y de varias declaraciones en favor de la alianza, que prenunciaban una definición en ese sentido, una reunión cumbre entre los principales dirigentes de ambos partidos confirmó la decisión a última hora de ayer.
El encuentro se produjo en el departamento del arquitecto Federico Polack, actual vocero de Raúl Alfonsín, en la avenida del Libertador al 4600, en Palermo. Con cierta sorpresa por la presencia de cronistas y fotógrafos de La Nación, sobre las nueve de la noche llegaron al lugar -donde ya se encontraba Alfonsín- Chacho Alvarez y Graciela Fernández Meijide, seguidos por Fernando de la Rúa y, poco después, Rodolfo Terragno. Al sexteto de los principales dirigentes se sumaron Dante Caputo y Alberto Flammarique, por el Frepaso, y Federico Storani, Raúl Alconada Sempé y Mario Brodersohn, por la UCR.
El acuerdo entre ambos partidos, que ya parecía inminente desde hace 48 horas, se transformó en el transcurso del día en la mayor noticia política del año hasta ahora.
La evidencia de una alianza opositora produjo un impacto significativo en el oficialismo. Carlos Menem, desde La Rioja, la comparó con la "siniestra Unión Democrática" de 1946. Para el gobernador Eduardo Duhalde, "es el certificado de defunción de la UCR".
Es inminente la alianza UCR-Frepaso
Se descontaba la integración de listas comunes en la Capital y en Buenos Aires o, al menos, una coalición parlamentaria.
La alianza entre el radicalismo y el Frepaso es inminente.
Los más optimistas aventuran que sólo falta el anuncio formal. Otros, más cautos, preferían aguardar los resultados de la reunión "cumbre" que anoche congregó a los principales referentes de ambas fuerzas: Raúl Alfonsín, Fernando de la Rúa, Federico Storani, Rodolfo Terragno, Mario Brodersohn, Carlos "Chacho" Alvarez, Graciela Fernández Meijide, Alberto Flamarique y Dante Caputo. En sus manos quedó la definición de la incipiente coalición opositora.
"El camino hacia la alianza no tiene retorno", coincidían ayer los protagonistas de las operaciones. Una de dos: se acuerda una coalición electoral, en la que ambas fuerzas confluyan en listas comunes para las elecciones de octubre próximo, o bien se integra una alianza parlamentaria que comenzaría luego de esos comicios.
Tanto la UCR como el Frepaso saben que esta última hipótesis equivaldría a un fracaso. Fracaso que será muy difícil de digerir a tan pocos meses de las elecciones. Eso explica por qué son tan intensas las gestiones entre uno y otro sector para limar las diferencias y acordar las listas comunes.
Las negociaciones entre los dirigentes de la primera línea del radicalismo y del Frepaso fueron ayer febriles durante toda la jornada. Cada avance en las conversaciones era seguido con una marcada expectativa en cada una de las fuerzas.
Puntos por definir
El "renunciamiento" de Alfonsín, que daba un paso al costado en su candidatura a diputado nacional por el distrito bonaerense, fue el disparador fundamental para la gestación de la alianza. El veterano dirigente, encuestas en mano, sabía que su suerte estaba echada y que le iba a resultar difícil remontar el tercer puesto. Máxime si Hilda "Chiche" Duhalde, candidata del PJ, continuaba manteniéndose firme en el primer puesto.
Con este gesto, Alfonsín quedará ungido como el "arquitecto" de la coalición, papel que no le disgusta.
A partir de allí, las negociaciones se sucedieron sin descanso. El primer punto parece resuelto: el compromiso de construir un plan programático, de tipo parlamentario, a partir de octubre. También, la necesidad de establecer un método para integrar una eventual fórmula presidencial conjunta para 1999. En este sentido, ambas fuerzas habrían coincidido en realizar elecciones internas abiertas para definir los candidatos presidenciales.
La integración de las listas comunes es el punto más ríspido por resolver. Ambas fuerzas descuentan que la alianza no será global, es decir que no abarcará al conjunto de las listas en todos los distritos, ni para todos los cargos electivos.
"Será muy difícil arribar a un consenso en las listas de concejales y diputados provinciales. Tampoco queremos imponer nuestro criterio aliancista a las provincias. Preferimos que cada una de ellas decida los pasos por seguir", coincidieron ayer Alvarez y Storani.
La confección de listas
El armado de las listas de la Capital Federal y de la provincia de Buenos Aires será crucial para la suerte de una alianza electoral.
Con el renunciamiento de Alfonsín, Fernández Meijide queda catapultada en forma directa como la primera candidata a diputada nacional bonaerense por las dos fuerzas. Eso sí: el radicalismo, que remite al argumento de su mayor estructura partidaria en el distrito, insistirá en que la senadora sea secundada por Storani y por Juan Manuel Casella y, a partir de allí, intercalar a un frepasista por dos candidatos radicales. Esta fórmula no es vista con malos ojos por el Frepaso.
La integración de las listas de la Capital logró algunos avances. Sin embargo, aún persisten algunos dilemas, sobre lo que se informa aparte.
El tejido de la alianza está en marcha. El optimismo y la cautela signan cada tramo de las negociaciones. Saben que una eventual coalición provocará heridas en ambas fuerzas. Pero, al parecer, no hay marcha atrás.
Avances en la Capital
Con la premisa de acelerar las negociaciones, dirigentes de la UCR y del Frepaso iniciaron ayer los primeros contactos para intentar acordar una lista común de candidatos en la Capital.
El encuentro congregó a los diputados Nilda Garré y Darío Alessandro, del Frepaso, y a los radicales Jesús Rodríguez y Rafael Pascual (delarruista).
"El encuentro fue positivo", coincidieron los negociadores, que, si bien indicaron que hubo avances en las conversaciones, aclararon que los resultados serán consultados con sus respectivos referentes partidarios.
Según pudo saber La Nación , el punto más difícil de acordar es la cabeza de la lista de candidatos a diputados nacionales. El Frepaso insiste en que deberá ser Carlos "Chacho" Alvarez. Rodolfo Terragno, jefe de la UCR y primer postulante en la nómina, no estaría demasiado dispuesto a ceder. El Frepaso ofrece como prenda de cambio el primer puesto de la lista de candidatos a legisladores locales, que sería ocupado, así, por Marta Oyhanarte. De concretarse la alianza, esta dirigente sería secundada por Aníbal Ibarra (Frepaso).
Otro punto resuelto sería quién ocupará la banca que dejó vacante Fernando de la Rúa. El Frepaso estaría dispuesto a apoyar al radical José María García Arecha.
La política aún da señales de vida
Comenzó como un intento de acuerdo táctico. Reducido a ese terreno, generaba dudas y recelos de ambos lados.
Derivó en una posible alianza con alcances estratégicos e institucionales que modificaba el contexto y contribuía a darle nueva vida a un sistema político que parecía agotado en las luchas internas del oficialismo.
Raúl Alfonsín y Carlos "Chacho" Alvarez, mientras se encerraron en el cerco de lo estrictamente táctico, terminaban por generar más conflictos que soluciones.
En el momento en que ambos advirtieron que no se trataba de una cuestión puramente táctica y que, incluso, se generaba la imagen de que ellos eran (aunque no se lo propusieran) los principales obstáculos para la alianza, los acontecimientos se precipitaron.
Nada hubiera sucedido o, por lo menos, nada hubiera sido igual sin Alfonsín y Alvarez. La táctica se transformó, entonces, en un proyecto estratégico que modificó sustancialmente el contexto político.
Alfonsín, al declinar su candidatura, abrió las puertas para facilitar el acuerdo cuando menos se lo esperaba.
El ex presidente, una vez más, desató, en poco tiempo y sin mucho margen de movimiento, un nudo político que parecía poco menos que imposible de desatar. Tanto como en 1993 lo parecía el de la reforma constitucional, que, también por Alfonsín, vio la luz con el pacto de Olivos.
Ahora vio claras las consecuencias políticas e institucionales de una alianza que, aun cuando quedan cuestiones pendientes, puede estar en condiciones de pelearle el poder al justicialismo.
Desde su condición de renunciante a la candidatura, Alfonsín puede convertirse en el arquitecto que vaya elaborando paso a paso la estructura de la alianza y su futuro para octubre y, en especial, para las elecciones presidenciales de 1999.
La voluntad política que ambos coloquen al servicio de una alianza es decisiva, porque se puede convertir en el paso más sólido de una alternativa de poder de las últimas décadas, una necesidad institucional de la democracia.
Vida propia
Aún quedan horas en que se van a decidir intereses personales y cuestiones operativas que pudieron solucionarse con menos apuro.
Rodolfo Terragno, impulsor insistente de la alianza, acertó al decir que "sólo cuando nos acercamos al fuego advertimos que quema".
Entre los protagonistas y las circunstancias que les dieron vida propia a los hechos, anoche se reunieron las principales figuras de ambos partidos.
La alianza, ya en sus últimos tramos de negociación, comenzó a cambiar el contexto político no sólo para los aliancistas, sino también para el oficialismo.
Si hasta aquí se manejó con una estrategia que apuntaba al Frepaso, al aparecer los primeros carteles con las imágenes de Fernández Meijide y Federico Storani, con los que la alianza se trasladaría a la calle, el oficialismo deberá replantear sus planes.
La política parecía haber entrado en un estado de hibernación, incapaz de producir hechos importantes . Sin embargo, a pesar de todo, la política vive. Y no está mal que sea así.
Historia secreta de los acercamientos
Antipactistas: ante el pacto de Olivos, desde el sector radical disconforme se propuso una alianza opositora, ahora reflotada.
La hurgadores de la historia de la alianza entre la UCR y el Frepaso, cuando recorren las idas y venidas que tuvo, se remiten a un punto de partida: la Convención Reformadora de 1994.
En esos tiempos de ríspidas discusiones, el diputado delarruista Rafael Pascual propuso (Carlos Alvarez, Rodolfo Terragno y Federico Storani pueden dar fe) una lista conjunta para la elección de convencionales que, por entonces, apareció como un acuerdo "antipactista".
La iniciativa se perdió en el fragor de la discusión por el pacto de Olivos y en las consideraciones acerca de la situación en la que podía quedar Fernando de la Rúa (opositor al acuerdo Menem-Alfonsín).
Pero los relatores de la historia, sin embargo, dejaron registrado ese intento como el primero que se hizo de un acuerdo entre un sector radical y el entonces Frente Grande.
Terragno, Storani y Jesús Rodríguez, entre otros, nunca abandonaron la idea y tuvieron en Carlos Auyero ( su fallecimiento fue una pérdida lamentada por ambas partes) un hombre siempre dispuesto a abrir todas las posibilidades de diálogo con equilibrio y serenidad.
Acercamientos y alejamientos. Diálogos y silencios. Aceptación y rechazo. Por esos extremos caminaron los intentos de alianza.
Buscadores de señales
Hombres de uno y otro sector, buscadores de las señales más imperceptibles, hoy coinciden en que el 8 del mes último, cuando en un restaurante de Riobamba y Bartolomé Mitre se encontraron (casi por casualidad) ChachoAlvarez y Juan Vital Sourrouille, comenzó la última etapa, acelerada por la dinámica propia que tomaron los acontecimientos.
Sourrouille y Alvarez hablaron de la alianza. El ex ministro de Economía le transmitió el mensaje a Raúl Alfonsín. Después, con el respaldo de éste, Sourrouille llamó a Alvarez, que no contestó. ¿Qué ocurrió durante esas 48 horas de silencio en el Frepaso? Aún no está claro.
En la superficie todo parecía haber quedado concluido, cerrado, terminado y no había más nada que hacer. A pesar de algunos gestos de Graciela Fernández Meijide.
En estratos inferiores, los encuentros continuaban. Uno de los hombres vinculados a la campaña, el abogado Ricardo Yofre, habló de esto con Jesús Rodríguez en un almuerzo Después, Yofre conversó con MarioBrodersohn, uno de los enlaces con Alfonsín:"Mario, esto va a salir a la luz de todos modos. Hay que anticiparse o nos van a decir que el radicalismo tiene objetivos de corto alcance o que prefiere un acuerdo con el menemismo y, de ese modo, instalar la idea de que está de por medio un Olivos II".
Brodersohn conversó acerca de este punto de vista con Alfonsín. No fue una charla fácil, aseguran. Pero, de todos modos, Alfonsín aceptó la propuesta de Brodersohn.
Alfonsín pregunta
El ex presidente dejó preguntas que en ese momento no tenían respuestas, pero que eran muy válidas y certeras:"Y si nos dicen que no, ¿cómo quedamos?, ¿cómo deja al radicalismo una negativa?" Alfonsín estaba por reunirse con Marta Maffei (Ctera) y Víctor De Gennaro (Central de Trabajadores Argentinos). Llamó aparte a Storani y le dijo: "Voy a anunciar que declino mi candidatura si se respeta la mayoría radical para facilitar la alianza".
La primera reacción de Alvarez fue de rechazo, pero Meijide volvió a ser prudente, aunque para Alfonsín regresaba la desconfianza.
Hace poco más de una semana (el sábado 26 de julio), mientras Alfonsín recorría la provincia, recibió un llamado de uno de sus colaboradores en la campaña.
"¿Vio? Hice la propuesta y terminaron agraviándome", se quejó un Alfonsín más que molesto. Fue difícil, en esas circunstancias, inducirlo a que siguiera proponiendo el acuerdo sobre la base de una agenda común y establecer los términos para la futura elección de los candidatos presidenciales por medio de comicios internos abiertos en los que pudieran participar los independientes, pero inscribiéndose previamente en el padrón.
Hubo coincidencia sobre esto. La insistencia de Alfonsín dejaba a Alvarez en actitud de negarse.
El resto es historia reciente. El contexto político adquirió una dinámica propia y ya los protagonistas tuvieron que verse las caras para trazar los términos de un acuerdo.





