
"Hacer un pedido no es arrodillarse"
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VILLA IRIS (De un enviado especial).- Sabe que quedó envuelto en una polémica, pero está convencido del paso que dio. "Había que salvar a las vacas", explicó Juan Manuel Garciarena al recibir a LA NACION en su oficina comercial en esta localidad.
El supo estar al frente del corte de ruta que bloqueó el comercio en tránsito a Bahía Blanca. Fue duro con el Gobierno en esos días de lucha. No se arrepiente y tampoco lo oculta. Ni siquiera a su nuevo interlocutor, el poderoso secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno: "El sabe que no comparto muchas acciones que hace el Gobierno; se lo dije y no le importó. Me encontré con una persona muy ejecutiva que comprendió el problema que le presentamos".
Y agregó: "Esto no es un subsidio a cambio de algo. Es una ayuda frente a una urgencia".
Dueño del establecimiento Santa Paula, con unas 600 cabezas de ganado, Garciarena era un referente del campo local antes de conseguir la promesa de 15 toneladas de maíz para beneficiar a la región del sudoeste bonaerense castigada por la sequía. Los productores de la zona admiran su valentía. Eso pudo comprobarlo LA NACION cuando visitó el centro de distribución de granos. Sólo la insistencia periodística llevó a Garciarena al encuentro en el que recibiría elogios de sus pares.
Le dolieron las críticas de dirigentes del agro, como Mario Llambías, presidente de CRA. Contesta sin referirse a alguien en particular: "No se confundan, hacer un pedido no es arrodillarse".
Resume cómo fue la inusual iniciativa: "Le agradezco a Analía Quiroga, porque ella vino a una reunión y me dijo que podía intentar conseguirnos una entrevista con Moreno. Hicimos una asamblea y se armó un petitorio con 243 firmas para llevar a la reunión con el secretario de Comercio Interior. Todos estuvieron de acuerdo con hacer el intento, total el no ya lo teníamos".
Reconfortado por el sostén de sus amigos productores, afirmó: "Los dirigentes tendrían que venir a acá para ver la situación en que nos encontramos. No podíamos esperar más. Esto es terminal".
La gestión salió bien para su pueblo. Llegó el grano prometido. "Se lo agradezco no sólo a Moreno, sino también, especialmente, a la presidenta Cristina Kirchner, porque este maíz es suyo, fue su decisión enviarlo". Su pensamiento es que en un tiempo de desesperación no se puede pensar en amigos o enemigos políticos.
"Es posible que el intendente se haya sentido dejado de lado, pero ésa no fue la intención", concluye este productor.





