
Heterogéneo agasajo en la embajada
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Distintos personajes de la política, la economía y la diplomacia no quisieron faltar al cóctel que realizó ayer la embajada de Brasil en la Argentina con motivo de la visita del presidente electo brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, al país.
En el encuentro diplomático se hizo presente el embajador de los Estados Unidos, James Walsh, que saludó con entusiasmo a Lula, en una imagen que pocos habrían imaginado tiempo atrás, conociendo el pensamiento político del jefe del Estado brasileño electo. Pero en política todo es posible y ello quedó demostrado ayer, y no sólo con la presencia de Walsh en la embajada de Brasil.
Otros dirigentes de diferentes sectores del arco político que se acercaron al cóctel fueron el vicecanciller Martín Redrado, el ex presidente Raúl Alfonsín y quien fue secretario de Hacienda durante su gobierno, Mario Brodersohn, y el titular del bloque radical de la Cámara de Diputados, Horacio Pernasetti. También asistieron el titular del Banco Provincia de Buenos Aires, Ricardo Gutiérrez, y los diputados Carlos Raimundi (ARI) y Oraldo Britos (PJ).
Pero el momento más significativo fue cuando ingresó en el salón el titular de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), Víctor De Gennaro, un viejo amigo del nuevo presidente brasileño. De camisa blanca y riguroso sport, De Gennaro se abrazo efusivamente con Lula, su "compañero gremialista", como lo suele llamar.
Y para no olvidar sus orígenes, Lula también registró otro momento de emoción: el abrazo con el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, a quien admira por "su inclaudicable lucha contra la dictadura militar argentina", le susurró el brasileño.






