
Indican que el entorno de Gerez se contradice
Le incautaron una PC a su esposa
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LA PLATA.– Fuertes contradicciones entre los testigos ligados al círculo íntimo de Luis Gerez y los dichos del propio albañil, un militante kirchnerista que a fines de diciembre estuvo dos días secuestrado, son los principales elementos que orientan la investigación de la Justicia sobre el caso que conmovió al país y del que aún resulta incierto su verdadero objetivo.
Así lo confió a LA NACION una fuente judicial que sigue el caso, y confirmó que el viernes se hizo un operativo en la casa de Gerez, en San Fernando, donde se incautó una computadora para analizar los mensajes que se encontraban en el correo electrónico.
Discrepancias sobre datos importantes, “lagunas” y algunas actitudes que para los investigadores resultan llamativas hacen que el grupo de instructores que siguen el caso, encabezado por las fiscales Irene Molinari y Andrea Palacios, apunten a ese grupo.
Las mayores sospechas recaen sobre Mirta Praino, la pareja del albañil, y sobre Jorge Altamirano, el propietario de la casa en la que Gerez se encontraba antes de desaparecer. También se duda del concejal de la agrupación kirchnerista Pensar Escobar Hugo Cantero y de Orlando Ubiedo, quien, como Gerez, atestiguó contra Luis Patti en el Congreso.
Anteayer, todas las personas nombradas en el párrafo precedente estaban citadas a declarar en la Unidad Funcional de Investigaciones (UFI) descentralizada de Escobar, pero, según se informó en la fiscalía, sin aviso ni justificación decidieron no concurrir.
Trascendió que estaban molestos por haberse transformado para los investigadores en el centro de las sospechas. Ahora se estudia la posibilidad de volver a convocarlos para intentar que aclaren los puntos oscuros del caso.
Ayer, la fiscal Molinari dijo a LA NACION que ninguna hipótesis había sido descartada. Ni siquiera la que se refiere a la posibilidad de que el secuestro de Gerez no haya existido. Es la alternativa que más preocupa en la Casa Rosada, donde la palabra "autosecuestro" resuena casi lacerante.
Molinari, que prefirió no dar a publicidad detalles del caso, ratificó que le pedirán a Gerez una ampliación de su testimonio y que participe de la búsqueda del galpón cuya descripción hizo ante los técnicos que dibujaron un croquis ya difundido por el gobierno bonaerense.
Los investigadores judiciales y policiales coinciden en que Gerez no ha dicho aún todo lo que sabe. "En su testimonio hay olvidos inauditos sobre sus captores, el auto en el que fue llevado y el lugar de cautiverio", dijo ayer uno de los integrantes de la pesquisa.
La semana anterior Praino se había presentado a la fiscalía para informar que Gerez saldría de su casa para asistir a una entrevista en la radio 530 AM; de improviso, los instructores le pidieron a la mujer que se quedara para tomarle una nueva declaración.
El viernes último, funcionarios de la fiscalía se presentaron en la casa de Gerez con una orden autorizada por la jueza de garantías Graciela Cioni. Los agentes judiciales estuvieron tres horas y se llevaron el disco rígido de la computadora personal del albañil con la intención de determinar si el testigo había recibido amenazas por correo electrónico y para "revisar un poco los archivos".
Hay otros dos elementos que obran en la causa y que apuntan en otras direcciones: un testigo dijo haber visto, poco antes de la desaparición de Gerez, una camioneta de vidrios polarizados equipada con antenas. Y un relevamiento del Ministerio de Seguridad bonaerense determinó que el patrullero que debía recorrer la zona en esos momentos no había pasado por allí. Las fuentes dijeron que esos datos son tenidos en cuenta, pero que hasta ahora no existe una pista firme.
Ayer, Gerez recibió a LA NACION en la casa que comparte con Praino, en San Fernando. Allí dijo que prefería no hablar del caso por el momento. "Estoy medicado y, además, hay muchas cosas confusas", explicó. No obstante, se comprometió a hablar con los medios "cuando sea oportuno".
Quienes conocen a Gerez aseguran que es el primer interesado en que el caso se resuelva y que siempre estuvo dispuesto a colaborar en la investigación. Las fuentes consultadas indicaron que al albañil no le molesta que se investigue a sus allegados, pero que se lamenta de que no se avance en otras direcciones. "No es posible que se trabaje con una sola variable y que la culpable de todo, como dicen los fiscales, sea mi mujer. Por qué no investigan para otro lado", se habría quejado Gerez.
A su criterio, dicen, deberían investigarse los meses previos al secuestro porque hubo "llamadas raras".
Pedido por López
- Irene Savegnago, esposa del albañil desaparecido Jorge Julio López, denunció ayer que su marido fue secuestrado por policías y militares vinculados con el ex represor Miguel Etchecolatz. En tanto, el hijo de la mujer, Rubén López, pidió al presidente Néstor Kirchner que apoyara a los investigadores del caso "con la misma fuerza con que lo hizo cuando desapareció (el testigo Luis) Gerez", quien incriminó al ex comisario Luis Patti y estuvo dos días en cautiverio. "Le pedimos que sigan investigando con la misma presión que se usó cuando desapareció Gerez, que dio sus resultados", dijo al diario Página/12.
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