Juan Levit: impulsor de la concertación en La Hora del Pueblo

José Claudio Escribano
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4 de abril de 2019  

Juan Levit, "Juancho", era uno de los últimos dirigentes del Partido Demócrata Progresista que se destacaron en sus filas después de la muerte de Lisandro de la Torre y de sus herederos políticos inmediatos. Tal vez los años de su más intensa actuación tuvieron por epicentro La Hora del Pueblo, después de los tiempos de agitación universitaria en Rosario, en horas restadas a los estudios contables, frente al primer gobierno de Juan Domingo Perón.

La Hora del Pueblo fue la concertación de fuerzas políticas destinadas a trazar una salida democrática y pacífica para el período de gobiernos militares comenzado con el golpe que en 1966 había derrocado al presidente Arturo Illia y puesto en el poder al general Juan Carlos Onganía.

Había en esa convergencia multipartidaria dos figuras de dimensión incomparable, Ricardo Balbín, presidente de la Unión Cívica Radical, y desde luego, Juan Perón, a través de sus representantes locales, encabezados formalmente por Jorge Daniel Paladino. Pero quienes abogaban junto a ellos desde otras vertientes partidarias menores contribuyeron por igual a afirmar una novedosa instancia de diálogo político con las que estaba poco familiarizado el país.

Pero urgido a concebirla, por cierto, en circunstancias en que el crimen político se había instalado con la habitualidad desgarradora que terminó despeñando a todos en el abismo de mediados de los setenta.

La Hora del Pueblo sirvió, a pesar de desvíos y fracasos ulteriores, como un esfuerzo voluntarioso cuyos antecedentes en la configuración de consensos, destinados a poner la paz y la libertad por encima de los rencores de facción, no puede olvidarse, menos que nunca, en momentos de divisiones críticas en el país.

En aquella ansiosa y ardua lucha por cerrar brechas ciudadanas, Levit estuvo al lado de las principales figuras del Partido Demócrata Progresista: Horacio Thedy, Camilo Muniagurria, Rafael Martínez Raymonda, José De Cara, Otto Caamaño, entre otros dirigentes.

Lo vinculaba con LA NACION, a la que tantas veces se acercó, su matrimonio con Elba Levit, única hermana de Luis Mario Lozzia, por entonces jefe de Editoriales de LA NACION y siempre presente en nuestra memoria agradecida como uno de los periodistas de más sobresaliente trayectoria del diario en el siglo XX. Lozzia le dedicó uno de los cuentos que integran "La fuerza de la distancia".

Juan Levit fue, además, subsecretario de Economía de la ciudad de Buenos Aires en la intendencia municipal de Guillermo del Cioppo. Había nacido en Rosario, el 25 de abril de 1925.

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