
La ESMA pasó a manos de la Ciudad
Se construirá allí un museo de la memoria, como lo convinieron el 24 de marzo último Kirchner e Ibarra
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En un respetuoso debate, la Legislatura porteña aprobó anoche la transferencia a la ciudad de 17 hectáreas que ocupa la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), para que sea sede de un museo de la memoria en homenaje a las víctimas de la última dictadura militar.
Así, con votación nominal, por 38 votos a favor y 10 en contra, el oficialismo concretó el compromiso asumido con el presidente Néstor Kirchner cuando firmó el convenio con el jefe de gobierno porteño, Aníbal Ibarra, el 24 de marzo último. Ahora resta definir cuáles serán los usos de ese predio, cuestión en la que, según aseguraron a LA NACION desde el Gobierno, trabaja una comisión bipartita compuesta por las carteras de Derechos Humanos de la ciudad y de la Nación.
"Será un espacio de preservación de la memoria, un espacio de diálogo y de aprendizaje, y un sitio de reflexión plural sobre nuestra historia", declaró Ibarra, que siguió el debate desde Quito, Ecuador.
Durante la sesión, las galerías fueron colmadas por familiares de desaparecidos, representantes de Madres y de Abuelas de Plaza de Mayo que celebraron la ratificación del acuerdo. También estuvieron presentes en las gradas alumnos, padres y docentes de los centros educativos que funcionan en la ESMA, que se fueron de la Legislatura con un sabor amargo por la incertidumbre de su destino.
Posturas
El kirchnerista Miguel Talento inició el debate y, al respaldar el despacho de mayoría, subrayó: "Este no es un acto de venganza, sino de reparación histórica. Con esta aprobación, estamos enviando una señal precisa, para decir «nunca más» a la violencia ni al terrorismo de Estado".
Después llegaron las observaciones por parte de algunos macristas y de los lopezmurphistas que proponían la cesión de una parte del predio para la construcción del museo, y no su totalidad. Los cuestionamientos giraron alrededor del costo del traslado del Polo Educativo –que se estima que superaría los 100 millones de pesos– y de la indefinición sobre su destino. Allí funcionan nueve instituciones educativas, a las que concurren unos 7000 alumnos.
Martín Borrelli, de Compromiso para el Cambio, señaló que el convenio permite dividir el predio, lo que consideró una obligación del cuerpo. Y cuestionó como "un error grosero", el no haber señalado en el dictamen "cuántas personas trabajan, cuántos alumnos asisten y la superficie que ocupan los edificios del Polo Educativo".
El macrista Rodrigo Herrera Bravo opinó: "La incorporación de un predio de 17 hectáreas al patrimonio de la ciudad y su cambio urbanístico requiere una definición. No es razonable tomar una decisión sobre dicha incorporación, que genera para la ciudad derechos, pero también obligaciones, sin debatir el destino del mismo".
Cuando la oficialista Alicia Caruso tomó la palabra y señaló: "En el Código de Planeamiento Urbano de la ciudad este predio no figura como polo educativo. Además, me parece terrible que los alumnos tengan que estudiar en este lugar", y recordó el compromiso asumido por Ibarra, de destinar $ 15 millones para la construcción del nuevo edificio –aún en proyecto– donde se mudarían las instituciones.
Sobre el final, tras la sanción de la ley, en medio de fuertes aplausos, se realizó un minuto de silencio en homenaje a los caídos durante la dictadura militar y luego, espontáneamente, se cantó el Himno Nacional.



