
Irrumpió en el Congreso Nacional de los metalúrgicos para defender su gestión e incomodó a Furlán cuando exigió que se haga público el dinero que atesora el gremio
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Por primera vez en décadas, Antonio Caló se sentía extrañamente visitante en el salón del Hotel de Luz y Fuerza donde se desarrolló el último Congreso Nacional de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Mezclado entre los 287 delegados, levantó la mano y pidió la palabra. Se puso de pie y habló de frente a los congresales y de espaldas al consejo directivo que encabeza Francisco Abel Furlán, el referente de la seccional Zárate-Campana que impulsó la rebelión interna que lo desbancó de manera inesperada en marzo del año pasado.
