
La tradición nació en los agitados días de 1810
El primer tedeum fue un 30 de mayo
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Los sucesos de mayo de 1810 establecieron al tedeum como forma de agradecer la resolución incruenta de la convulsión política en Buenos Aires. Desde entonces se celebró en la Catedral, pero sus primeros pasos se dieron entre el antagonismo del primer gobierno patrio y el obispo Benito de Lué y Riega.
En la Historia de la Iglesia en la Argentina se describen esos primeros momentos del tedeum.
Las primeras conversaciones habían establecido al 3 de junio como fecha para la acción de gracias. El obispo logró convencer a la Junta de desarrollarlo el 30 de mayo, para conmemorar también el cumpleaños del rey Fernando VII.
El bando de la Junta que invitaba para la celebración religiosa el miércoles 30 de mayo de 1810 establecía su realización "en acción de gracias por la instalación de la Junta y terminación feliz que han tenido las agitaciones de este pueblo, causadas por los desgraciados sucesos en la Península".
Un día antes, las flamantes autoridades advertían al obispo: "Debiendo concurrir mañana esta Junta a la misa de gracias que se ha de celebrar en esa Santa Iglesia Catedral, espera en la función la solemnidad correspondiente al doble objeto de celebrar el nacimiento de nuestro augusto monarca y la instalación del gobierno provisional que lo representa; como igualmente que Vuestra Señoría Ilustrísima ordene salgan un dignidad y un canónigo a cumplimentar y recibir a la Junta".
Juan Manuel Berutti recordó en sus memorias: "Se hizo una solemne función en la catedral y se cantó el tedeum en acción de gracias a la instalación de la Junta; pontificó el Obispo y dijo el sermón el doctor don Diego Zavaleta, habiendo ocupado la Junta el lugar preeminente donde presidían los señores virreyes".
Concurrió a ese primer tedeum el depuesto virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros. El obispo De Lué y Riega cumplió con el pedido de la Junta de hacer una importante ceremonia, pero no otorgó una mayor bienvenida a las autoridades.
El primer aniversario
Un año después, otro bando de las autoridades criollas estableció definitivamente al 25 de mayo como fecha para celebrar el tedeum que recordará los días de 1810.
"Aproximándose el aniversario de los faustos días 24 y 25 del presente, tan remarcables en la América, principalmente en esta capital, como época de libertad civil, ha dispuesto la Junta solemnizarlos de un modo público, correspondiente a la dignidad de su representación", se ordenó.
Y el bando agregó: "El principal monumento de tan augusta y grata memoria debe erigirse a los pies del santuario por su declarada protección a estas provincias, aquel respetuoso y profundo reconocimiento que en tales casos inspira la sagrada religión".
Desde entonces, la celebración del tedeum en la Catedral Metropolitana fue la forma que los gobiernos tuvieron para recordar a los hombres que llevaron adelante la gesta de mayo de 1810.






