
La visita al dentista que despertó dudas
El juez Maqueda vio irregularidades
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En los despachos de los ministros de la Corte Suprema afirman que no fue Ricardo Podestá quien detectó las irregularidades, sino que todo surgió a partir de un incidente extraño que protagonizó el juez Juan Carlos Maqueda y de la investigación que ordenaron hacer Nicolás Reyes, administrador general, y el funcionario Enrique Ferrao.
Por el contrario, Podestá, que fue desplazado de la Corte, sería el encargado de controlar administrativamente a Eduardo Bazerque y a Elsa Sosa, que son los principales sospechosos de la investigación, según explicaron a LA NACION varios jueces del alto tribunal y un funcionario de la Corte.
Ferrao afirmó a LA NACION que "Podestá tendría que haber ejercido un control, y durante mucho tiempo no controló".
Según esta información, Podestá estaría mostrándose como descubridor de la maniobra fraudulenta con el supuesto fin de colocarse en una mejor posición ante la Justicia.
Hacia fines del año último, Maqueda fue a un odontólogo de la obra social y, al ser atendido, le llamó la atención que no tuvo que firmar papel alguno. El ministro no sospechó del profesional que lo atendía, pero sí imaginó que un sistema tan irregular se prestaba a maniobras poco claras.
El iniciador de la investigación fue Ferrao, el contador de la obra social, que siempre actuó bajo la dirección de Reyes.
Ferrao, que actualmente es el encargado de llevar cotidianamente la contabilidad y hacer los pagos correspondientes, advirtió que se estaban haciendo pagos a algunos odontólogos por montos muy superiores a la media.
Por eso, Reyes le ordenó a Ferrao seguir adelante con la pesquisa y la obra social, que depende de la Corte Suprema, abrió un sumario administrativo donde declararon varios odontólogos en contra de Sosa.
Por orden de Reyes, el funcionario que hizo la denuncia penal fue el director general de la obra social, Hugo Destouches.



