
Las claves de una devaluación exitosa, según Pedro Malan
El ministro de Hacienda de Brasil cree que la Argentina saldrá adelante; consejos
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BRASILIA.- "Hay responsabilidades mínimas que cualquier partido en el poder tiene que tener: responsabilidad fiscal, inflación bajo control, eficiencia del gasto público, buen funcionamiento del aparato de recaudación y control de la deuda pública. Son obligaciones de cualquier administración de cualquier país, independientemente de partidos o ideologías".
Pedro Sampaio Malan tiene horror a que consideren que pretende darle consejos al nuevo gobierno argentino. Durante la entrevista exclusiva que concedió a LA NACION el día de la visita del canciller Carlos Ruckauf a Brasilia, el miércoles pasado, repitió cuatro veces que "cada caso es un caso, con sus singularidades", pero durante una hora fue deslizando lo que considera las claves para que "un país" (la Argentina) salga de la crisis.
Sus recomendaciones sutiles tienen cierto peso. A los 58 años conquistó, días atrás, un récord: con poco más de siete años conduciendo las cuentas de Brasil, octava potencia industrial del mundo, es el ministro de Hacienda que más tiempo estuvo en el cargo, desde 1822, durante un período democrático. Si se incluyen los dictatoriales, sólo uno lo supera. Para la casi inmanente inestabilidad regional, no es poco.
Malan es lo que se podría definir como un empleado público de carrera. Después de doctorarse en Economía en la Universidad de Berkeley, entró en 1966 al Ministerio de Planeamiento y nunca dejó la administración pública.
Durante la entrevista, concedida en su gigantesco despacho alfombrado, frente a las diez pipas que llena y vacía de tabaco casi como un tic, dice: "Veo con confianza el futuro argentino, pero no quiero minimizar las dificultades presentes porque en Brasil ya pasamos por estas situaciones".
Leyó recientemente el libro "El atroz encanto de ser argentino" (Marcos Aguinis) y dice, con una sonrisa irónica, que su conclusión fue que la Argentina "es encantadora".
La clave del éxito ahora, dice, se resume en tres reglas básicas: tener un alto grado de cohesión en el equipo económico; mostrar un programa consistente de corto y medio plazo; y obtener el apoyo internacional.
-¿Cree que el mercado financiero internacional demorará mucho en volver a aceptar a la Argentina?
-Eso va a depender de la percepción que se pueda crear de que el país está rumbo a una salida. El deseo de los brasileños es que encuentre un rumbo y vuelva a crecer lo más rápido posible. Estamos hinchando de corazón para que los argentinos encuentren la salida y estoy seguro que en algún momento lo lograrán. Es un gran país, un gran pueblo, tiene recursos materiales y una estructura económica muy competitiva en muchas áreas, que ahora con (la modificación de) el cambio reaparecerán. Me gusta la Argentina, siempre me gustó.
-¿Cuáles son las diferencias entre la devaluación brasileña y la devaluación argentina?
-Que el presidente Fernando Henrique Cardoso fue elegido, un mes y medio después de iniciada la crisis, con una diferencia de 15 millones de votos sobre Lula (Luiz Inacio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores). Nos encontramos con la crisis con un presidente que estaba comenzando su mandato, con cuatro años de horizonte por delante. Eso tuvo importancia (Cardoso devaluó pocos días después de asumir su segundo mandato).
-¿Qué otro factor fue importante para la recuperación brasileña?
-Déjeme mencionar el apoyo internacional. Anunciamos un programa de estabilización fiscal de tres años, que reforzamos a comienzos de 1999, y trabajamos para adoptar un régimen de metas de inflación como estructura para la conducción de la política monetaria. Fue fundamental para definir frente al mundo cuál era la conducción de esa política. En marzo de 1999 visitamos casi diez capitales financieras. Conseguimos la preservación de las líneas de crédito, de forma voluntaria, sin medidas unilaterales.
-Durante meses, cuanto más el gobierno argentino buscaba un equilibrio fiscal, más la situación empeoraba. ¿Cree que se quebró la regla de la disciplina fiscal a cualquier costo como solución?
-Nunca hay una única política o un único sistema que pueda lidiar con situaciones como ésta. Pero la responsabilidad fiscal y una demostración de que la política fiscal en una perspectiva de mediano y largo plazo preserva la solvencia del sector público es esencial. Hablé largamente con el ministro Remes Lenicov el lunes por la mañana y creo que él tiene eso muy claro.
-Entonces debe preocuparse cuando el presidente Duhalde dice a la revista Veja que no es un "obsesivo" por la disciplina fiscal.
-Depende de cómo se interprete eso. Es fundamental tener en cuenta la solvencia del sector público, y debe ser hecho algo para asegurarla. La responsabilidad fiscal es parte integrante de un proceso de resolución de los problemas macroeconómicos y vale para cualquier país. Al menos en tesis. En la práctica, cada país tiene sus singularidades.
-¿La convertibilidad era un modelo demasiado perfecto para un mundo tan imperfecto?
-No creo que exista un modelo ideal. El problema es el grado de coherencia y consistencia del modelo con relación a la política macro, microeconómica e institucional de cada país. Y también la percepción de si la sociedad está dispuesta a aceptar todas las consecuencias derivadas de la elección de un tipo de modelo de cambio.
Moneda única
- BRASILIA (De nuestro corresponsal).- Avanzar en el proyecto de la moneda única en el Mercosur "sin dudas será mas fácil" ahora, sin convertibilidad en la Argentina, dijo Malan. Desmiente que el proyecto de moneda única se haya convertido en una muletilla útil para toda reunión bilateral en que no hay nada nuevo para exhibir. "Es importante tener una visión de futuro, aunque se proyecte muy lejos en el tiempo. China tiene proyectos para el 2050. Japón, para el 2025".




