
López Murphy presentó su renuncia a la afiliación radical
Por medio de una carta criticó el apoyo partidario a Duhalde Además, el texto completo de la carta de López Murphy
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Ricardo López Murphy presentó ayer su renuncia a la UCR.
Tal como había anticipado LA NACION, el economista concretó su alejamiento del centenario partido por medio de una carta que remitió al presidente del comité de Almirante Brown, Luis Mario Helfenstein.
Además de recordar la trayectoria de su familia en el radicalismo, el ex ministro de Defensa de Fernando de la Rúa critica en la misiva el apoyo de la UCR a la gestión duhaldista.
“A partir de enero último hubo un decidido apoyo partidario hacia un gobierno cuya actitud, según mi punto de vista, ha sido de destrucción de las bases del sistema económico y que se encuentra en las antípodas de lo que a mi entender requiere la recuperación argentina: el respeto sin cortapisas a las instituciones, al Estado de Derecho y a la seguridad jurídica”, sostiene.
La renuncia de López Murphy no sorprendió a nadie ni generó preocupación entre los dirigentes partidarios. El ex ministro de Defensa, que había hecho pública su decisión hace algunas semanas, no hizo más que blanquear una situación de tirantez y diferencias con el partido, según la visión de allegados al presidente del comité nacional, Angel Rozas.
Lejos de estar preocupadas, las fuentes consultadas se mostraron “contentas” por el alejamiento del economista y esgrimieron que con su decisión, López Murphy no hizo más que blanquear una situación de tirantez y diferencias que arrastraba desde hace meses con el partido.
El presidente del comité provincia, Federico Storani, consideró que el alejamiento del economista “es un acto de sinceramiento”. El ex ministro del Interior dijo: “Es bueno que en la Argentina existan personas que intenten formar agrupaciones acordes con la ideología que representan. Es evidente que hace mucho que él no representa ni piensa como la mayoría de los radicales”.
El diputado nacional Leopoldo Moreau se expresó en el mismo sentido y acusó a López Murphy de pretender “agitar el fantasma de una supuesta dictadura marxista porque piensa que puede ser el (Juan María) Bordaberry (ex presidente uruguayo) que algunos sectores militares carapintadas están propiciando para desestabilizar al país, cambiar el gobierno y dolarizar la economía”.
El vicepresidente de la Legislatura porteña, Cristian Caram, fue enfático: “¡Qué alivio!”, espetó antes de agradecer al economista “haberse retirado antes de tener que echar a un personaje tan reaccionario y reproductor de ideas económicas que ya fracasaron”.
Los motivos
A continuación se transcriben los tramos sustanciales de la carta de dos páginas que ayer remitió López Murphy a las autoridades partidarias:
- “Como ustedes saben, desde mi niñez estuve ligado a ese partido por lazos familiares. Mi bisabuelo, mis abuelos y mis padres fueron radicales y hasta mis nombres ofrecen testimonio de ello. Me llamo Ricardo, atento la amistad de mi padre con don Ricardo Balbín y mi segundo nombre, Hipólito, me fue dado en homenaje a nuestro primer presidente, el Dr. Hipólito Yrigoyen. Más allá de tales vínculos, ya en mi primera juventud, tomé la decisión de unirme a ese partido porque entendí que era un bastión de la libertad, porque unía a quienes profesaban diferentes credos o pertenecían a distintas clases sociales y por los fundamentos éticos que constituían su principal bandera.
- “Con el correr del tiempo fueron surgiendo diferencias de objetivos y de procedimientos (en el partido). No obstante, permanecí y continué luchando por todo cuanto valoraba. Fui muchas veces criticado, mientras, según mi óptica, prevalecía el electoralismo y profesionalismo sobre el cuidado de los principios, al menos tal como yo los interpretaba.
- “En lo institucional, me opuse a la reforma de la Constitución Nacional en 1994, así como a la decisión de afiliación del partido a una organización internacional. También disentí con la última alianza política que nos llevó al gobierno porque entendí que primaban los fines electoralistas por sobre las homogéneas y modernas propuestas que permitieran gobernar el país. Una discrepancia fundamental ha sido la falta de cultura de gobierno, con su correlato de la negativa de apoyo al Presidente que todos habíamos elegido.
- “No hay en esta carta agravio alguno a nadie, ni siquiera a aquellos que fueron injustos conmigo o que pudieron causarme mal. Simplemente me aparto por las profundas diferencias existentes. No obstante, en este adiós, quiero ratificar, aun con mayor fuerza que nunca, mi adhesión a aquellos ideales democráticos en los que me he nutrido, a la vez que esta pasión por la libertad y por la justicia que da sentido a mis días.
- “Desde el lugar que sea continuaré luchando por mi país, por toda su gente y por el Estado de Derecho y por la tolerancia a la diversidad que son parte de mi ideario político.”
La carta
“Las diferencias se evidenciaron tan profundas que resultaba imposible superarlas. Para no afectar al Gobierno y por razones de delicadeza me llamé a silencio”
López Murphy
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