
Los políticos se dejan ver en Pinamar
Van a descansar por pocos días y como las reglas aún no aparencen claras, a diferencia de otros años, no hacen proselitismo
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PINAMAR.- El perfil no es alto, pero al menos se los ve. Los políticos que eligieron estas playas elevaron algo la exposición de las últimas temporadas, cuando, según ellos, también vinieron, a pesar de que muchos creen lo contrario. Pinamar volvió a convertirse en territorio de políticos, aunque este año nadie vino a hacer proselitismo.
El más conocido de cuantos pisaron estas tierras es el presidente Eduardo Duhalde, que posee una casa en la zona norte de la ciudad, cerca de la playa. Duhalde pernoctó sólo una noche aquí. En cambio, su mujer, Hilda González, vino algunas veces más.
Durante la primera quincena de enero también llegaron al municipio el ministro de Economía, Roberto Lavagna, y el candidato presidencial Ricardo López Murphy. Ambos eligieron la paz y la tranquilidad de Cariló antes que el bullicio de un Pinamar desbordado de gente.
Otros políticos que visitaron esta ciudad en los primeros días del año fueron el ex diputado radical Rafael Pascual y su correligionario Pablo Verani, gobernador de Río Negro. El intendente de San Isidro, Gustavo Posse, aparece por Valeria del Mar.
Actualmente, los políticos que siguen en Pinamar suelen encontrarse en el parador CR. Ahí tienen su carpa el presidente de la Cámara de Diputados bonaerense, Osvaldo Mércuri, y el intendente local, Blas Altieri.
Ellos, más el director ejecutivo de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), Sergio Massa; el líder del Partido Autonomista correntino, José Antonio Romero Feris, y la senadora justicialista Mabel Muller -el fin de semana que estuvo aquí-, se juntan en la carpa 23 del Patio Magenta, siempre alquilada por Mércuri; en la carpa 11, de Altieri, o en el restaurante Gitana, una de las vedettes del balneario.
Las conversaciones, según contaron ellos, por momentos son monotemáticas: política, política y más política. "De lo que más hablamos es de la interna peronista", reveló Romero Feris. Mércuri, sin embargo, aseguró que él trata de obviar esas cuestiones.
Respecto de otras temporadas, esta vez falta una figurita repetida: Eduardo Menem. "Iba a venir este fin de semana, pero no encontró dónde quedarse. Tal vez venga la semana próxima", confirmó Altieri. "Es el único que falta de los que venimos siempre. Y no sé si está Antonio Cafiero, que para en el balneario San Javier, pero todos los años viene a conversar con nosotros en CR. Esta vez no lo vi", agregó Romero Feris.
"Rancho aparte"
El secretario de Agricultura, Haroldo Lebed, también estuvo aquí -viene los fines de semana-, pero hizo "rancho aparte". Según contaron otros políticos, él prefiere irse con su familia a las playas más alejadas, siempre con su camioneta para disfrutar de los médanos (que están vedados para los vehículos "normales"). "No le gusta ir a los balnearios", confió la fuente.
Independientemente de los nombres, una de las normas tácitas de esta temporada es que, a diferencia de otros años electorales, nadie llegó para hacer proselitismo. "Influyó, sobre todo, la indefinición en las internas. Si el panorama hubiera estado más claro, seguramente muchos habrían venido a hacer campaña. Cada uno hace su vida", resumió Altieri.
En definitiva, los pocos políticos que llegaron para la temporada pinamarense se dejaron ver, aunque sin estridencias. Elevaron un poco el perfil respecto del año último, pero dejaron el proselitismo para otro momento.
En la playa, sin hacer campaña
En plena carrera presidencial los políticos se tomaron su tiempo para descansar de un 2002 muy ajetreado y tomar fuerzas para la dura pelea que se avecina. Sin embargo, la actividad proselitista nunca entra en receso y se trasladó a las playas y diversos puntos de veraneo, allí donde los votantes también buscan un poco de paz.






