
Los radicales K tienen su bloque
Apoyarán al oficialismo en el Congreso y piden elecciones internas en el partido
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Decidido a vigorizar su espacio político -la Concertación Plural-, el radicalismo K decidió ayer constituir un bloque propio en el Congreso que, si bien interactuará con el oficialismo en un interbloque, preservará su propia identidad partidaria para aportar, si es necesario, "una visión distinta" a las futuras medidas del Gobierno.
El objetivo es conformar una fuerza política más amplia con el suficiente peso específico como para hacerse valer dentro de la coalición que selló con el Gobierno. De hecho, en la primera reunión que celebró ayer después de las elecciones -encabezada por el vicepresidente electo, Julio Cobos- participaron el intendente electo de la capital cordobesa, el juecista Daniel Giacomino, y el Partido Liberal de Corrientes. La preocupación central de los aliados del Gobierno es no quedar fagocitados por el PJ, sino constituirse en una fuerza independiente capaz de pelear espacios de poder, según pudo saber LA NACION de fuentes partidarias.
"No podemos decepcionar a la ciudadanía que nos votó. Mantendremos nuestra identidad, nuestros principios, seremos una visión complementaria y distinta del Gobierno, aunque somos parte de él", enfatizó Cobos. Previamente, el actual gobernador mendocino, en la reserva de la reunión, había dicho que "mantendrá sus diferencias con el Gobierno, tal como lo hizo durante la campaña, que bastante le costó", según relataron a LA NACION algunas fuentes presentes.
Envalentonados por el triunfo en las elecciones del 28 de octubre, los radicales K desafiaron a la conducción nacional de la UCR, encabezada por Gerardo Morales. "Es necesario avanzar en una renovación del partido. Queremos que se llame a elecciones, que se termine con las suspensiones y las intervenciones que dispuso el Comité", enfatizó Cobos, al aludir a las sanciones que la UCR dispuso en los distritos aliados al kirchnerismo.
Lucha por espacios
La conducción del radicalismo no constituye hoy el principal interés de los radicales K. Sí les preocupa su futuro dentro del Gobierno: algunos dirigentes que participaron de la reunión -en un caluroso noveno piso del Hotel Elevage- plantearon sus dudas sobre la verdadera vocación del kirchnerismo de incluirlos dentro de la gestión, según pudo saber LA NACION.
"En Río Negro, nuestra boleta de candidatos tenía bien grande «Frente para la Victoria», pero la sigla de la Concertación Plural era bien chiquita. Creo que nuestra fuerza debería ponerse a trabajar ya mismo en un proyecto nacional, que es lo que le falta al Gobierno", sostuvo el senador electo Pablo Verani, según comentó uno de los presentes.
Uno de los diputados electos, Gustavo Serebrinsky, instó a los presentes a reforzar la militancia, a "embarrarse en los distritos" para ampliar el espacio político y a sumar a la clase media, ausente en el voto a Cristina Kirchner. Justamente, la clase media es el "valor agregado" que pretende seducir el radicalismo K para hacerse valer frente al kirchnerismo.
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