
Menem defendió en el Congreso chileno el acuerdo de los Hielos
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SANTIAGO, Chile.- El presidente Carlos Menem sostuvo delante de la Asamblea Legislativa chilena que la ratificación del tratado de hielos continentales es necesaria para avanzar en el proceso de integración económica entre los dos países.
"Para que el proceso de integración entre la Argentina y Chile sea sólido debemos sumarle la firme vocación de concluir con los problemas limítrofes", afirmó Menem.
El acuerdo de hielos continentales, que el Presidente suscribió con Patricio Aylwin en 1991, está trabado en el Congreso argentino desde entonces. "El Gobierno extremó los esfuerzos para lograr su aprobación", recordó, pero hasta ahora fracasó.
El discurso de Menem fue novedoso: en los años que lleva presionando sobre el Congreso, el Presidente nunca había dicho que la no ratificación del tratado impidiera o condicionara el avance de las relaciones bilaterales en otros terrenos.
Las discusiones en las comisiones de Relaciones Exteriores y de Defensa de Diputados (donde el tratado obtuvo dictamen favorable de comisión) se concentraron sobre la línea poligonal. Quienes se oponen al acuerdo sostienen que el límite se pudo haber trazado con el criterio que se aplicó en resto de los diferendos, siguiendo a las altas cumbres.
Pero Menem, que quiere pasar a las historia como el presidente que saldó los conflictos limítrofes con Chile, ayer hizo una defensa política del acuerdo.
En campaña
Luego de inaugurar un gasoducto con su colega chileno Eduardo Frei en Mendoza Menem se trasladó en helicóptero a Valparaíso, una localidad a 120 kilómetros de esta capital, donde funciona el Congreso.
Ante la Asamblea Legislativa, que se había reunido para recibirlo, el Presidente leyó gran parte de su discurso. Improvisó sobre el final, para hablar de la jubilación de las amas de casa, un tema ajeno a las relaciones bilaterales con Chile.
Luego recibió aplausos cuando dijo: "La integración no se limita a la economía, también estamos avanzando en defensa y en seguridad, donde cabe destacar el acuerdo para las maniobras conjuntas militares".
A esa misma hora, el titular del Ejército, Martín Balza, se encontraba reunido con Augusto Pinochet, en Santiago de Chile (sobre lo que se informa por separado).
El Presidente agradeció el apoyo de Chile a la Argentina en la disputa de soberanía por las islas Malvinas, también el voto comprometido para que Buenos Aires sea sede del Tratado Antártico, otra fuente de discordia con el Reino Unido, que se resiste.
Luego pasó dos avisos. Uno sobre los cascos blancos, los voluntarios de la lucha contra la pobreza y el hambre, que Menem impulsa para ganar prestigio internacional. Otro sobre la candidatura de Buenos Aires para los Juegos Olímpicos del 2004.
Al terminar su discurso, Menem y su numerosa comitiva (integrada por un quincena de legisladores, media docena de gobernadores y muchos funcionarios) se trasladaron al monumento de Juan Bautista Alberdi, quien vivió más de una década en Valparaíso.
El acto fue breve porque la agenda es apretada. Menem tenía que inaugurar nuevamente el gasoducto, pero del lado chileno, y participar de una comida que le ofreció Frei. Los presidentes se reunirán hoy en la Casa de la Moneda para hablar, entre otras cosas, del tratado de hielos continentales, cuya aprobación ambos quieren acelerar.
Domínguez, optimista
Confíado: el ministro de Defensa dijo ayer que se afianzó la integración con los países de la región; más potencial militar.
El ministro de Defensa, Jorge Domínguez, destacó ayer la importancia de las políticas llevadas a cabo por nuestro país para afianzar la integración con los países de la región, que tienden a concretar la confianza recíproca.
Ayer se cumplió un año desde que el funcionario se hizo cargo de la cartera de Defensa, y el funcionario aprovechó el festejo para hacer un balance de su gestión.
Domínguez evitó opinar sobre la alianza opositora (que sellaron radicales y frepasistas el fin de semana último): "La Defensa no responde a actitudes partidarias, ni menos aún electoralistas".
Asimismo, el ministro recordó que "para que las Fuerzas Armadas puedan desempeñar el papel que les fija la Constitución, el presidente Carlos Menem estableció la directiva para la realización del planeamiento militar".
Para Domínguez, haber alcanzado la estabilidad política "sin traumatismos" permitió consolidar la estabilidad económica. A esto agregó que las políticas llevadas a cabo por el Gobierno para afianzar la integración nacional "tienden a concretar la confianza recíproca y la paz de nuestros pueblos".
El ministro también elogió la labor de las FF.AA., la supresión del servicio militar obligatorio y la participación de sus efectivos en las misiones internacionales de paz. Además, afirmó: "Se está incrementando el potencial militar que tiende, fundamentalmente, a sostener su capacidad disuasiva".
Por último, el titular de Defensa puso el acento en que "las relaciones entre el poder político y las Fuerzas Armadas reflejan un comportamiento asentado en la madurez, que hoy la comunidad advierte significativamente".
Balza, evasivo, estuvo a solas con Pinochet
Eludió definiciones por las maniobras militares conjuntas
SANTIAGO, Chile (De una enviada especial).- El titular del Ejército, Martín Balza, estuvo reunido ayer durante más de una hora con su par chileno, Augusto Pinochet.
Les debe haber sobrado tiempo para hablar sobre las maniobras militares conjuntas de los ejércitos que fueron anunciadas por los ministros de Defensa. Pero Balza, llamativamente, eludió todas las preguntas que le hicieron al respecto.
Lo primero que hizo fue bajar la expectativa:"He venido a saludar al general Pinochet cada vez que vine a Chile integrando la comitiva presidencial. Es algo que corresponde protocolarmente y también por los lazos de amistad que nos unen", expresó.
"¿Hablaron sobre las maniobras que se deben realizar en el primer semestre del año próximo?", preguntaron. "Con el general siempre tenemos muchas cosas que conversar", respondió Balza, y habló de los preparativos de competencia de ski entre los ejércitos que se hará en San Carlos de Bariloche.
"¿Cuál será el alcance de las maniobras?", lo consultaron. "El término maniobra tiene el mismo significado en todos lados", esquivó otra vez.
"¿Pero hablaron o no de las maniobras?", le insistieron. "Hemos hablado de los próximos acontecimientos, eso va a ser más adelante", ensayó Balza, para ver si lograba cambiar de tema. Pero no lo consiguió.
Conducta militar
Los periodistas volvieron al ataque:"¿Está de acuerdo con las maniobras?". Evidentemente, el general no quería pronunciar la palabra "maniobras". Y dijo: "Estoy de acuerdo con lo que estamos realizando".
Balza sólo fue claro cuando le preguntaron por si existía "malestar" en los ejércitos porque no habían sido consultados por los ministros de Defensa. "Esa palabra no existe en el léxico militar argentino", contestó.
La reunión Balza-Pinochet se extendió porque participaron los cuatro generales que le siguen al ex dictador y actual jefe del Ejército chileno en la línea sucesoria. Tomaron el té, se intercambiaron regalos y se despidieron hasta el mes próximo, cuando se reunirán los altos mandos de esas fuerzas de ambos países.
En el hall, mientras aguardaba, un general chileno de mucha confianza con Pinochet se sinceró con La Nación : "Sí, nosotros no sabíamos nada de eso".
No casualmente, los ministros de Defensa anunciaron que las maniobras conjuntas se realizarán en el primer semestre del año próximo, cuando Pinochet ya esté retirado (tiene que dejar el Ejército en marzo de 1998).
Balza afirmó que la hipótesis entre la Argentina y Chile es de "confluencia" y no de conflicto, pero aclaró que las maniobras dependen "de la política".
Cuando se iba, una periodista chilena le alcanzó a decir: "Usted es un gran político, porque habló mucho y no dijo nada". Balza se molestó: "Soy un militar".
Cambio diplomático en Santiago
SANTIAGO, Chile (De una enviada especial).- Es una designación inesperada. El presidente Menem resolvió nombrar como embajador argentino ante este país a Jorge Vázquez, un diplomático de carrera con quien trabó amistad en el buque 33 Orientales, donde ambos estuvieron detenidos durante la última dictadura militar.
Pero eso no es lo llamativo; en 1994, Vázquez anunció su pase al Frepaso.
Carlos "Chacho" Alvarez le había ganado la elección de convencionales constituyentes en la Capital Federal al candidato oficialista y ministro del Interior, Carlos Corach. La relación de Vázquez con el menemismo se había resquebrajado. Entonces se tomó un avión a Santa Fe, donde se estaba realizando la Convención, y pidió audiencia con Alvarez.
La conferencia de prensa conjunta, en la que iban a anunciar el pase, nunca se realizó, porque Alvarez le temía, en aquella época, a la imagen de un Frepaso que recibía a los heridos del menemismo.
Con argumentos similares se resistió después a incorporar a Gustavo Beliz.
Vázquez sucederá aquí a otro embajador de carrera, pero sin militancia política, Eduardo Iglesias, quien lleva más de cuatro años como embajador en Chile. El canciller, Guido Di Tella, lo llamó por teléfono anteayer y le avisó del recambio.
La elección de Vázquez sembró todo tipo de especulaciones en la comitiva de Menem. Algunos lo interpretaron como una reacción del Presidente ante la conformación de la alianza del Frepaso con la UCR: "No se pueden dejar heridos en el camino", especuló un legislador.
Otra interpretación posible es que Menem se inclinó por Vázquez por las relaciones que tiene con algunos miembros de la oposición, que después de octubre probablemente aumente su presencia en la Cámara baja. No es un dato menor: el Presidente quiere lograr la aprobación del tratado de hielos continentales antes de la finalización de su mandato.
No se llegó a tiempo con el acuerdo de minería
SANTIAGO, Chile (De una enviada especial).- Los presidentes Carlos Menem y Eduardo Frei no podrán firmar hoy el tratado más importante de los que tenían previsto suscribir durante esta visita oficial, el de cooperación minera.
"Los negociadores están trabajando. Los presidentes van a anunciar que el tratado ya está listo y que lo van a firmar más adelante", adelantó a La Nación el canciller chileno, José María Insulza.
Las negociaciones se interrumpieron quince días atrás, por diferencias entre los funcionarios argentinos y chilenos, y tan sólo se retomaron ayer cuando los presidentes forzaron a una nueva instancia para evitar que el fracaso empañara el viaje de Menem.
El secretario de Industria y Comercio, Alieto Guadagni, se subió y se bajó de la comitiva presidencial varias veces. En principio estaba incluido porque tenía que supervisar la firma del acuerdo. Cuando las negociaciones fracasaron, amagó con no viajar, pero finalmente trepó al avión presidencial.
Motivos del desacuerdo
El acuerdo es para la exploración y explotación conjunta de yacimientos en zonas fronterizas, una tarea que requiere compatibilizar la legislación argentina y la chilena en la materia. El desacuerdo es por la servidumbre, es decir, el dinero que deben pagar las compañías por atravesar propiedades ajenas.
El gobierno argentino estaba interesado en suscribirlo, entre otras cosas, porque se facilitará la salida de los minerales por los puertos del Pacífico. Según dijo Insulza, la firma no se demorará.
El acuerdo minero es un ejemplo de las dificultades con las que a veces se choca en el proceso de integración entre la Argentina y Chile, que se está desarrollando dentro del Mercosur.
La integración física (mediante la apertura de pasos fronterizos) y la interdependencia en materia de energía, por ejemplo, son la prioridad para la cancillerías porque necesitan unir a los dos países que durante décadas funcionaron de manera autónoma, a pesar de compartir una de las fronteras más largas del mundo.
El hermetismo de la frontera entre la Argentina y Chile tiene su origen en las desconfianza que existía entre las fuerzas armadas, que se consideraban mutuamente como hipótesis de conflicto.
Por eso, el impulso a las maniobras conjuntas de los ejércitos forma parte de la estrategia de la política exterior. El canciller Guido Di Tella y el ministro de Defensa lo anunciaron aquí hace quince días, luego de una extensa reunión con sus pares chilenos.
Si bien los ejércitos no plantearon abiertamente ninguna resistencia, tampoco celebraron el acuerdo. Pero el canciller Insulza no quiso vincular el encuentro que ayer tuvieron Balza y Pinochet (sobre lo que se informa en esta misma página) con el tema de las maniobras conjuntas.
Los presidentes hablarán hoy del tema, para darle un nuevo impulso. Menem y Frei están obligados a asumir un fuerte protagonismo para superar las diferencias y avanzar con la integración.


