
Protesta antiargentina en las islas
Quemaron una bandera durante un acto al que asistieron 300 de los 2100 habitantes; temen que se negocie la soberanía.
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Con la quema de una bandera argentina, canciones patrióticas, consignas y la recolección de firmas para una carta dirigida a la reina Isabel II, unos 300 isleños manifestaron su descontento hacia la política de diálogo con la Argentina que promueven las autoridades de las Malvinas y el gobierno inglés. También se quejaron contra la reserva con el que consideran que se maneja el gobierno local.
Además de la quema de la bandera, la ventana de la oficina de uno de los consejeros, Lewis Clifton, fue apedreada. Otro consejero y su hijo recibieron amenazas verbales, también por aprobar la política de diálogo.
Los isleños más "duros" lamentaron haberse enterado por la prensa argentina del acuerdo que debe ser oficialmente anunciado tras las reuniones de mañana en Londres y que prevé que los argentinos podrán volver a visitar las islas sin necesidad de poseer un pasaporte de otro país, y que se reanudarán los vuelos entre el continente y las islas, esta vez con escala en una ciudad de la Patagonia.
Los vuelos semanales de Lan Chile entre las islas y Punta Arenas, en Chile, fueron interrumpidos el 27 de marzo último en represalia por la detención, en Londres, del ex presidente de ese país Augusto Pinochet.
"No a los vínculos con la Argentina" y "¿por qué no escuchan al electorado?" fueron las consignas impresas en volantes que aparecieron por todo Puerto Argentino (Stanley, para los malvinenses) para convocar a la reunión. "Traigan sus banderas y pancartas", agregaba la invitación.
La reunión se realizó a las dos de la tarde de ayer y el tiempo acompañó. Un sol radiante facilitó la concurrencia de unas 300 personas que protagonizaron una protesta inusual para ese lugar. La población civil de las Malvinas es de alrededor de 2100 personas.
"Fue un éxito, con mucha más gente de la que se esperaba", comentó a La Nación una periodista de las islas, que en una conversación previa se había mostrado escéptica acerca de la capacidad de convocatoria de quienes organizaron la protesta, cuatro personas conocidas como parte del sector más antiargentino de la población.
Un símbolo en llamas
Los manifestantes, entre los que había muchos niños, se reunieron en la calle principal de la ciudad, frente a la iglesia anglicana. Desde allí, luego de quemar una bandera argentina de papel, marcharon hacia el monumento en el que se recuerda el final de la guerra, el 14 de junio de 1982, y se rinde tributo a las tropas británicas. Siguieron por la misma calle hasta la residencia del gobernador.
Tres de los organizadores ingresaron en la casa del gobernador, Donald Lamont. Luego de quejarse de la "traición" de los consejeros, le explicaron que están juntando firmas para enviar una carta a la reina Isabel II en la que le solicitan que remueva a todo el Consejo de Gobierno. "Están poniendo en riesgo la soberanía (británica)", dice uno de los párrafos de la carta, en la que solicitan que se convoque a elecciones anticipadas para poder elegir a un grupo de consejeros "que prometa mantener sus promesas electorales".
Lamont aseguró -como reiteradamente lo hace- que Londres garantiza la soberanía británica sobre las islas y que los isleños podrán determinar su propio futuro.
Anteayer, el Consejo Legislativo se reunió para redactar un comunicado en el que asegura que las negociaciones "no afectan en nada la soberanía de las islas". Además, se disculparon por no poder dar detalles de los contactos. "La gente comprenderá más adelante por qué no podemos discutir en forma pública información más detallada", expresaron.





