Senado: en medio de su interna, el oficialismo admite que algunos puntos de la reforma política podrían tratarse por separado
A contramano de lo que quiere Karina Milei, en la primera reunión de debate de la iniciativa se barajó la posibilidad de que la ficha limpia se apruebe por afuera del proyecto
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En el inicio del debate de la reforma política que impulsa el Poder Ejecutivo, el oficialismo reconoció que la reglamentación de la Ficha Limpia, que impide ser candidatos o funcionarios nacionales a personas con condena penal, podría tratarse por separado a pesar de que la Casa Rosada, en especial Karina Milei, pretende que la iniciativa se trate como un único expediente.
Así lo reconoció el presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Agustín Coto (LLA-Tierra del Fuego), quien aseguró que no era su intención “tratar todo junto y bloquear algún tipo de discusión”.
Poco después, el mismo camino siguió María Luz Alegría Landívar, quien hasta hace una semana ocupaba la jefatura de la Dirección Nacional Electoral y ahora se desempeña como asesora del ministro del Interior, Diego Santilli.
“La forma en que el Congreso trate los proyectos no es un tema que me incumba, eso lo tratan los diputados y senadores como el cuerpo lo defina”, afirmó la funcionaria, que concurrió al Senado a informar sobre la reforma política, ante un pedido de la peronista disidente Alejandra Vigo (Córdoba) para que Ficha Limpia se trate de manera separada.
La de esta tarde fue la primera de lo que se estima será un extenso tratamiento. El horizonte fijado por el oficialismo es tener sancionada la ley para “mitad de año”, según confiaron voceros libertarios.
La discusión diferenciada y anticipada de Ficha Limpia había sido acordada la semana pasada por Patricia Bullrich (LLA-Capital) como parte de las negociaciones que la jefa de la bancada oficialista mantiene con los bloques dialoguistas para conseguir la mayoría absoluta, 37 votos afirmativos, mitad más uno del total de miembros de la Cámara alta, que la Constitución exige para aprobar una reforma electoral.
La difusión del acuerdo provocó malestar en la hermana presidencial, que pretende manejar con mano de hierro al partido de Gobierno y erigirse en la arquitecta electoral del oficialismo. Con ese objetivo, mandó al jefe de los diputados oficialistas, Gabriel Bornoroni (Córdoba), a ratificar la idea de que la Casa Rosada pretende que la reforma se trate como un todo y no que se la desguace.
Ahora, Bullrich prefirió eludir cualquier definición taxativa, aunque reconoció que podría haber “una discusión por capítulos” de la reforma.
La senadora sólo se refirió a Ficha Limpia desde el punto de vista técnico -aclaró que el proyecto se refiere a que se necesita que haya condena en dos instancias no necesariamente consecutivas para que opere la restricción-, sin mencionar la forma de su tratamiento.
Las opiniones divergentes de Bullrich en torno a la reforma política se sumaron al fuerte cortocircuito que la exministra había provocado con Karina Milei al exigirle de manera pública al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que presente de manera inmediata su declaración jurada para justificar su patrimonio.
El de Ficha Limpia no es el único tema que la exministra de Seguridad se mostró dispuesta a modificar de la reforma. También sabe que, a priori, no tiene el apoyo para consagrar la eliminación de las elecciones primarias (PASO) que impulsa la administración de Javier Milei. Sin los votos de la UCR y del Pro, es imposible que pueda reunir los 37 votos necesarios.
En este caso, fue un poco más clara y deslizó la posibilidad de buscar alternativas a la eliminación de las PASO. Al respecto, recordó las internas de 1988 en el peronismo (Carlos Menem contra Antonio Cafiero), y la de 1999 en la Alianza (Graciela Fernández Meijide vs. Fernando De la Rúa), como antecedentes de elecciones internas que tuvieron éxito cuando no existía la obligación legal de convocar a primarias.
“Entonces, podemos pensar en otros sistemas”, dijo Bullrich, a pesar de que, acto seguido, alegó contra la permanencia de las primarias al destacar que en 2019 el uso de las PASO convirtió al proceso electoral “en un sistema de tres vueltas”.
Según voceros parlamentarios del oficialismo, la eliminación de las primarias ya está descartada y ya se buscan alternativas, como un sistema híbrido que permita a los partidos que así lo quieran prescindir de la herramienta. “El Gobierno va a seguir diciendo que las quiere eliminar para no entregarlas rápido”, explicaron, para desmentir que haya ruidos con la Casa Rosada en este tema también.
“Las leyes electorales son a un país lo que las leyes penales. Hay que trabajarlas con dedicación, con esfuerzo, no a partir del no, escuchándonos, para tratar de sacar el mejor instrumento”, abogó Bullrich en el cierre de su intervención.
Antes, Landívar había explicado los diferentes capítulos del proyecto y había escuchado las objeciones planteadas al proyecto oficial por senadores del peronismo.

“La PASO servía para evitar la multiplicidad de partidos políticos en la elección nacional; de eliminarse, todos esos partidos que usted nombró van a ir directamente a la general”, afirmó Daniel Bensusán (PJ-La Pampa).
El senador pampeano salió así al cruce de la funcionaria del Ministerio del Interior, quien había justificado la eliminación de las primarias en la necesidad de evitar el gasto que esa instancia genera al erario público en internas de partidos que suman menos del 1,5% de los votos.
El peronista puntano Fernando Salino, en tanto, cuestionó los parámetros fijados por el Gobierno para que un partido pueda participar en una elección presidencial.
“Al día de hoy sólo hay tres partidos nacionales que responden a estos requisitos. Los de la Libertad Avanza hoy están afuera; seguro que lo van a poder resolver, pero hoy sólo el PJ, la UCR y el Pro subsistirían a los requisitos que exige esta ley”, destacó Salino.
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