Sobisch tuvo que salir disfrazado de policía
Quedó encerrado en la casa de gobierno
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NEUQUEN.- El gobernador Jorge Sobisch esperó 24 horas para enfrentar en público el conflicto más grave de su gestión de gobierno. Ayer, a primera hora de la tarde, convocó a una conferencia de prensa para hablar de la represión ocurrida el día anterior en Arroyito y de la grave consecuencia que originó el disparo de un policía que cruzó todos los límites.
Mientras el gobernador hablaba y defendía la decisión de impedir el corte de ruta en un punto estratégico, en la puerta de la gobernación se agrupaban docentes que acababan de finalizar asambleas con el fin de evaluar el conflicto.
Primero llegaron unos pocos, luego eran decenas y finalmente el número alcanzó para rodear a la casa de gobierno. Desde adentro de la gobernación se oían los gritos y la consigna "asesinos, asesinos".
Sobisch no podía disimular la molestia que le causaba la protesta y la incomodidad de algunas preguntas referidas a la manifestación.
El gobernador dio por terminada la rueda con los periodistas, pero no pudo salir del lugar: los accesos ya estaban bloqueados por los manifestantes que pedían la renuncia de los funcionarios responsables de las áreas de Seguridad y de Educación.
En el interior del edificio había policías, pero parecían sorprendidos por la espontánea manifestación de los docentes.
Nadie podía salir por temor a que ingresaran los manifestantes y los periodistas quedaron atrapados dentro del edificio.
Un ex docente que ahora trabaja para el gobierno del Movimiento Popular Neuquino (MPN) fue agredido por algunos manifestantes cuando salió a la calle.
Los dirigentes de la Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén (ATEN) lo custodiaron como pudieron porque no querían más agresiones innecesarias.
Finalmente llegó un móvil policial, disparó gases lacrimógenos, dispersó a la gente y la tensión empezó a crecer una vez más.
Salida
El incidente duró unos minutos. Pero fue un período suficiente como para distraer la atención y rescatar al gobernador Sobisch, que llevaba por lo menos dos horas encerrado en la casa de gobierno por esta particular protesta.
Algunos docentes dijeron que el gobernador salió disfrazado de policía para evitar ser reconocido.
Mientras salía Sobisch, Fabián Bergero, un periodista de Clarín que observaba la escena, recibió un golpe de un policía. El uniformado le dio un fuerte culatazo, por lo que Bergero terminó en el hospital.
Mientras ocurrían estos incidentes a la tarde en la gobernación, Carlos Fuentealba, la víctima de la represión, todavía se encontraba con vida, aunque lo mantenía una máquina.
El edificio de la gobernación finalmente quedó en soledad, custodiado por la policía, pero sin empleados ni funcionarios.
Las huellas de la bronca quedaron marcadas en los muros con duras consignas contra el gobernador y sus funcionarios.
Marcelo Guagliardo, secretario general de ATEN, dijo que la muerte del docente "nos llena de indignación".
Guagliardo aseveró también: "Nos fortalece porque la vida de nuestro compañero no va a ser en vano".





