"Su discurso me recordó el concepto de la patria es el otro"
Antes de partir, Cristina compartió con la prensa sus impresiones sobre la homilía papal
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LA HABANA (De un enviado especial).- Con saludo breve y cordial, en el que ambos se comprometieron a rezar por el otro, estrecharon ayer sus manos el papa Francisco y la presidenta Cristina Kirchner, al pie del altar levantado en un sector de la Plaza de la Revolución, uno de los sitios más emblemáticos de la capital cubana.
Fue el séptimo encuentro desde la asunción pontificia del cardenal Jorge Bergoglio, con quien el gobierno kirchnerista se había enfrentado duramente en los primeros diez años de gobierno. Y posiblemente haya uno más la semana próxima si la presencia de la mandataria argentina en las Naciones Unidas coincide con la presentación del Papa en la ONU, prevista para el viernes próximo.
Vestida de color claro y con una capelina color marfil, enfrentando el agobiante calor con un abanico, Cristina Kirchner llegó a la Plaza de la Revolución cuarenta y cinco minutos antes de la ceremonia. Se ubicó en primera fila y siguió los desbordes de la multitud provocados por el recorrido de Francisco en el papamóvil. Más lejos se ubicaron sus funcionarios, encabezados por el canciller Héctor Timerman.
"El discurso del Papa me hizo acordar al concepto de la patria es el otro", contó más tarde la Presidenta a los periodistas, antes de embarcar rumbo a la Argentina, al vincular el mensaje de Francisco con una frase de sus discursos.
Sin embargo, Francisco en su homilía también advirtió sobre la "tentación del servicio que se sirve" y que muchas veces tiene un interés propio que genera divisiones. Dijo que "hay una forma de ejercer el servicio que tiene como interés el beneficiar a los míos, en nombre de lo nuestro. Este servicio deja a los tuyos por fuera, generando una dinámica de exclusión".
También dejó en claro el Papa que "nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a las personas".
La Presidenta, en tanto, hizo su propia interpretación. "Me gustaron sus palabras. Dio un sermón muy interesante. Habla fundamentalmente del otro, de los vulnerables, de los pobres. Que nadie puede sentirse cristiano ni sentirse católico si no los contempla. Y que el discípulo más importante es el que sirve más a los pobres, a los que más necesitan", interpretó. Lo consideró "un sermón más que interesante para aplicar en el mundo y también en la Argentina".
Cristina Kirchner avanzó, también, en interpretaciones políticas. "Yo me pregunto qué habrá sentido el Papa, un argentino, dando misa en Cuba y agradeciéndole a Raúl Castro la labor que está desempeñando el país en el acercamiento entre el gobierno colombiano y las FARC en ese tan ansiado proceso de paz", dijo, al indicar la sugestiva imagen de Francisco en la Plaza de la Revolución, con el famoso mural del Che Guevara a pocos metros.
Al finalizar la celebración, cuando el Papa descendía del altar, la Presidenta se acercó a saludarlo e intercambió un breve saludo. "Me pidió que rece por él y yo le pedí que rezara por mí", reveló.
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