
Tula, el hombre que toca para Menem
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Carlos Tula, uno de los símbolos emblemáticos del menemismo, se prepara para un futuro sin Carlos Menem. Sus bombos están listos para acompañar al próximo candidato del PJ para 1999.
Pero antes, quiere que el Presidente lo nombre "banda oficial" del PJ. "Carlos (Menem) todavía no me contestó, pero sabe qué es lo que quiero", relató a La Nación el improvisado músico rosarino que va con sus bombos, bastoneras y trompetas a todos los actos menemistas.
Menem nunca lo recibió en la Casa de Gobierno. Tula conserva las dos respuestas negativas que obtuvo cuando pidió a Amira Yoma (entonces secretaria de Audiencias), que le concediera una reunión con el Presidente. No integra su círculo íntimo, pero se refiere al primer mandatario sólo como "Carlos".
Conoce a Menem desde que estuvo preso durante el Proceso, en Las Lomitas, Formosa. Desde entonces fue su "soporte musical" en sus actos de campaña, donde sellaron, según Tula, un "pacto de afecto".
El líder de los bombos menemistas aseguró que las charlas con "el jefe" fueron fluidas durante las campañas de 1989 y de 1995.
Si bien estuvo al lado del dirigente riojano, siempre mantuvieron la distancia. "Cada vez que lo veo sólo me dice: ´Tula, ¿y el bombo?´)", relató a La Nación durante una extensa charla en un bar cercano al Congreso, que fue interrumpida por los diputados y senadores que advirtieron su presencia y las llamadas a su celular.
El ex líder de la hinchada del club Rosario Central (dice que no fue barrabrava) suele visitar los despachos de los legisladores del PJ. Es que su otra tarea, además de musicalizar los actos, es vender cotillón peronista. Todos lo conocen. "En el partido nunca me dieron nada; sólo comida y algo de plata para la banda", se lamentó, mientras acreditaba, con fotos, su paso por el mundo.
El bombista oficial tiene buen humor. Es difícil que responda preguntas, enseguida cuenta una anécdota. "Yo peronizo el mundo", dijo.
Esa es una de sus frases favoritas, a la que le sigue la historia del bombo que le regaló Juan Perón.
"Menos de sesenta"
No le gusta decir su edad. "Tengo menos de sesenta", aseguró con un gesto de picardía. Esta casado, tiene una hija y una nieta. Se queja porque algunos hombres del Gobierno le exigen ponerse traje, pero no le objetan sus vistosos anillos de oro.
Su padre era hincha de Rosario Central y radical. De los único que convenció a su hijo fue de abandonar su pasión por Racing, pero no de ser peronista. Después de que terminó sexto grado, Tula empezó a trabajar: fue quiosquero, verdulero, diariero, entre otros oficios.
Llegó a la Capital en tren para sumarse a un acto político del peronismo, en la década de los cincuenta. Para él, fue el primero. "En la Plaza de Mayo había un hombre tocando el bombo, me gustó y nunca paré", recordó. Llegó a aparecer en diversos medios periodísticos del mundo y guarda todos los recortes.
Tula dice que "es de Menem", pero que cumplirá con un dogma del peronismo: ser verticalista. Tocará el bombo para Duhalde, para Ortega o, tal vez, para Reutemann.






