Ulloa, un hombre del poder jujeño
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Si algo le reconocen a Néstor Ulloa en Jujuy, su provincia, es la calidad de sus contactos: es primo hermano del senador peronista Guillermo Jenefes, tiene buena llegada con el gobernador kirchnerista Eduardo Fellner y su hermano Raúl es presidente de Gimnasia de Jujuy y dueño de una constructora de peso en el noroeste del país. El padre de ambos, Néstor Jesús Ulloa, fue gobernador en los meses finales del Proceso y uno de los hombres que, desde un ministerio, manejaron durante años la obra pública de la provincia.
Sus conocidos lo llaman "El Gordo". Los que tienen menos confianza le dicen "el contador" para diferenciarlo de su padre, "el ingeniero". Ocupó desde 2003 la gerencia general de Nación Fideicomisos, un puesto clave en el esquema de financiamiento de las obras públicas que impuso el gobierno de Néstor Kirchner.
Llegó allí con el apoyo de Fellner, pero recomendado por Marcelo Quevedo Carrillo, también jujeño, tabacalero, cuñado de Jenefes y actual vicepresidente del Banco Nación.
El nombre de Ulloa empezó a salir en los medios hace dos meses, cuando se publicó que en un supuesto memo de Skanska se decía que él había recomendado a la empresa sueca comprar facturas a Infiniti, la firma fantasma usada para ocultar coimas en las obras del Gasoducto del Norte. Ahora, el escándalo lo dejó fuera de juego.
En Jujuy ya lo habían cuestionado hace dos años, cuando Jumi SRL, la constructora de su hermano, integró la UTE que ganó la licitación de un puente sobre el río Grande, una obra financiada con un fideicomiso. La Legislatura abrió una investigación para determinar por qué la obra, de 22 millones de pesos, necesitó una inyección posterior de 20 millones.






