Un clearing de ROS para evitar las sanciones

Bancos y oficiales antilavado compartieron datos que son reservados
Hugo Alconada Mon
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15 de julio de 2013  

Por fuera de los canales formales, un grupo de entidades obligadas a reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero comenzaron a compartir de manera ilegal información reservada sobre sus clientes como paso previo a enviar sus alertas a la Unidad de Información Financiera (UIF), el principal organismo del Estado para la lucha contra el lavado de activos.

El intercambio de esos datos confidenciales se encuentra penado por la ley, pero algunos bancos, compañías de seguros y transportadoras de caudales avanzaron de todos modos en este esquema durante los últimos meses.

La decisión se tomó por algunos oficiales de cumplimiento antilavado -y luego se amplió a otros- con el fin de reducir sus riesgos de afrontar una multa millonaria por parte de la UIF si uno de ellos envía a este organismo un reporte de operación sospechosa (ROS) de un cliente y el resto no lo hace.

La polémica práctica -a la que algunos apodan con ironía "el clearing de los ROS"- fue confirmada a LA NACION por el presidente de un banco, dos oficiales de cumplimiento antilavado y un experto en contabilidad forense al que algunas de esas entidades pidieron asesoramiento.

"El «clearing» existe", indicó el presidente del banco privado de primera línea que confirmó a LA NACION esta información. "Se hace todo por teléfono o cara a cara. Por escrito, nada", precisó.

Multas como causa

Expertos que trabajaron en la unidad antilavado añadieron que el organismo presume desde hace años que existe esa operatoria, pero que nunca logró verificarla, aun cuando el arribo de algunos ROS alimentó las suspicacias.

"Más de una vez la UIF recibió reportes desde los bancos, por ejemplo, casi en «escalera» sobre una persona, un ROS detrás del otro", ejemplificó uno de los informantes, que contó que dentro de la unidad que preside José Sbattella sospecharon que los oficiales de cumplimiento cruzaban sus datos "por algunos foros de Internet".

El disparador ocurrió en 2010, cuando la UIF comenzó a multar en sede administrativa a los bancos tras concluir que no habían reportado operaciones que podían ocultar actividades de lavado de activos.

Las primeras y millonarias multas fueron para los bancos Galicia, BBVA Francés y el salteño Masventas. Tanto para las entidades en sí como contra sus oficiales de cumplimiento, que apelaron esas sanciones.

El "clearing de los ROS" se potenció, sin embargo, este año, cuando la UIF emitió su resolución 185/2013 que impuso que los bancos y oficiales a los que se apliquen multas deberán pagarlas en el plazo de 10 días y sólo después podrán apelarlas ante la Justicia.

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