
Un ex funcionario de Menem y de Duhalde que cultiva el bajo perfil
Iribarne fue jefe de campaña del caudillo bonaerense y luego se acercó a Kirchner
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Alberto Iribarne llega al Ministerio de Justicia sin ser un hombre del círculo íntimo del Presidente, pese a que lo conoce desde hace varios años. Tiene una relación clave en el Gobierno: se lleva muy bien con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. La relación entre ambos se forjó en el distrito porteño, donde hicieron política.
Iribarne fue cuatro años viceministro del Interior del gobierno de Carlos Menem, cuando Carlos Ruckauf y luego Carlos Corach fueron ministros del Interior. Era funcionario de Menem cuando conoció a Néstor Kirchner que era gobernador de Santa Cruz.
Pese a su pasado como funcionario de Menem, Iribarne suele decir que nunca fue menemista. Su principal argumento es que en 1997 dejó el gobierno de Menem porque no apoyaba la reelección. Ya trabajaba cerca de Eduardo Duhalde, que en ese momento ya se había convertido en el peor enemigo político de Menem.
Ahí comenzó a afianzarse su relación política con Duhalde: manejó su campaña presidencial en 1999 y en 2002 fue secretario de Seguridad Interior durante la presidencia de Duhalde. Ese mismo cargo es el que ocupaba hasta ayer en el gobierno de Kirchner fue a la Casa Rosada para ofrecerle ser el nuevo ministro de Justicia.
Iribarne era uno de los candidatos firmes a ocupar el Ministerio de Justicia desde que Horacio Rosatti se negó a encabezar la lista de candidatos a diputados en Santa Fe, pese al pedido presidencial. Su salida del cargo estaba ya decidida. La relación entre Kirchner y Rosatti se quebró después de que su ministro le dijera que no.
El Presidente tenía decidido sacarlo del Ministerio de Justicia, pero la salida se anticipó ayer con la presentación de la renuncia de Rosatti y entonces entró en juego rápidamente el nombre que ya estaba en los planes: Iribarne. Llegó cerca del anochecer a la Casa Rosada y entró al despacho presidencial con el jefe de Gabinete para escuchar su nuevo destino.
Iribarne siempre cultivó el bajo perfil. De hecho, durante su gestión como secretario de Seguridad Interior (cargo en el que acaba de cumplir un año) no tuvo una alta exposición en los medios.
Anoche, su primera aparición fue una muestra de su estilo. "Sólo voy a hablar después de que jure ", dijo con un tono de voz que mostraba cierto nerviosismo e incomodidad.
Nunca pensó en tener una carrera política, aunque desde que era joven simpatizaba con el peronismo. Estudió abogacía y se recibió a las 23 años en la UBA. Creció en Barrio Norte y comenzó a trabajar de abogado en el estudio de su entonces suegro. Durante la dictadura militar tuvo actividad política (escribió en publicaciones clandestinas) y cuando en 1979 se hizo el primer paro contra el gobierno de facto y hubo dos sindicalistas detenidos, él fue su abogado y cuando su suegro se enteró dejaron de trabajar juntos.
Empezó su carrera como abogado, pero siguió con la actividad política, militando en la JP. Conoció por eso a Deolindo Bittel y se convirtió en su colaborador; después, éste lo llevó a ocupar cargos administrativos en el Senado. Fue diputado en 1989 y después, funcionario menemista. Llegó a construir una relación muy cercana con Duhalde. Cuando el ex presidente perdió las elecciones contra De la Rúa, Iribarne hizo un paréntesis.
La pelea por la jefatura de gobierno porteño lo llevó a acercarse a Domingo Cavallo y a Gustavo Beliz. Luego fue jefe de la Casa de Moneda y secretario de Seguridad Interior cuando Duhalde llegó a la presidencia en 2002.
Eligió a Kirchner como candidato a presidente cuando ni Duhalde estaba convencido de que podía apostar a esa candidatura. Dos días antes de asumir, Kirchner lo llamó y le ofreció ocupar la Sindicatura General de la Nación, desde donde no promovió grandes denuncias de corrupción como ocurrió en los años anteriores.
La escandalosa salida de Gustavo Beliz del Ministerio de Justicia lo llevó después a volver a la Secretaría de Seguridad Interior. Otra crisis distinta, pero en el mismo ministerio, ahora lo lleva a su nuevo cargo.
Su desafíos, según anunció el jefe de Gabinete anoche, serán "terminar de reorganizar el Poder Judicial, resolver algunos aspectos carcelarios y lograr el afianzamiento pleno de los derechos humanos". Es la primera vez que será ministro.
Doce meses y un día
- Hace un año y un día, el antecesor de Rosatti en el Ministerio de Justicia, Gustavo Beliz, dejaba su cargo en medio de un escándalo, desplazado por el Presidente por haber atacado a la SIDE. Era sábado y el encargado de hacer el llamado que forzaría la partida fue Alberto Fernández. Beliz, que fue el primer ministro separado por Kirchner, declaró entonces a LA NACION: "Era el costo de decir la verdad. Me metí con el aparato más oscuro de la Argentina, que es la SIDE". Ese mismo día, el Presidente desplazó también a Norberto Quantín de la Secretaría de Seguridad Interior y su sucesor fue, justamente, Alberto Iribarne.
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