
Un hombre vinculado con el duhaldismo
Creció como el principal contratista para obras públicas bonaerenses en los 90
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LA PLATA.- Hasta principios de la década del 90 Victorio Américo Gualtieri era un desconocido empresario de la construcción. En esos años su ascenso fue tal que llegó a manejar un grupo de 20 sociedades cuya facturación se llegó a estimar en unos 200 millones de dólares al año.
A fines de esa década Gualtieri figuraba en el cuarto puesto entre los contratistas más grandes de obras públicas del país, sólo por debajo de las firmas Techint, Benito Roggio y SADE.
Pero el vertiginoso ascenso del constructor, oriundo de la ciudad bonaerense de Dolores, se produjo durante la gestión de Eduardo Duhalde como gobernador de la provincia de Buenos Aires, entre 1991 y 1999.
En esos años se transformó en el principal contratista de obras públicas de la provincia. Y también realizó negocios con los gobiernos de Entre Ríos y de La Pampa.
Gualtieri solía jactarse ante otros empresarios de la construcción de sus contactos con el duhaldismo.
Uno de esos nexos fue Juan Dolce, en ese momento vicepresidente de la Cámara de la Construcción, a quien se lo vinculó con Guillermo Peralta, funcionario del Ente del Conurbano Bonaerense que luego pasó al Ministerio de Obras Públicas provincial.
Además, Gualtieri tenía el manejo de Lodeza, una empresa de cable de Lomas de Zamora, el pago chico del ex presidente Duhalde.
Investigado por la DGI
En 1998 una investigación de la Dirección General Impositiva (FDGI) que se conoció al año siguiente detectó que Gualtieri tenía "serias irregularidades tributarias".
El organismo de recaudación elaboró un informe en el que consta que en los años de su mayor expansión económica -entre 1995 y 1999- el empresario "no pagó prácticamente nada de impuesto a las ganancias y bienes personales".
La publicidad de esa investigación comenzó a sembrar sospechas sobre la solvencia de Gualtieri. En ese momento Duhalde ya se había transformado en senador nacional y había dejado el gobierno provincial en manos de Carlos Ruckauf.
Fuertes deudas
En un documento del Banco Central de la República Argentina (BCRA) difundido en 2000 se detalla una deuda que Gualtieri mantenía con 19 entidades financieras que, en conjunto, sumaba $ 266.602.100.
Entre los principales acreedores figuraban el Banco de la Provincia de Buenos Aires (Bapro), el Banco Nación, la Banca Nazionale del Lavoro, Bansud y Citibank.
Por entonces trascendió que algunas entidades habían cerrado sus cuentas tras una advertencia del Banco Central sobre su inhibición para realizar cualquier tipo de operación de capitales.
Gualtieri fue uno de los morosos del Bapro beneficiados con la absorción de las deudas hipotecarias al traspasarse al fisco un total de $ 2200 millones. De ese monto, $ 110 millones eran adeudados por el empresario.
Otro obstáculo fue su inhibición en el Registro de Proveedores del Estado provincial dispuesta por el gobierno de Felipe Solá.
La caída en desgracia de Gualtieri derivó en una convocatoria de acreedores del grupo de que había comenzado su actividad comercial en 1950 como un emprendimiento familiar, derivó en una convocatoria de acreedores y luego, en una serie de denuncias por maniobras irregulares en el manejo de fondos y evasión impositiva.
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